Los Asesinos del Vaticano: Los Jesuitas


Los siguientes son extractos directos de el libro de Eric Jon Phelps titulado Los Asesinos del Vaticano: Los Jesuitas - 1540
Su Propósito Y Juramento

El propósito de la Orden Jesuita, formalmente establecido por el Papa en 1540, es destruir la Reforma Protestante. Ellos lo llaman la Contra-Reforma. Nicolini de Roma escribió:
"Los Jesuitas, por su mismo llamado, por la misma esencia de su institución, están ligados a buscar, por cada medio, recto o malo, la destrucción del Protestantismo. Esta es la condición de su existencia, el deber que ellos deben cumplir, o cesar de ser Jesuitas". [Las Huellas de los Jesuitas, R. W. Thompson, 1894]

Extracto del Juramento de los Jesuitas

Para este fin el Jesuita profeso se tiene obligado a sí mismo con un juramento, parte del cual fue publicado en 1899, y se lee:
"Ahora, yo renuncio y desconozco mi lealtad debida a cualquier Rey herético, Príncipe o Estado, llámense Protestantes, o liberales, o la obediencia a cualquiera de sus leyes o magistrados u oficiales.
"Luego declaro que la doctrina de las iglesias de Inglaterra y Escocia, o de los Calvinistas, Hugonotes, y otros del nombre Protestante o Liberales, ser condenables, y ellos mismos ser condenables los que no abandonarán las mismas.
"Luego declaro que yo ayudaré, asistiré y aconsejaré a todos o algunos de los agentes de Su Santidad, en el lugar donde yo esté, en Suiza, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Inglaterra, Irlanda o América, o en cualquier otro reino o territorio al que yo vaya, y haré mi máximo esfuerzo para extirpar a los herejes Protestantes o las doctrinas liberales, y destruir todo pretendido poder, que sea legal o no" [Errores de la Iglesia Católica Romana, 15 Colaboradores, 1894]

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En 1981, uno de nuestros héroes, Alberto Rivera, descubrió el juramento que él tomó como un Jesuita profeso. Nosotros leemos:

Ceremonia De Introducción Y Juramento Extremo De Los Jesuitas

(Dado por un Jesuita de rango menor cuando él está por ser elevado a una posición de comando).

Habla el Superior:

"Hijo mío, hasta aquí tu has sido enseñado para actuar como el disimulador entre los Católicos Romanos para ser un Católico Romano, y para ser un espía aún entre tus propios hermanos: para no creer a ningún hombre, para no confiar en ningún hombre. Entre los reformadores, para ser un reformador, entre los Hugonotes (Protestantes Franceses) ser un Hugonote: entre los Calvinistas, ser un Calvinista: entre los Protestantes (aquellos que protestan y están en desacuerdo con la institución Católica Romana), generalmente ser un Protestante: y obtener su confianza y buscar aún predicar desde sus púlpitos, y denunciar con toda la vehemencia (emoción violenta) en tu temperamento a nuestra Santa Religión y al Papa; y aún descender tan bajo como para llegar a ser un Judío entre los Judíos, para que tu puedas estar habilitado a reunir toda la información para el beneficio de tu orden como un fiel soldado del Papa.
"Has sido enseñado a plantar insidiosamente las semillas del celo y el odio entre los estados que estaban en paz, e incitarlos a hechos de sangre, envolviéndolos en la guerra unos con otros, y a crear revoluciones y guerras civiles en las comunidades, provincias y países que eran independientes y prósperos, que cultivaban las artes y las ciencias y gozaban de la bendición de la paz;
"A tomar partido con los combatientes y a actuar secretamente en concierto con tus hermanos Jesuitas que pueden estar enlistados en el otro bando, pero abiertamente opuestos a lo que ustedes puedan estar ligados;
"[*Enseñado a] que solamente la iglesia pueda ser la ganadora al final en las condiciones fijadas en los tratados de paz, y que los fines justifican los medios.
"Tú has sido instruido en tu deber como espía, a reunir todas las estadísticas, hechos e información en tu poder desde cada fuente: a congraciarte y entrar en la confianza de las familias y círculos Protestantes y herejes de cada clase y carácter, así como de los comerciantes, los banqueros, los abogados, entre las escuelas y universidades, en el parlamento y las legislaturas, y en los tribunales y los consejos de Estado, 'ser todas las cosas a todo hombre', por la causa del Papa, cuyos siervos nosotros somos hasta la muerte.
"Tú has recibido todas tus instrucciones hasta aquí como un novicio (uno que no tiene entrenamiento), un neófito (un sacerdote recién ordenado), y has servido como un coadjutor (que trabajó como un ayudante), confesor y sacerdote, pero aún tú no has sido investido con todo lo que es necesario para comandar en el ejército de Loyola y en el servicio del Papa.
"Tú debes servir en el tiempo debido como el instrumento y ejecutor dirigido por tus superiores; porque ninguno puede comandar aquí que no haya consagrado sus labores con la sangre de los herejes; porque 'sin el derramamiento de sangre ningún hombre puede ser salvado'.
"Yo, _____, ahora, en la presencia del Dios Todopoderoso, la bendita Virgen María, el bendito Miguel Arcángel, el bendito San Juan el Bautista, los Santos Apóstoles, San Pedro y San Pablo y todos los santos y sagradas huestes del cielo... ...
"Yo, además de esto, prometo y declaro que, cuando la oportunidad se presente, haré y pelearé una guerra incesante, secreta y abierta, contra todos los herejes, Protestantes y Liberales, como sea dirigido a hacerlo.
"[*Y] que cuando la misma no pueda ser hecha abiertamente, yo usaré secretamente la copa envenenada, la cuerda de estrangulación, el acero del puñal (una daga) o la bala de plomo, sin considerar el honor, rango, dignidad, o autoridad, de la persona o las personas, cualquiera pueda ser su condición en la vida, ya pública o privada, como yo sea en ese tiempo dirigido a hacerlo por algún agente del Papa o superior de la hermandad de la santa fe, de la Sociedad de Jesús". [La Cruz Doble: Alberto, Parte 2, 1981]

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En adición al Juramento, los Jesuitas tienen una guía titulada Secreta Monita. Para el conocimiento del autor la misma ha sido solamente puesto al descubierto ante el mundo dos veces: una en los años 1600 y otra en los años 1800. A causa de la magnitud de su contenido que se relaciona con nuestro tema, Las Instrucciones Secretas De Los Jesuitas (1857) está reimpreso en su totalidad [en Los Asesinos Del Vaticano].
[Debido a la extensión de este material, nosotros aquí en The SPECTRUM solamente presentaremos unos pocos extractos y los encabezados de los capítulos, pero esto debería ser suficiente para darle a usted una buena idea de lo que está contenido dentro de ellas. Para la presentación completa, remitirse a Los Asesinos del Vaticano. Las porciones que usted va a leer no han sido impresas, para nuestro conocimiento, en ningún diario de nuestros días modernos.
Lo que usted va a leer, Las Instrucciones Secretas De Los Jesuitas, fue publicado primero en 1669 por el venerable y erudito Dr. Compton, Obispo de Londres. En Los Asesinos del Vaticano nosotros leemos:]
Sus argumentos sobre su autenticidad, y su carácter como un erudito y teólogo, son una garantía suficiente de que él nunca habría dado su nombre e influencia para sustanciar un trabajo de dudosa autoridad, o calculado para desviar al público.
Nosotros tenemos que añadir solamente que la última edición Americana, publicada en Princeton, y ésta que nosotros publicamos, están tomadas de la traducción que fue publicada en Londres en 1723, y dedicada a Sir Robert Walpole, quien fue luego Lord Orford, y quien tuvo el alto honor de ser el primer ministro de Jorge I y Jorge II.

LAS INSTRUCCIONES SECRETAS DE LOS JESUITAS

Capítulo 1: Como la Sociedad debe comportarse cuando ellos comienzan alguna nueva fundación.
V. En sus primeros asentamientos, que nuestros miembros sean cautos en comprar tierras; pero si ellos compran alguna bien situada, que sea hecho en el nombre de algún fiel y confiable amigo. Y que nuestra pobreza pueda ser la más engañosa apariencia de la realidad, hagan las compras, adyacentes a los lugares donde nuestros colegios son fundados, sean asignadas por el provincial a colegios a cierta distancia; por medio de lo cual será imposible que príncipes y magistrados puedan siquiera llegar a algún conocimiento de a cuanto ascienden los montos de los ingresos de la Sociedad.
VI. No sea escogido ningún lugar por ninguno de nuestros miembros cuando van a fundar un colegio sino en ciudades opulentas; siendo el fin de la Sociedad la imitación de nuestro bendito Salvador, quien hizo su principal residencia en la metrópolis de Judea, y solamente transitoriamente visitó los lugares menos destacados.
VII. Sean las más grandes sumas siempre sacadas a las viudas, por frecuentes protestas de nuestras extremas necesidades.
VIII. En cada provincia, ninguno sino el principal ha de estar plenamente informado del valor real de nuestros ingresos; y que lo que contiene la tesorería de Roma sea siempre mantenido como un secreto inviolable.
Capítulo II: En qué manera la Sociedad debe comportarse, para que ellos puedan introducirse a sí mismos, y luego de eso preservar una familiaridad con príncipes, nobles, y personas de la mayor distinción.
I. Los Príncipes, y personas de distinción en todas partes, deben ser por todos los medios manejados de modo que nosotros podamos tener sus oídos, y eso fácilmente asegurará sus corazones; por dicho modo de proceder, todas las personas llegarán a ser nuestras criaturas, y ninguno osará dar a la Sociedad la menor inquietud u oposición.
II. Esas personas eclesiásticas ganan un gran terreno en el favor de los príncipes y nobles, por guiñar ante sus vicios, y poner una construcción favorable sobre lo que sea que ellos hagan impropiamente, la experiencia convence; y esto nosotros podemos observar con sus contrataciones matrimoniales con sus relaciones cercanas y parentela, o parecidos. Debe ser nuestro negocio alentar tales cosas, tales inclinaciones continúan así, por conducirles en la esperanza, de que a través de nuestra asistencia ellos podrán fácilmente obtener una dispensación del Papa; y no dudar que él fácilmente la dará, si es apurada una razón apropiada, casos paralelos producidos, y se citan opiniones que prestan apoyo a tales acciones, cuando el bien común de la humanidad, y el mayor avance de la gloria de Dios, que son el único fin y designio de la sociedad, y pretenden ser los únicos motivos para ellos.
V. Sobre todo, debe ser tomado el debido cuidado de buscar el favor con los subordinados y domésticos de príncipes y nobles; a quienes por pequeños presentes, y muchos oficios de piedad, así nosotros podamos en gran manera inclinarlos a nosotros, como medios de hacerlos fieles inteligencias de las desviaciones de las inclinaciones y humores de sus amos; de tal forma la Sociedad estará mejor calificada para estar en concordancia con sus temperamentos.
VII. Princesas y damas de calidad han de ser ganadas fácilmente por la influencia de la mujer ayuda de cámara; por cuya razón nosotros debemos por todos los medios prestar particular atención a esas, porque de ese modo no habrán secretos en la familia sino que nosotros los tendremos plenamente descubiertos ante nosotros.
XV. Finalmente, - Ganemos con tales artificios la ascendencia sobre príncipes, nobles, y magistrados de cada lugar, para que ellos puedan estar listos a nuestra disposición, aún a sacrificar sus más cercanas relaciones y más íntimos amigos, cuando nosotros digamos que es por nuestro interés y ventaja.
Capítulo III: Cómo la Sociedad debe conducirse hacia aquellos que están al timón de los asuntos, y otros que, aunque ellos no son ricos, están no obstante en una posición de ser útiles de otro modo.
I. Todas las cosas que han sido mencionados, pueden, en una gran medida, ser aplicadas a ellos; y nosotros también debemos ser industriosos en procurar sus favores contra cada uno que se oponga a nosotros.
II. Su autoridad y sabiduría debe ser cortejada para obtener varios servicios que puedan ser ejecutados para nosotros; también debemos hacer una manipulación de sus consejos con respecto al desacato de los ricos; aunque al mismo tiempo, si su discreción y fe pueden ser confiadas, nosotros podemos privadamente hacer uso de sus nombres para amasar bienes temporales para el beneficio de la Sociedad.
Capítulo IV: Las principales cosas a ser recomendadas a los predicadores y confesores de los nobles.
VI. Inmediatamente a la muerte de alguna persona de puesto, que se tomen [*los predicadores confesores de los nobles] el tiempo necesario para conseguir algunos amigos de nuestra sociedad preferidos en su salón; pero esto debe ser sincronizado con tal astucia y manejo de modo de eludir el dar la mínima sospecha de nuestro intento de usurpar la autoridad del príncipe; por esta razón (como ya se dijo) nosotros mismos no debemos aparecer en ello, sino hacer una manipulación de los artificios de algunos fieles amigos para efectuar nuestros designios, cuyo poder puede apantallarlos de la envidia que puede de otra manera caer pesadamente sobre la Sociedad.
Capítulo V: Qué especie de conducta debe ser observada hacia las personas religiosas que son empleadas en las mismas funciones eclesiásticas con nosotros.
Capítulo VI: De los métodos propios para inducir a la viudas ricas a ser liberales con nuestra Sociedad.
I. Para el manejo de sus asuntos, tales miembros únicamente sean escogidos por su edad avanzada, de una complexión vivaz y agradable conversación; que estos visiten frecuentemente a tales viudas, y al minuto en que ellas comienzan a mostrar alguna afección hacia nuestra orden, entonces es el tiempo de mostrar delante de ellas las buenas obras y los méritos de la sociedad. Si ellas parecen dar bondadosamente oídos a esto, y comienzan a visitar nuestras iglesias, nosotros debemos por todos los medios tomar el cuidado de proveerlas de confesores por quienes ellas puedan ser amonestadas, especialmente a una constante perseverancia en su estado de viudez, y esto, enumerando y alabando las ventajas y felicidad de una vida de soltera: y dejen que ellas pongan en garantía su fe, y a ellas mismas también, como una garantía de que una firme continuación en tal piadosa resolución infaliblemente comprará un mérito eterno, y probará un más efectivo medio de escapar de las que de otro modo serían ciertas penas del purgatorio.
IV. Debe tomarse cuidado de remover tales sirvientes particularmente cuando no guardan un buen entendimiento con la Sociedad; pero esto sea hecho poco a poco; y cuando nosotros los hayamos conducido a trabajar afuera, que los tales sean recomendados como ya lo son, o voluntariamente llegarán a ser nuestras criaturas; entonces nosotros nos zambulliremos en cada secreto, tendremos un dedo en cada asunto tramitado en la familia.
Capítulo VII: Cómo tales viudas han de ser aseguradas, y en que manera ha de disponerse de sus efectos.
I. Ellas han de ser perpetuamente presionadas a perseverar en su devoción y buenas obras, en tal manera, que ninguna semana pase en la cual ellas no dejen, de su propio acuerdo, algo aparte de su abundancia para el honor de Cristo, la bendita Virgen, o su santo patrono; y lo dispongan ellas en alivio de los pobres, o en el embellecimiento de las iglesias, hasta que ellas sean enteramente despojadas de sus superfluos depósitos e innecesarias riquezas.
VIII. El confesor tome diligente cuidado en prevenir a tales viudas que son sus penitentes, de visitar eclesiásticos de otras órdenes, o entrar en familiaridad con ellos, bajo ningún pretexto, para lo cual, en la oportunidad apropiada, aclame que la Sociedad es infinitamente superior a todas las otras órdenes; por su más grande servicio en la iglesia de Dios, y por su más grande autoridad con el Papa, y todos los príncipes; y que es la más perfecta en sí misma, ya que descarta toda persona ofensiva o incalificada, de su comunidad, y por lo tanto es purificada de esa escoria y heces con las que están infectados esos monjes, que generalmente hablando, son un conjunto de hombres no eruditos, estúpidos, perezosos, negligentes de sus deberes, y esclavos de sus vientres.
XIX. El confesor les proponga a ellas, y logre persuadirlas a pagar pequeñas pensiones y contribuciones hacia el soporte anual de colegios y de casas profesantes, pero especialmente de la casa profesante en Roma; no las deje que se olviden de los ornamentos de iglesias, velas, vino, y cosas necesarias en la celebración del sacrificio de la misa.
XV. Si alguna viuda transfiere durante su vida su propiedad entera a la Sociedad; cuandoquiera que la oportunidad se ofrece, pero especialmente cuando ella está bajo la enfermedad, o en peligro de su vida, que algunos tomen el cuidado de representar ante ella la pobreza del más grande número de nuestros colegios, de donde muchos ya erigidos difícilmente tienen los cimientos; comprométanla, por una conducta ganadora y argumentos inducidores, a tal liberalidad como (puedan ustedes persuadirla) para dejar un seguro cimiento para su felicidad eterna.
XVI. El mismo arte debe ser usado con príncipes y otros benefactores; porque ellos deben ser conmovidos a creer, que esos son los únicos actos que perpetuarán sus memorias en este mundo, y les asegurará la gloria eterna en el otro mundo.
Capítulo VIII: Cómo las viudas han de ser tratadas, para que ellas puedan abrazar la religión, o una vida devota.
Capítulo IX: Del acrecentamiento de los ingresos de nuestros Colegios.
XV. Sea el confesor constante en visitar al enfermo, pero especialmente a aquellos que se piense estén en peligro; y que los eclesiásticos y miembros de otras órdenes puedan ser descartados con un buen pretexto, que el superior tome cuidado de que cuando el confesor sea obligado a irse, otros lo sucedan inmediatamente, y mantengan a la persona enferma en sus buenas resoluciones. En este tiempo puede ser aconsejable mover a la persona por aprehensiones del infierno, y al menos del purgatorio; y decirle, que como el fuego es apagado por agua, así el pecado es extinguido por actos de caridad; y esas limosnas no puede ser mejor empleadas que para el nutrimiento y apoyo de los tales que por su llamado profesan un deseo de promover la salvación de sus prójimos.
XVI. Finalmente, que las mujeres que se quejan de los vicios del mal humor de sus maridos, sean instruidas secretamente a extraer una suma de dinero, que por hacer una ofrenda de eso a Dios, ellas podrán expiar los crímenes de sus pecaminosos compañeros, y asegurar perdón para ellos.
Capítulo X. Del rigor privado de disciplina en la Sociedad.
Capítulo XI. Cómo nuestros miembros han de comportarse unánimemente hacia aquellos que son expulsados de la Sociedad.
I. Dado que aquellos que son despedidos, frecuentemente hacen muy mucho perjuicio a la Sociedad por divulgar tales secretos como los que ellos han estado en conocimiento; sus intentos deben por lo tanto ser obviados en la siguiente manera. Sean ellos convencidos, antes de que ellos sean despedidos, para dar bajo su firma, y juramento [*la promesa de] que ellos nunca, directa o indirectamente, ni escribirán ni hablarán alguna cosa para la desventaja de la Orden; y los superiores mantengan un registro de las malignas inclinaciones, fallas y vicios, que ellos, de acuerdo a la costumbre de la Sociedad, para descargo de sus consciencias, anteriormente confesaron: esto, si es que ellos nos dan ocasión, puede ser mostrado por la Sociedad, a la nobleza y los prelados, como una muy buena manipulación para prevenir su publicidad.
VIII. Que la mala suerte, e inesperados accidentes los cuales les sucedan a ellos, sean inmediatamente publicados; pero con súplicas de oración de buenos Cristianos, para que el mundo no pueda pensar que nosotros estamos saliendo rápido por pasión: sino que, entre nuestros miembros, sean esas cosas, por todos los medios, representadas en los más negros colores, para que el resto pueda ser mejor asegurado
Capítulo XII. Quién debería ser mantenido, y favorecido en la Sociedad.
Capítulo XIII. Como escoger hombres jóvenes para ser admitidos a la Sociedad y en que manera retenerlos.
V. Sean atraídos, por pequeños presentes, e indulgencias de libertades agradables a su edad, y sobre todo, que sus afecciones sean alentadas con discursos espirituales.
VI. Sea inculcado, que su elección de entre un gran número, en vez de la elección de algunos de sus compañeros de colegio, es una instancia significativa del llamamiento divino.
VII. En otras ocasiones, pero especialmente en exhortaciones, sean aterrorizados con denunciaciones de eterno castigo, a menos que ellos acepten la invitación celestial.
VIII. Cuando más ardientemente ellos deseen ser admitido en nuestra Sociedad, más tiempo debe ser diferido dicho favor, proveyendo al mismo tiempo que ellos parezcan más constante en su resolución; pero si sus mentes parecen estar ondulando, sean usados todos los métodos propios para el inmediato despido de ellos.
Capítulo XIV. De casos reservados, y causas de despido de la Sociedad.
Capítulo XV. De nuestra conducta hacia monjas y devotas.

[Es notado en la copia de pre-publicación de Los Asesinos del Vaticano del cual estos extractos han sido tomados, que una de las páginas está perdida de esta sección de las instrucciones].

Capítulo XVII. De los métodos de hacer avanzar la Sociedad.
I. Que nuestros miembros principalmente se esfuercen en esto, siempre actúen con humanidad, aún en cosas de momentos triviales; o al menos tengan la apariencia de hacerlo así; porque por este medio, ante cualquier confusión que pueda asomar en el mundo, la Sociedad necesariamente siempre acrecentará y mantendrá su terreno.
VII. El favor de la nobleza y clero superior, una vez conseguido, nuestra próxima meta será traer todas las curas y prebendas a nuestra posesión, para la más completa reforma del clero, que hasta entonces vivió bajo ciertas regulaciones de sus obispos, y hacer considerables avances hacia la perfección. Y últimamente, aspiremos a ser Abades y Obispos, la obtención de lo cual, cuando las vacancias sucedan, serán fácilmente logradas, considerando el letargo y la estupidez de los monjes, porque esto tendería enteramente al beneficio de la iglesia, que todos los
VIII. Pero si nuestra esperanza en esto fuere marchitada, y ya que necesariamente vendrán ofensas, nuestros esquemas políticos deben ser astutamente variados, de acuerdo a las diferentes posturas de los tiempos; y príncipes, nuestros íntimos, a quienes nosotros podamos influenciar a seguir nuestros consejos, deben ser empujados a embrollarse a sí mismos en vigorosas guerras unos con otros, con el fin de que, nuestra Sociedad (como promotora del bien universal del mundo), pueda por pedido de todos ser solicitada a contribuir en su asistencia, y siempre empleada en ser mediadores de disensiones públicas; por este medio los principales beneficios y privilegios en la iglesia, serán dados desde luego a nosotros como un modo de compensación de nuestros servicios.
IX. Finalmente, la Sociedad debe llevar al efecto esto al menos, que habiendo conseguido el favor y la autoridad de príncipes, aquellos que no los aman al menos los teman.


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EL PODER JESUITA

La Sociedad de Jesús fue de allí en adelante reconocida como la principal fuerza opositora del Protestantismo. La Orden llegó a ser dominante en determinar los planes y la política de la Iglesia Romana. La hermandad creció y floreció. Plantó sus sucursales en Francia, Italia y España, y luego en todas las tierras civilizadas. El éxito de la orden fue fenomenal. Llegó a ser un poder en el mundo. Envió sus representantes a cada parte del globo. Sus solitarios apóstoles fueron visto eclipsando los tronos de Europa. Ellos buscaron, por cada medio conocido al ingenio humano, que se establezca y se confirme el tambaleante edificio de Roma, y que sea minado el edificio del Protestantismo en ascenso. Ellos penetraron en el [*río] Indo y el Ganges. Ellos atravesaron los desiertos del Tibet, y dijeron, "Aquí estoy yo", en las calles de Pekín. Ellos miraron hacia abajo adentro de las minas de plata de Perú, y se arrodillaron en oración en las costas del Lago Superior. Para conocer todos los secretos, sondear todos los designios, penetrar en todas las intrigas, prevalecer en todo consejo, elevarse por sobre toda diplomacia, y dominar a la raza humana, -tal fue su propósito y ambición. Ellos herirían en lo vivo a cada sociedad humana en cada parte de la tierra habitable, el silencioso reptar de su siempre en aumento complot para retomar el mundo para la Iglesia, y dominar y conquistar y extinguir los últimos remanentes de oposición a su dominio de costa a costa, desde los ríos hasta los fines de la tierra" [Historia Universal de Ridpath, John Clarke Ridpath, 1899]

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Los Jesuitas son los verdaderos autores del socialismo-comunismo. El sistema económico de la Edad Media fue el feudalismo consistente en unos pocos ricos terratenientes y los muchos pobres campesinos. Era un pecado hacer alguna ganancia para cualquiera que no fueran los señores feudales. Entonces, si el mundo ha de ser retornado a la Edad de las Tinieblas, la clase media Protestante debe ser destruida. El Socialismo-Comunismo cumplimentó esto, habiendo rendido sus amargos frutos tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos. El gran engaño es que los Judíos son los autores del comunismo. (¿Después de todo, no es el Sionismo comunismo Judío?) Los hechos son que los Jesuitas usaron sus Judíos Masónicos para introducirlo en 1848 y otra vez en 1917 con la Revolución Bolchevique.
Los Jesuitas entonces movieron a su Masón FDR [*Franklin Delano Roosevelt, cuando fue presidente de EEUU] a reconocer el sanguinario gobierno de Rusia en 1933. Los Jesuitas entonces financiaron el comunismo Ruso con sus Caballeros de Malta en Wall Street. Esto habilitó a Joseph Stalin a llevar a cabo las purgas de los años treinta.
Habiendo engañado al mundo en creer que el comunismo era de origen Judío, los Jesuitas entonces utilizaron a Hitler para implementar "la Solución Final a la Cuestión Judía" -en prosecución del maligno Concilio de Trento. El resultado fue el asesinato en masa de las Juderías Europeas y Rusas en las manos de los SS controlados por los Jesuitas.
Al final de la Segunda Guerra de los Treinta Años (1945) los Jesuitas, con su Línea de Fuga del Vaticano, ayudaron a los Nazis sobresalientes a escapar a Sud América. Y ¿dónde en Sud América? A los antiguos dominios donde el comunismo socialista había sido perfeccionado por los padres Jesuitas -en la nación de Paraguay.
Los Jesuitas entraron en Paraguay en los tempranos años 1600, enviados por los reyes de España y Portugal. Ellos establecieron su supremacía sobre los nativos llamados "Indios Guaraníes" y no les permitieron mezclarse con los Españoles o Portugueses. Fue entre este pueblo que los Jesuitas establecieron sus comunas llamadas "reducciones".

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LOS JESUITAS - 1776

Los Jesuitas, Ahora formalmente suprimidos por el Papa, estuvieron aliados con Federico el Grande de Prusia y Catalina de Rusia. El General Jesuita estaba en control del Rito Escocés de la Masonería y ahora buscaron una alianza con la Casa Masónica de los Rothschild en Inglaterra. Para lograr esto él [*el General Jesuita] escogió a un Jesuita que era Judío por raza -Adam Weishaupt. Weishaupt era un brillante instructor de Ley Canónica -el maligno Concilio de Trento- en una universidad Jesuita en Bavaria. Nosotros leemos:
"Del Colegio Jesuita de Ingolstadt se dice haberse iniciado la secta conocida como 'los Iluminati de Bavaria' fundado por Adam Weishaupt. Su fundador nominal, sin embargo, parece haber tenido un papel subordinado aunque conspicuo en la organización de esta secta" [La Oculta Teocracia, Lady Queenborough, originalmente publicado en 1933]
El 1 de Mayo de 1776, la Orden de los Iluminati fue oficialmente fundada en el antiguo fuerte Jesuita de Bavaria. La Compañía ahora usaría a la Casa Judía de los Rothschild para financiar la Revolución Francesa y el surgimiento de Napoleón el Masón con su consejero entrenado por los Jesuitas, Abbe Sieyes. A pesar de los escritos históricos del Jesuita Abbe Barruel, quien culpó a los Rothschilds y a la Masonería por la Revolución, fue la Sociedad de Jesús que usó esas mismas herramientas para poner en práctica la Revolución y castigar a los monarcas que osaron expulsar a los Jesuitas de sus dominios. Los Jesuitas, habiendo sido expulsados del Imperio Español, encontraron refugio en Córcega. Desde allí ellos levantaron su gran vengador, Napoleón Bonaparte.

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Luego, estuvo George Washington quien fue tan amado por el General Francés Lafayette. Durante la Revolución [*de la Independencia Norteamericana] nuestro gran caudillo tomó al "General niño" bajo su protección, por eso el Francés llamó a su hijo mayor: George Washington Lafayette. Con este mismo cariñoso amor el Católico Romano Lafayette advirtió:
"Es mi opinión que si las libertades de este país, los Estados Unidos de América, son destruidas, será por la sutileza de los sacerdotes Jesuitas Católicos Romanos, porque ellos son los más industriosos, peligrosos enemigos de la libertad civil y religiosa. Ellos han instigado la mayoría de las guerras de Europa".

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Napoleón fue capturado por los Ingleses y desterrado a la isla de Santa Helena. Allí, fueron escritas sus Memorias las cuales describen con precisión a sus amos, los Jesuitas:
"Los Jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es un general de un ejército, no el mero padre abad de un monasterio. Y la meta de esta organización es: PODER. Poder en su más despótico ejercicio. Absoluto poder, universal poder, poder para controlar el mundo por la voluntad de un solo hombre. Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos: y a la vez el más grande y más enorme de los abusos ...
"El general de los Jesuitas insiste en ser el amo, soberano, sobre los soberanos. Dondequiera que los Jesuitas son admitidos ellos serán amos, cueste lo que cueste. Su sociedad es por naturaleza dictatorial, y por lo tanto es el enemigo irreconciliable de toda autoridad constituida. Cada acto, cada crimen, aunque sea atroz, es una obra meritoria, si se comete para el interés de la Sociedad de los Jesuitas, o por la orden del General". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886 , citando el Memorial De La Cautividad de Napoleón en Santa Helena, General Montholon]


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¡Los Caballeros de Malta y los Jesuitas trabajan Juntos!
(Para los buscadores de la verdad, esto puede parecer irrelevante ahora, pero es importante para usted estar informado de esta conexión. Como hemos visto, los Caballeros financiaron a Lenin y a Hitler desde Wall Street, también usando su Banco de la Reserva Federal encabezado por Judíos Masónicos, Warburg en particular). Los Caballeros negociaron el Concordato (un tratado Papal) entre el Papa y Hitler en la persona de Franz Von Papen. Ellos también ayudaron a los Altos Nazis a escapar a Norte y Sud América después de la Segunda Guerra Mundial con las personas de James Angleton y el Presidente de Argentina Juan Perón.
En América, los Caballeros, con su OSS [*Oficina de Servicios Estratégicos], que luego sería la CIA [*Agencia Central de Inteligencia], estuvieron detrás en la "Operación Paperclip". Luego de la Segunda Guerra Mundial, los Altos Nazis y científicos fueron ilegalmente introducidos secretamente a los Estados Unidos. Muchos fueron ubicados en instalaciones militares top-secret en Tonapah, Nevada, conocidas como "Area 51". El perfeccionamiento de las naves Nazis anti-gravedad (platos voladores) sería completada allí, entre otras tecnologías secretas. La "Operación Paperclip" fue supervisada por el más poderoso Caballero de Malta de América, J. Peter Grace. J. Peter Grace estaba sujeto al Arzobispo Spellman entrenado por los Jesuitas, puesto que el cuartel general Americano de los Caballeros estaba y está en la Catedral de Saint Patrick en Nueva York.

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1816 - JOHN ADAMS

Nuestros Padres fundadores sabían de las intrigas Jesuitas dirigidas hacia la nueva República Protestante de estos Estados Unidos de América. En 1816, John Adams escribió al Presidente Jefferson:
"¿Acaso no tendremos regulares enjambres de ellos aquí, en tantos disfraces como solamente un rey de los gitanos puede asumir, vestidos como pintores, editores, escritores, y maestros de escuelas? Si hubo aún un cuerpo de hombres que merecieron la condenación eterna sobre la Tierra y el Infierno ese es la Sociedad de los de Loyola". [Los Nuevos Jesuitas, George Riemer, 1971].

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EL PRESIDENTE ABRAHAM LINCOLN

Un amigo personal del Profesor Morse creyó en su advertencia acerca de esta conspiración Jesuita. Él fue el Presidente Abraham Lincoln. Nosotros Leemos:
"Los Protestantes tanto del Norte como del Sur seguramente se unirían para exterminar a los sacerdotes y a los Jesuitas, si ellos pudieran saber como los sacerdotes, las monjas, y los monjes, que diariamente desembarcan en nuestras costas, bajo el pretexto de predicar su religión. ... no son otra cosa sino los emisarios del Papa, de Napoleón III, y los otros déspotas de Europa, para minar nuestras instituciones, alienar los corazones de nuestro pueblo de nuestra Constitución, y nuestras leyes, destruir nuestras escuelas, y preparar un reino de anarquía aquí como lo hicieron en Irlanda, en México, en España, y dondequiera que haya algunas personas que quieran ser libres". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886]

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Los Jesuitas - 1868-1872

Esta nueva nación será una república centralizada con el Presidente ejercitando poderes de un monarca absoluto. La antigua República Federal de Washington sería convertida en un enorme Imperio centralizado, con las diez tablas del Manifiesto Comunista Masónico reemplazando a los Diez Mandamientos de Moisés.
En orden de lograr esto, la Constitución tiene que ser enmendada -"por las buenas o por las malas". Sería enmendada de acuerdo al clamor masónico de ambas Revoluciones Francesas. "Libertad" sería la Enmienda 13. "Igualdad" sería la Enmienda 14. "Fraternidad" sería la Enmienda 15. Examinaremos ahora la Enmienda Catorce, y como ella fue el golpe de estado.

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EL ASESINATO DEL PRESIDENTE LINCOLN

Aunque él actuó como tirano en impedir la secesión de Maryland y levantó el Ejército del Potomac para "sofocar la rebelión", hay evidencia de que él tuvo un cambio de corazón. De acuerdo a muchos, Lincoln fue convertido a Cristo después de ver el campo de batalla en Gettysburg [*la mayor batalla de la Guerra Civil a la que algunos llamaron "el Armagedón de Norteamérica"]. Él se unió más tarde a la Iglesia Presbiteriana en Washington y tuvo varias conversaciones espirituales con su cercano amigo y sacerdote convertido, Charles Chiniquy. Nosotros leemos:
"Yo repetiré lo que dije en Urbana, cuando por primera vez usted me dijo de sus temores de que yo sea asesinado por los Jesuitas: Un hombre no debe cuidarse de cuando y donde él morirá, con tal que muera en el puesto de honor y deber. Pero yo puedo añadir, hoy, que tengo un presentimiento de que Dios vendrá a mí a través de la mano de un asesino. ¡Que se haga Su voluntad, y no la mía! El Papa y los Jesuitas, con su infernal Inquisición, son el único poder organizado en el mundo que tiene el recurso de la daga del asesino para asesinar a aquellos a quienes ellos no puedan convencer con sus argumentos o conquistar con la espada. ... Me parece que el Señor quiere hoy, como lo quiso en los días de Moisés, otra víctima. ... No puedo ocultar de usted que mi impresión es que yo soy esa víctima. Ya muchos complots han sido hechos contra mi vida, es un milagro real que ellos hayan fallado, cuando consideramos que la gran mayoría de ellos estuvieron en las manos de diestros asesinos Católicos Romanos, evidentemente entrenados por los Jesuitas. Pero ¿podemos esperar que Dios hará un milagro perpetuo para salvar mi vida? Creo que no. Los Jesuitas son tan expertos en esos hechos de sangre, que Enrique IV dijo que era imposible escapar de ellos, y él llegó a ser su víctima, aunque él hizo todo lo que podía ser hecho para protegerse a sí mismo. Mi escape de sus manos, desde la carta del Papa a Jeff Davis que ha aguzado un millón de cuchilleros para partir mi pecho, sería más que un milagro". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886]
[Luego más adelante]
Sobre la mano Jesuita en el asesinato de Lincoln nosotros leemos:
"Me siento seguro al afirmar que ninguna otra parte puede ser encontrado en un libro la presentación coordinada de la historia completa de la muerte de Abraham Lincoln, la cual fue instigada por el papa "negro", el General de la Orden Jesuita, camuflado por el papa "blanco", Pío IX, ayudado, instigado y financiado por otros abogados del "Derecho Divino" de Europa, y finalmente consumado por la Jerarquía Romana y sus agentes pagados en este país y Canadá Francesa en "Viernes Santo" a la noche, el 14 de Abril, en 1865, en el Teatro de Ford, Washington, D.C." [La Verdad Suprimida Sobre El Asesinato De Abraham Lincoln, Burke McCarty, 1973, originalmente publicado en 1924].

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LOS JESUITAS - 1945-1990

La Grande y Terrible Segunda Guerra de los Treinta Años había pasado ahora. Europa, Rusia, Norte de África, China, y Japón eran "un naufragio universal" gracias a la Compañía de Jesús. Millones de "herejes" han sido "extirpados" en prosecución del Juramento Jesuita y el Concilio de Trento. A diferencia del Tratado de Westfalia terminada la Primera Guerra de los Treinta Años, los agentes de los Jesuitas controlaron las negociaciones en Yalta y Postdam terminando la segunda Guerra de los Treinta Años.
Era tiempo de aplicar la Dialéctica Hegeliana de los Jesuitas mundialmente. Sería conocido como "la Guerra Fría". La tesis y la antítesis serían "el Mundo Libre en el Oeste" versus "el Bloque Comunista en el Este". El Imperio Americano encabezaría el Oeste, y el Imperio Ruso guiaría al Este. Ambos lados serían financiados por el Cartel Bancario Internacional de los Jesuitas centrado en Londres y Nueva York -los Bancos de la Reserva Federal y el Chase-Manhattan en particular.
La síntesis [*la resultante entre la tesis y la antítesis] sería la destrucción del Imperio Americano a través de la así llamada "finalización de la Guerra Fría". La ilusión del final de la Guerra Fría habilitaría legalmente a Monopolios Corporativos de Roma, federados juntos en la Ciudad de Nueva York bajo el liderazgo del Concilio de Relaciones Exteriores, para dar a Rusia y a China alta tecnología y respaldo financiero. El llenado de esas necesidades perfeccionaría las Máquinas de Guerra de ambos gigantes económicamente comunistas y políticamente fascistas para el propósito de invadir Norte América, que contiene la mayoría de los Protestantes, Bautistas, y Judíos del mundo. Es por esas razones que el poder financiero de Hong Kong fue dado a China Roja, juntamente con una Base Naval Americana en Long Beach, California. Es por esas razones que el Canal de Panamá, construido con sangre Americana, sudor, lágrimas, y Fiebre Amarilla, fue dado a Panamá para ser manejado por soldados Chinos poniendo en peligro a la flota Americana. Es por esas razones que los Jesuitas en control de Washington han establecido nacionalmente el registro de armas con el propósito de una nacional confiscación de armas justo como lo hizo Hitler en Alemania. Es por esas razones que los Jesuitas, con sus corporaciones internacionales manejadas por los Caballeros de Malta, han financiado y continúan construyendo tanto la máquina de guerra Rusa y China, mientras influyentes Presidentes Americanos clausuran cantidades de instalaciones militares a lo largo del país. Esos hechos nos están deletreando invasión - masiva invasión por millones de soldados extranjeros, sin Dios y sin misericordia. Y si los Jesuitas pueden manejar la voladura del Domo de la Roca en Jerusalén y culpar al Imperio Americano por ello, los Árabes declararán una guerra santa contra "el gran Satán". La riqueza privada de Americanos que usan las Corporaciones de Negocios Internacional con cuentas bancarias en las Bahamas será confiscada justo como lo fueron en la Cuba de Castro. (Los Caballeros [*de Malta] han movido toda su riqueza a bancos Europeos convertidas en Francos y Marcos como también Eurodólares, escapándole así a la catástrofe económica Americana que se avecina).
Mientras tanto, a medida que los Jesuitas, con su policía interna del dictador Americano (FEMA) y los invasores extranjeros, están "extirpando" "la execrable raza" de los "herejes" Americanos y "liberales", las naciones Europeas serán llevadas a deponer sus históricas diferencias y a unificarse.
Esta unificación restaurará el Santo Imperio Romano, por cuya razón los Jesuitas están rápidamente reconstruyendo Roma. Cuando el humo desaparezca, China controlará el Este, Rusia controlará el Norte, y una unificada Europa Católica Romana controlará el Oeste. La Comunidad Internacional de Inteligencia del Papa buscará que Jerusalén sea declarada una ciudad internacional con el Templo reconstruido de Salomón en medio de ella. El gobierno mundial resultará y el "bendito despotismo" de los Jesuitas de la Edad Media habrá arribado, con el Papa siendo el Déspota Universal del Mundo, tan apropiadamente descripto en los Protocolos De Los Eruditos Ancianos De Sion, al mismo tiempo que siendo la Autoridad Mundial de Los Documentos Del Vaticano II.

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Los Jesuitas - 1963

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE KENNEDY

"Es de la fe que el Papa tiene el derecho de deponer herejes y reyes rebeldes. Los monarcas así depuestos por el Papa están convertidos en tiranos notorios, y pueden ser matados por el primero que los encuentre.
"Si la causa pública no puede toparse con su defensa en la muerte [*natural] de un tirano, es legal para el primero que arribe, asesinarlo" [Defensio Didei, Jesuit Suarez, Libro VI. C 4, Nos. 13, 14]

Freed recuerda lo que aparentemente pasó por conversación cortés cuando hombres tales como Colby y Cline estuvieron juntos: "Fue bastante rara" dijo Freed, "porque el tema que ellos habían elegido fue: '¿Cuándo es aceptable asesinar a un jefe de estado?' Colby presentó lo que él dijo fue un tratamiento teológica y filosóficamente sano. La Iglesia Católica, dijo él, ha lidiado desde largo tiempo con esta cuestión y hubo, al modo de ver de Colby, emergido con un concepto firme: "Es aceptable" dijo él, "asesinar un tirano". [Plausible Negación, Mark Lane, 1991, p. 85]
"Una conspiración es raramente, si alguna vez lo es, probada por un testimonio positivo. Cuando un crimen de gran magnitud va a ser perpetrado por una combinación de individuos, ellos no actúan abiertamente, sino encubiertamente y secretamente. El propósito establecido es conocido únicamente por aquellos que entraron en ello. A menos que uno de los conspiradores originales traicione a sus compañeros y dé evidencia contra ellos, su culpa puede ser probada únicamente por evidencia circunstancial... y las circunstancias no pueden engañar". [Empleado judicial militar especial John A. Bingham, citado en El Juicio De Los Conspiradores, Washington, 1865]
Este capítulo examinará el bosque, no el árbol. Los cientos de obras cubriendo el asesinato pueden ser reducidas a unos pocos hechos simples. Esos hechos vistos en el contexto de los capítulos previos nos guían al "León" en su "Cueva de Iniquidad" que tuvo el poder de ejecutar el asesinato de Kennedy y encubrirlo exitosamente. Ese León fue el Cardenal de Nueva York y su Cueva de Iniquidad fue la Catedral de Saint Patrick, "el pequeño Vaticano", base local de la Rama Americana de los Caballeros de Malta. Desde la muerte del Cardenal Spellman en 1967 hasta ahora (1999), los sucesivos "Leones" que han mantenido encubierto el asesinato fueron: El Cardenal Cooke (él mismo siendo un Caballero de Malta) y el Cardenal O'Connor, un ex Capellán de la Marina durante la Guerra de Vietnam de Spellman, y actualmente arzobispo de Nueva York.
Sabiendo que el Presidente Kennedy no iba a hacer una escalada en la Guerra de Vietnam, la Comunidad de Inteligencia comenzó a hacer preparativos para su asesinato. El Católico Romano Lee Oswald fue elegido para ser el culpable. ... Como agente de la CIA, él había sido enviado a la Rusia Soviética por Allen Dulles en 1959, supuestamente como un desertor. Conociendo que la CIA (OSS) y la KGB (NKVD) habían trabajado juntos durante la Segunda Guerra Mundial, Oswald aparentemente tomó una vacación por cerca de dos años. Durante ese tiempo él se casó con un Rusa cuyo tío era un Coronel en la KGB.
Cuando él retornó al Imperio Americano en 1962, se asoció con los agentes de la CIA: Howard Hunt, Frank Sturgis, David Ferrie, Guy Banister, el Conde George DeMohrenschildt, y Clay Shaw. Oswald era de la CIA, y pariente de un Jesuita. Emannuel Josephson nos dice:
"Un interesante ángulo es presentado por el envolvimiento de Lee Oswald. Su primo es reportado ser un sacerdote Jesuita. Y es una cuestión establecida que Lee Oswald fue invitado a hablar al colegio Jesuita en Springhill, Alabama, sobre el tema de sus actividades, dos semanas antes del Asesinato de Kennedy. El envolvimiento Jesuita sigue el mismo lineamiento que en el Asesinato de Lincoln". [La Conspiración de la Reserva Federal y los Rockefellers, Emanuel M. Josephson, 1968].
Jim Garrison claramente probó que la CIA estuvo involucrada en el asesinato a través de Clay Shaw. Él escribió:
"...nosotros descubrimos el abarcante rol internacional de Shaw como un empleado de la CIA. La vida secreta de Shaw como un hombre de la Agencia en Roma, tratando de hacer volver al Fascismo en Italia, fue denunciado en artículos en la prensa Italiana. ... Para mí, entre las más significantes revelaciones están: ...la confirmación por parte tanto de Victor Marchetti y Richard Helms de que Clay Shaw había sido un agente de la Agencia Central de Inteligencia [*CIA]. [Sobre La Pista De Los Asesinos, Jim Garrison, 1991]
¿Y quién era el Director de la CIA en 1963? Fue el Caballero de Malta John McCone. Antes de que McCone hubiera sido un contratista de defensa que había encabezado formalmente la Comisión de Energía Atómica. Más tarde en 1970, él fue un miembro del panel de ITT mientras permanecía como consultor de la CIA. Marchetti nos dice:
"Fue John McCone el miembro del panel de ITT que más tarde admitió ante un comité investigador del Senado que él había jugado el rol clave en juntar a los oficiales de la CIA e ITT, el director de la CIA durante la administración de Kennedy y, en 1970, un consultor de la CIA". [La CIA Y El Culto De La Inteligencia, Victor Marchetti, 1975]
El soldado del Cardenal Spellman, John McCone, Director de la CIA, participó en el asesinato de Kennedy.
Jim Garrison y otros han probado que el FBI estuvo también involucrado en el asesinato. Él escribe:
"Yo ya he llegado a la conclusión de que partes del establishment de los agentes de la ley de Dallas estuvieron probablemente implicados en el asesinato o su encubrimiento. Pero ahora veo que el altamente respetado FBI estuvo implicado también". [Sobre La Pista De Los Asesinos, Jim Garrison, 1991]
El Cardenal Spellman tuvo dos agentes en el FBI. El primero fue el Masón y hermano Guerrero-Frío, J. Edgar Hoover. De acuerdo a Loftus, Hoover había cooperado con la Línea de Fuga del Vaticano reubicando criminales de guerra Nazis en el Nordeste. ¿Porqué él no cooperaría ahora con Spellman? ¿Cómo podría él rehusarse?
Más importante aún, el hombre clave de Spellman en el FBI era Caballero de Malta, Cartha DeLoach. Como el tercero en el mando, DeLoach estuvo en posición de supervisar el asesinato y suprimir evidencia. Garrison probó que DeLoach de hecho suprimió evidencia.
Luego del asesinato nosotros vemos una sonante relación entre Johnson y DeLoach. DeLoach era conocido como hombre de Johnson en el FBI y el Presidente lo llamaba en cualquier momento del día. Curt Gentry escribe:
"Lyndon Johnson no podía dormir. Tarde en la noche él tenía su ayudante, Marvin Watson, telefonea al cuarto de DeLoach. El presidente había súbitamente llegado a convencerse que la muerte de su predecesor había sido una conspiración y quería más información del FBI". [J. Edgar Hoover: El Hombre Y Los Secretos, Curt Gentry, 1991]
Este es el Cartha DeLoach que había firmado un contrato de cinco años con Lee Iacocca de Ford Mercury en conexión con la serie: "El FBI". Ambos, DeLoach y Iacocca eran Caballeros de Malta, sujetos al Cardenal Spellman durante el asesinato de Kennedy. Más tarde DeLoach ascendió hasta ser director de PepsiCo. Y de acuerdo al Coronel Prouty, esa compañía también participó en el asesinato de Kennedy. Nosotros leemos:
"Nixon estuvo en Dallas con un ejecutivo máximo de la Compañía Pepsi-Cola, Mr. Harvey Russell, el consejero general. Nixon era un consejero legal para esa corporación. El hijo de ese ejecutivo máximo había hablado de la presencia de Nixon en Dallas en el tiempo del asesinato, y Russell ha confirmado la exactitud del relato de su hijo. Más tarde, poco después del disparo, Nixon fue conducido al aeropuerto de Dallas por un Señor DeLuca, también un oficial de la Compañía Pepsi-Cola. En adición a eso, el hijo de otro ejecutivo de Pepsi-Cola estuvo en Dallas esa vez y comió con Jack Ruby, el asesino de Oswald, la noche antes JFK [*John F. Kennedy, el presidente de los EEUU] había sido matado". [JFK: La CIA, Vietnam, Y El Complot Para Asesinar a John F. Kennedy, Cor. L. Fletcher Prouty, 1992]
DeLoach, Iacocca, y los Caballeros de Pepsi, ahora PepsiCo, todos trabajaron juntos.
Al tiempo del asesinato en Dallas, el sacerdote Católico, Oscar Shubert, fue enviado desde la Iglesia Católica Santa Trinidad en Dallas para administrar los "Últimos Ritos" para el presidente. Sabiendo que las heridas de Kennedy fueron heridas de entrada, él reportó cada cosa a su superior. El superior de Shubert fue el Obispo de Dallas, entonces El Mayor Reverendo Thomas Kiely Gorman, DD. De acuerdo al artículo de Martin Lee titulado "¿Quiénes son los Caballeros de Malta? que apareció en la edición del 14 de Octubre de 1983 del National Catholic Reporter, Thomas K. Gorman era un Caballero de Malta. Siendo un hermano Caballero él reportó directamente al Cardenal Spellman, y lo mantuvo observando lo que estaba sucediendo en Dallas.
Al momento del asesinato en Dallas, alrededor de las 12:30 después del mediodía, todos los teléfonos estuvieron muertos en Washington, D.C. por casi 30 minutos. ¿Cómo podía esto haber sucedido? Alguien en ITT tenía que ser responsable, porque ésta prestaba servicio en el área de Washington. En 1963, uno de los más importantes hombres de ITT era Francis D. Flanagan. Usted adivínelo. Flanagan era un Caballero [*Caballero de Malta]. Más tarde, McCone, con sus hermanos caballeros, coordinó un trato entre la CIA e ITT para trabajar mejor juntos.
El autor sabe que hubieron varios Caballeros de Colón involucrados en el asesinato de Kennedy. Ellos estaban trabajando para el FBI en particular. Pero el único notable Caballero que estuvo involucrado en eso fue el Senador Edward Kennedy, a través de su silencio, él estuvo consintiendo la muerte de su hermano. Puede ser que esto es lo que condujo al Senador perpetuo de Massachusetts a su ruinosa vida alcohólica. Tomemos unos pocos momentos para orar por el Senador para que pueda tener un cambio de corazón, que él pueda decir todo, y que nosotros podamos protegerlo. Porque él también estuvo sujeto al poder del Cardenal Spellman.
Finalmente nosotros sabemos que la Mafia estuvo involucrada en el asesinato de Kennedy. La Mafia, CIA, FBI, y la Oficina de Inteligencia Naval han estado trabajando juntos a través de la Segunda Guerra Mundial. Jack Ruby era un mafioso y David E. Scheim lo hace perfectamente claro en su Contrato Sobre América que la Pandilla tuvo al menos dos motivos: uno que los hermanos Kennedy atacaron al Crimen Organizado y el otro la pérdida del paraíso del juego de las Pandillas en Cuba.
Pero esas no eran las razones. Les fue prometido a los Dones de la Mafia que ellos harían más dinero que ni siquiera la Habana podría haber producido, a través de la explosión del negociado internacional de la droga hecho posible por la Guerra de Vietnam. Si ellos ayudaban a eliminar a Kennedy, Johnson produciría una escalada en la guerra y, por lo tanto, del negociado de la droga. La CIA traería las drogas del Triángulo de Oro, distribuyéndolas a las familias de la Mafia, y ambos ganarían.
Más importante aún, la Comisión de la Mafia tenía un favor que devolver. El Cardenal Spellman, a través de FDR [*el presidente Franklin Delano Roosevelt], arregló la liberación de "Lucky" Luciano a causa de la "Operación Bajomundo" mencionada en previos capítulos. Ahora el Cardenal necesitó un favor. Si lo rehusaba, Spellman usaría toda la comunidad de inteligencia que él había ayudado a organizar, para eliminar a cualquier jefe de pandilla. Si estaba de acuerdo, nuevos centros de juegos se abrirían, Atlantic City en particular.
Claramente, si el Presidente fuera removido, cada uno de ellos adquiriría más poder y riqueza, la comunidad de inteligencia llegaría a ser más absoluta, y el Cardenal sería aún más respetado por sus pares en Roma. El resto es historia.
Más tarde, en 1964, por primera vez en la historia, el Papa de Roma puso su pie en la América de la Enmienda Catorce. El Cardenal Spellman se había desempeñado bien y fue recompensado por una visita de su Amo, socio Guerrero Frío y manipulador de la Línea de Fuga del Vaticano, Cardenal Montini, quien era ahora el Papa Pablo VI.
Hay todavía otra razón para la remoción del Presidente Kennedy. Él quiso armar a Israel. Loftus escribe:
"En Septiembre de 1962 Kennedy decidió suplir a Israel con misiles defensivos tierra-aire capaces de detener aeronaves, pero no a los misiles ofensivos Egipcios. Esta fue la primera venta de armas del Gobierno de los Estados Unidos a Israel. ... Kennedy prometió a los Israelíes que tan pronto como hubiera concluido la elección de 1964, él rompería a la CIA 'en miles de pedazos y los arrojaría a los vientos'. ... Con el asesinato de Kennedy en Noviembre de 1963, los Israelíes perdieron el mejor amigo que ellos tuvieron en la Casa Blanca desde que Truman partió". [La Guerra Secreta Contra Los Judíos, John Loftus, 1994]
¿Y porqué los Jesuitas del Vaticano no querían ninguna venta de armas a Israel en este tiempo? ¿Porqué el Presidente Johnson controlado por los Jesuitas dio su espalda cuando el ejército Egipcio se movió a través del desierto del Sinaí para preparar su asalto sobre Israel en 1967? Porque el ataque sobre Israel tenía que ser provocado. Ese ataque fue provocado por la Comunidad Internacional de Inteligencia de los Jesuitas por medio de una falsa percepción por parte de Egipto acerca de la debilidad del ejército israelí y el supuesto abandono de Israel por el Imperio Americano.
La guerra de los seis días, ideada por el Caballero de Malta James Angleton, tuvo un propósito primario: la toma de Jerusalén junto con el Monte del Templo. La aparente falta de equipo militar de parte de Israel provocó el ataque previsto de Egipto. Entonces, Israel lanzó un golpe preventivo y, en seis días, la ciudad santa [*Jerusalén] estuvo en las manos del gobierno Sionista de Roma.
Si Kennedy hubiera armado a Israel, los Egipcios nunca hubieran sido envalentonados a maniobrar hacia la guerra. Con una guerra no provocada, no habría habido ataque Israelí. Sin ataque Israelí, Jerusalén nunca habría sido tomada por los Sionistas, controlados por el Mossad de los Jesuitas. Con Jerusalén en manos Árabes, los Sionistas nunca podrían reconstruir el Templo de Salomón -desconocido para ellos- para el "infalible" Papa de los Jesuitas "Que se opone y se exalta a sí mismo sobre todo lo que es llamado Dios, o que es adorado; como para hacerse él Dios sentado en el templo de Dios [el templo reconstruido de Salomón], mostrándose él mismo que él es Dios". [2 Tesalonicences 2:4]
Es seguro decir que el General Jesuita, usando al Papa con su más poderoso Cardenal en el Imperio Americano, asesinó al Presidente John F. Kennedy en 1963.
Porque fue el Cardenal Spellman, "el Papa Americano" en comando de sus soldados, los Caballeros de Malta, quien supervisó el asesinato.
Y fueron los Caballeros de Malta, usando la Agencia Central de Inteligencia [*CIA], quienes ayudaron en el asesinato mismo del Presidente. Esos Caballeros eran: El Director de la CIA, John McCone, los oficiales de la CIA William F. Buckley, y Henry Luce.
En 1963, tanto William F. Buckley y Henry Luce eran amigos personales del agente de la CIA Howard Hunt. Nosotros leemos de Negación Plausible de Mark Lane en la página 270, concerniente a las revistas Time y Life, de las cuales Henry Luce era el propietario:
"Yo (Howard Hunt) las había tipeado en una tipeadora (fabricó cables oficiales), y ellas fueron fotocopiadas, y las fotocopias fueron eventualmente mostradas a una persona de confianza del Señor (Charles) Colson, y en Time y Life". Hunt, luego de jurar que él nunca había estado involucrado en un esfuerzo de desinformación para calumniar a Kennedy, había ahora testificado que él había meramente buscado falsificar y crear evidencia para probar que Kennedy fue un asesino.
Otra vez en Negación Plausible nosotros leemos de la conexión de Hunt con el pomposo William F. Buckley, Júnior en la página 207:
"(G. Gordon) Liddy completó su testimonio perfectamente, afirmando que mientras él no se asoció mucho tiempo con Hunt, él lo vio último, él rememoró, cuando ambos hombres demostraron su apoyo para otro ex oficial de la CIA, William F. Buckley, cuando Buckley celebró el aniversario de su show de televisión en el Yacht Club de Nueva York".
Queridos buscadores de la verdad, Hunt estuvo cerca a esas dos centrales de energía que eran: Buckley y Luce. Hunt estuvo también trabajando con dos de sus criminales socios en el futuro escándalo Watergate, G. Gordon Liddy (entrenado por los Jesuitas) y Chuck Colson.
Y en 1985, fue Mark Lane quien probó en la corte federal de Miami que Hunt estuvo en Dallas el día que el Presidente Kennedy fue asesinado. Por lo tanto, la conclusión era obvia. La CIA, con su agente, E. Howard Hunt, había matado al Presidente. En las palabras de la supervisora del jurado, Leslie Armstrong, encontrada en la cubierta interna y la página 322 de Negación Plausible, nosotros leemos:
"El Señor Lane estuvo pidiéndonos que hiciéramos algo muy dificultoso. Él estuvo pidiéndonos creer que John Kennedy ha sido matado por nuestro propio gobierno. Cuando nosotros examinamos la evidencia (por 65 minutos) nosotros fuimos compelidos a concluir que la CIA había verdaderamente matado al Presidente Kennedy". Hunt ha sido parte de esto, y esa evidencia, tan concienzudamente presentada, debe ahora ser examinada por las instituciones relevantes del Gobierno de los Estados Unidos, para que esos responsables del asesinato puedan ser traídos a la justicia.

Nota del Editor: Para aquellos de ustedes que puedan desear contactar a Rick Martin por email,rm888@mindspring.com es su nueva dirección de email.
Mario Lopez Ibañez
Lonko@vtr.net
"El verdadero héroe no es aquel bastante audaz para cumplir las predicciones, sino aquel bastante audaz para falsificarlas."
(G. K. Chesterton, Cuentos del Arco Largo)
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LA HISTORIA SECRETA DE LOS JESUITAS

Mandamiento de Dios: “No mataras”

Libro publicado por Chick Publications.
El 3 de mayo de 1945, el día en que murió Hitler, la prensa de Franco, el dictador español, publicó lo siguiente: "Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo". Más adelante decía: "Sobre sus restos mortales se yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, Dios le da a Hitler los laureles de la victoria".
Hitler mismo declaró: "Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización".
Walter Schellenberg, ex jefe del contraespionaje nazi, declaró: "Himmler formó la organización de la Gestapo siguiendo los principios de la orden jesuita. Los reglamentos y Ejercicios Espirituales, prescritos por Ignacio de Loyola, fueron el modelo que Himmler trató de copiar exactamente. El título de Himmler como jefe supremo de la Gestapo se usó como equivalente del título de 'general' de los jesuitas, y toda la estructura fue una imitación casi exacta del orden jerárquico de la Iglesia Católica".
Franz von Papen, otro nazi poderoso cuya participación fue fundamental para establecer el concordato entre Alemania y el Vaticano, dijo: "El Tercer Reich es la primera potencia mundial que no sólo reconoce, sino que pone en práctica los elevados principios del papado". Y, ¿qué es un concordato? Es un acuerdo entre el Vaticano y un gobierno. En lo que respecta al Vaticano, el gobierno que firma el concordato llega a ser parte del gobierno de Dios, y el Vaticano tiene el propósito de estabilizar ese gobierno, y brindarle protección divina y protección internacional.
Sabias tu MI HERMANO esto:

Los sacerdotes católicos cambiaron la sotana por el uniforme de los temibles escuadrones asesinos de la Ustashi, dirigieron los asaltos más bárbaros y brutales contra los ortodoxos, y practicaron torturas satánicas que nunca antes se habían visto en el siglo XX. No hablamos de 800 años atrás, sino del año 1940.
Stane Kukavica, es un monje franciscano, con el uniforme de la Ustashi.

Si Dios es amor, y la iglesia Católica, sirve a Dios, como entonces participó enviando a sus monjes a la guerra, no para poner paz, sino para matar como soldados....
Ellos fueron los que asesinaron a los 6 millones de judios en la matanza mas cruel y sanguinaria que se halla visto en la historia; no solo los soldados de Hitler, sino los propios monjes de la iglesia catolica, los jesuitas que pueden ver con sus habitos y luego con sus uniformes de guerra.....

MUESTRA DE SU CRUELDAD¡¡¡¡

En Nevesinje, la Ustashi arrestó a toda una familia serbia, formada por el padre, la madre y cuatro hijos. La madre y los hijos fueron separados del padre. Durante siete días no les dieron nada de comer ni beber. Luego, a la madre y a los hijos les dieron un buen trozo de carne asada y mucha agua. Puesto que tenían tanta hambre, se comieron toda la carne. Después que terminaron de comer, los de la Ustashi les dijeron que habían comido carne de su padre
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El Nazismo y la Iglesia Católica


El Nazismo y la Iglesia Católica

Arzobispo Freidrich Coch y Nazis, Dresden 1933


Aunque la Iglesia Católica se ha querido desmarcar fuertemente del Nazismo y el Papa Benedicto XVI ha condenado duramente el nazismo durante una visita a una sinagoga alemana, no podemos cerrar los ojos a la historia y ver que fue lo que realmente ocurrió en esos funestos años. Traemos 2 análisis, uno por el filósofo Michael Onfray y el otro por el escritor John Cornwell sobre la relación de la Iglesia con el Nazismo antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

"Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere esta fe. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: lo hemos aplastado."
(Adolf Hitler, en un discurso en Berlín, 24 de octubre de 1933).

Con estas palabras, Hitler asumía que su lucha por alcanzar y obtener poder también involucraba a la fe religiosa de las personas. Hitler mismo declaró: "Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización".

Pero ahora revisaremos la actuación del Papa Pío XII y la Iglesia Católica durante el Nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Es un tema muy controversial, pero no podemos negar el conocimiento a los hechos que sucedieron. Desde los años 20, la Iglesia condenó al nazismo y en las elecciones de 1932, Hitler fue rechazado en las urnas en las regiones católicas como Baviera. Entre 1933 y 1936, El Vaticano dirigió a Berlín 34 notas oficiales en las que tachaba de total aberración la ideología hitleriana.

Obispo Ludwig Muller y Nazis


Hubieron muchos héroes católicos que murieron en campos de concentración, uno de ellos fue el Padre Maximiliano de Kolbe, quien murió de hambre en el campo de exterminio de Auschwitz, dando su vida por otro prisionero que había sido condenado a moris de esa forma. También tenemos al Cardenal Faulhaber que condenó la persecución a los judios en los años 30. Los nazis pidieron que sea asesinado. En 1936 la policía confiscó sus sermones y luego fue presionado por los nazis con manifestaciones. Durante la guerra se siguió manifestando en contra de los nazis y elevando su voz sin miedo en defensa de los judíos.

Pero en general, al empezar la escalada nazi, se puso en práctica un pacto entre el partido nazi y la Iglesia Católica, en la cual, la mayoría de la Iglesia colaboró con su silencio, y el nazismo dejaría a la Iglesia sobrevivir, al menos por esos años. A ese pacto se le llamó "Concordato". El concordato hecho entre el Vaticano y Hitler, era para acordar que la Iglesia no se iba a entrometer de manera oficial en la politica Nazi y de ningun pais ocupado por ellos, a cambio Hitler desistiria de formar una religión propia, además también evitaban que los nazis tomaran a los católicos como enemigos.

Ahora sabemos, gracias a algunos eclesiásticos fieles a los derechos humanos, mediante los documentos soltados, los secretos que se ocultaron en ese tiempo. En ellos se describen claramente todo lo que la Iglesia calló para sobrevivir mientras otros fueron asesinados.

¿Donde estuvo la Iglesia Católica en esos tiempos que mas se necesitaba de ella?.
Susan Zuccotti en su libro “Under his very windows”, descubrió que clérigos y laicos católicos desafiaron a nazis proveyendo de comida, ropa y cobijo a los judíos y otros refugiados en toda Italia. Como resultado de esto, mientras que aproximadamente el 80 por ciento de los judíos europeos perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial, el 85 por ciento de los judíos italianos sobrevivieron a los nazis. Pero Zucotti no le da crédito de esto al Papa por no encontrar directrices dadas por el pontífice a los católicos.

El cardenal Karl Lehmann presentó en Maguncia un estudio que ilustra el papel de la Iglesia de Roma en el sistema nazi de trabajos forzados durante la II Guerra Mundial. Entre seis y ocho mil esclavos judíos trabajaron para ella. Y la Iglesia se benefició con esa esclavitud.

El historiador Karl-Joseph Hummel, que ha editado este informe, describía las dificultades de los católicos bajo el nazismo. “Mediante contratos con el Ejército, los monasterios y otras instituciones evitaban las posibles expropiaciones” de un régimen hostil. Para cumplir estos contratos en medio de la guerra, la Iglesia recurrió a los trabajadores forzados puestos a su disposición por los nazis como “medida de autodefensa”. El catedrático de la Universidad Libre de Berlín Wolfgang Wippermann destacaba la “estrecha relación” entre la Iglesia católica y la Comisión de Historia que ha guiado el estudio. Para él “tiene como meta la justificación de algunos comportamientos del Vaticano respecto a la Alemania de Hitler”.

Hitler y Obispo Ludwig Muller. Muller se suicidó al termino de la Segunda Guerra Mundial


Se calcula que el Tercer Reich entregó a sus empresas colaboradoras cerca de ocho millones de trabajadores forzosos. Los que fueron entregados a instituciones eclesiásticas eran en cierto modo los más afortunados, puesto que fueron empleados en labores de cocina, limpieza o agrícolas.

La realidad de todo esto es que el Papa Pío XII fue criticado durante décadas por no hacer nada para salvar a los judíos durante la matanza nazi. Seis millones de judíos fueron exterminados en campos de concentración por parte de los alemanes y sus aliados en la guerra.
El Vaticano ha tratado de defender la memoria del Papa, señalando que si bien éste nunca denunció en público el genocidio, practicó una diplomacia silenciosa a fin de salvar discretamente a miles de judíos.

A continuación, 2 análisis sobre lo que sucedió en esta época, uno, por el escritor John Cornwell y el siguiente por el filósofo Michael Onfray.


John Cornwell, periodista y escritor inglés, hace un analisis que es considerado muy controversial, sobre la relación Iglesia - Nazismo:



Siempre estuve convencido de que la evidente santidad de Eugenio Pacelli (aún no era el Papa Pío XII), era una prueba de su buena fe. ¿Cómo podría haber traicionado a los judios un Papa tan Santo?. Pedí acceso a documentos cruciales, asegurándoles a sus custodios que estaba del lado de mi investigado: en un libro titulado Un ladrón en la Noche, yo había defendido al Vaticano contra cargos del asesinato del Papa Juan Pablo I por sus pares.

Dos oficiales me permitieron acceder al material secreto: declaraciones bajo juramento que se juntaron hace treinta años para avalar el proceso de canonización de Pacelli y el archivo de la Secretaría de Estado del Vaticano. También recurrí a fuentes alemanas en relación con las actividades de Pacelli en Alemania durante las décadas del ´20 y del ´30, incluídos sus contactos con Adolf Hitler.

A mediados de 1997 me encontré en un estado de shock moral. El material que había juntado no apuntaba a una exoneración sino a una acusación aún más escandalosa. La evidencia era explosiva, Mostraba por primera vez que Pacelli era abiertamente, y según sus propias palabras, antisemita.

Pacelli llegó al Vaticano en 1901, a la edad de 24 años, reclutado para especializarse en cuestiones internacionales y derecho canónico. Colaboró con su superior, Pietro Gasparri, en la reformulación del Código de Derecho Canónico que se distribuyó en 1917 a los obispos católicos de todo el mundo.

A la edad de 41 años, ya arzobispo, Pacelli partió hacia Munich como nuncio papal para comenzar el proceso de eliminar los desafíos legales a la nueva autocracia papal y procurar un tratado entre el papado y Alemania como un todo, que reemplazará todos los arreglos locales y se convirtiera en un modelo de las relaciones entre la Iglesia Católica y los Estados.

Obispos catolicos haciendo el saludo Nazi en honor a Hitler.


En mayo de 1917 recorrió Alemania, destruída por la guerra, ofreciéndo su caridad a gente de todas las religiones. Sin embargo, en una carta al Vaticano, reveló tener menos amor por los judíos. El 4 de septiembre le informó a Gasparri, que era cardenal secretario de estado en el Vaticano, que un doctor Werner, el rabino jefe de Munich, se había acercado a la nunciatura para rogar un favor. Con el fin de celebrar Succoth, los judíos necesitaban hojas de palmeras, que normalmente llegaban de Italia. Pero el gobierno italiano había prohibido la exportación, vía Suiza, de unas palmeras que los judíos habían comprado y que estaban retenidas en Como. “La comunidad israelita – continuaba Pacelli – busca la intervención del Papa con la esperanza de que abogue a favor de los miles de judíos alemanes”.

Pacelli le dijo a Gasparri que no le parecía apropiado que el Vaticano “los ayudara en la práctica de su culto judío”. Gasparri respondió que confiaba completamente en la “astucia” de Pacelli, coincidiendo con que no sería apropiado ayudar al rabino Werner.

Dieciocho meses mas tarde reveló su antipatía por los judíos de una manera más abiertamente antisemita, cuando estuvo en el centro de una revuelta bolchevique en Munich. En una carta a Gasparri, Pacelli describió a los revolucionarios y a su líder, Eugenio Levien: “Un ejército de trabajadores corría de un lado a otro, dándo órdenes, y en el medio, una pandilla de mujeres jóvenes, de dudosa apariencia, judías como todos los demás”, daba vueltas por las salas con sonrisas provocativas, degradantes y sugestivas. La jefa de esa pandilla de mujeres era la amante de Levien, una jóven mujer rusa, judía y divorciada. (…..) Este Levien es un hombre jóven, de unos 30 o 35 años, también ruso y judío. Pálido sucio, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar repulsivo, con una cara a la vez inteligente y taimada”.

Hitler que había logrado su primer gran triunfo en las elecciones de 1930, quería un trato con el Vaticano porque estaba convencido de que su movimiento sólo podía tener éxito si se eliminaba al catolicismo político y sus redes democráticas. Luego de su ascenso al poder en enero de 1933, Hitler hizo una prioridad de su negociación con Pacelli.

El Concordato del Reich le garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania. A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social. Luego Hitler insistió en la disolución “voluntaria” del Partido Central Católico Alemán”.

Cardenal Bertram en una procesión funeraria, marzo 7 del 1935. 


Los judios fueron las primeras víctimas del Concordato: luego de su firma , el 14 de julio de 1933, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza “especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional”. Aseguraba que la Iglesia Católica le había dado su bendición pública, en el país y afuera, al nacional – socialismo, incluída su posición antisemita.

Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se quejó ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, era cuestión de política interna.

En enero de 1937, tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli, donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo.

En el verano de 1938, mientras agonizaba, Pio XI se preocupó por el antisemitismo en Europa y encargó la redacción de otra encíclica dedicada al tema. El texto que nunca vió la luz del día, se descubrió hace poco. Lo escribieron tres jesuitas, pero presumiblemente Pacelli estuvo a cargo del proyecto. Se iba a llamar Humani Generis Unitas (La unión de las raza humana) y, a pesar de sus buenas intenciones, está lleno de un antisemitismo que Pacelli había mostrado en su primer estadía en Alemania. Los Judios, dice el texto, eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y “cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista” se merecían “la ruina material y espiritual” que se habían echado sobre sí mismos.



El documento advierte que defender a los judíos como exígen “los principios de humanidad cristianos” podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular. La encíclica llegó a los jesuitas de Roma a fines de 1938; hasta el día de hoy, no se sabe por qué no fue elevada a Pío XI. Pacelli, convertido en Papa el 12 de marzo de 1939, sepultó el documento en los archivos secretos y les dijo a los cardenales alemanes que iba a mantener relaciones diplomáticas normales con Hitler.

Pacelli conoció los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa en enero de 1942. Las deportaciones a campos de exterminio habían comenzado en diciembre de 1941. A lo largo de 1942, Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final provista por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano.

El 17 de marzo de 1942, representantes de las organizaciones judías reunidos en Suiza le enviaron un memorándum a través del nuncio papal en Berna, donde detallaban las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. El memo fue excluído de los documentos de la época de la guerra que el Vaticano publicó entre 1965 y 1981.

En septiembre de 1942, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt envió a su representante personal, Mylon Taylor, a que le pediera a Pacelli una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se negó a hablar porque debía elevarse sobre las partes beligerantes.

El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de “aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual”. Esa fue su denuncia pública mas fuerte de la solución final.

Pero hay algo peor. Luego de la liberación de Roma, Pio XII pronunció su superioridad moral retrospectiva por haber hablado y actuado a favor de los judíos. Ante un grupo de palestinos, dijo el 3 de agosto de 1946:

“Desaprobamos todo uso de fuerza (….) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo”. Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita.

Sobre John Conrwell

El periodista y escritor inglés John Cornwell, es conocido por varios libros sobre el Papado. Ultimamente ha estado mas abocado a las ciencias y humanidades. Su libro "Un ladrón en la noche" de 1989, investiga la muerte en 1978 del Papa Juan Pablo I, muerte que fue rodeada de muchas teorías de conspiración. Aunque el atribuye la muerte a una embolia pulmonar posiblemente como resultado de una negligencia y sobretrabajo. En 1999, Cornwell publica "El Papa de Hitler", en el cual acusa al Papa Pio XII en ayudar a legitimar el régimen nazi a través de un Concordato para permanecer en silencio durante el Holocausto. Despues del libro, Cornwell dijo que es imposible juzgar los motivos del silencio del Papa durante la guerra, mientras Roma estuvo bajo el yugo de Mussolini y luego ocupado por Alemania.

Sobre el "Papa de Hitler", inició un estudio sobre Pio XII con el aval de la Iglesia con la idea de intentar lavar su imagen. El tema era Pío XII y la Segunda Guerra Mundial. Pero sus investigaciones lo llevaron a volver a plantearse la dirección de sus ideas ya que lo que descubrió fue muy aterrador, asi que sus escritos pasaron a hacer una crítica por lo que sucedió en esos años. En el prólogo del libro "El papa de Hitler. La historia secreta de Pío XII", nos revela que su intención era realizar una obra vindicativa de la imagen de Pío XII. Cornwell ya había trabajado para el Vaticano en una investigación sobre la muerte de Juan Pablo I ("Un ladrón en la noche"), donde deshechó la idea la de la conspiración del asesinato y atribuyó la muerte a una embolia pulmonar. Ante esto, El Vaticano, le dió libre acceso a sus libros y escritos para su siguiente libro. Fue el mismo Vaticano quien proporcionó sus escritos secretos asi que Cornwell hizo esta investigación con muy buenas bases. Lógicamente, el resultado de sus investigaciones, hicieron que el Vaticano empeore sus relaciones con el historiador.


Michael Onfray en sus reflexiones sobre esta cuestión (libro: "Tratado de Ateología de Ed. Anagrama):

Hitler con Obispo Ludwig Muller


El Vaticano ama a Hitler 

El matrimonio entre la Iglesia católica y el nazismo es incuestionable, abundan los ejemplos y no son insignificantes. La complicidad no se estableció con silencios de aprobación, con no dichos explícitos o cálculos realizados a partir de hipótesis interesadas. Los hechos le demuestran a cualquiera que investigue el tema en la historia que no fue un matrimonio de conveniencia, impuesto por una necesidad de supervivencia de la Iglesia, sino una pasión común y compartida hacia los mismos enemigos irreductibles, los judios y los comunistas, igualados, la mayor parte del tiempo, en el revoltijo conceptual del judeobolchevismo.

Desde los inicios del nacionalsocialismo hasta la protección de los criminales de guerra del Tercer Reich después de la caída del régimen, a quienes ayudaron a huir a otros países, aparte del silencio de la Iglesia sobre estos asuntos, desde entonces, y aún hoy –incluso la imposibilidad de consultar los archivos sobre este tema en el Vaticano-, el feudo de San Pedro, heredero de Cristo, fue también el de Adolf Hitler y sus secuaces nazis, fascistas franceses, colaboracionista, vichyistas, milicianos y otros criminales de guerra.

Los hechos: la Iglesia católica aprobó el rearme de Alemania, yendo en contra del Tratado de Versalles, desde luego, pero también en contra de las enseñanzas de Jesús, en especial, las que celebran la paz, la bondad y el amor al prójimo; la Iglesia católica firmó un acuerdo con Adolf Hitler desde su asunción como canciller en 1933; la Iglesia católica calló sobre el boicot de los comerciantes judíos, no protestó ante la proclamación de las leyes raciales de Nuremberg en 1935, guardó silencio en 1938 cuando ocurrió la Noche de los Cristales; la Iglesia católica entregó su archivo genealógico a los nazis que supieron desde ese momento quiénes eran cristianos, y por lo tanto no judíos; la Iglesia católica sostuvo, defendió y apoyó al regimen pro nazi de los ustachis de Ante Pavelic en Croacia; la Iglesia católica absolvió al régimen colaboracionista de Vichy en 1940; la Iglesia católica, aunque estaba al corriente de la política de exterminio iniciada en 1942, no la condenó, ni en privado ni en público, como tampoco dio órdenes a los curas u obispos de censurar ante los fieles al régimen criminal.



Las fuerzas aliadas liberaron Europa, llegaron a Berchtesgaden y descubrieron Auschwitz. ¿Qué hizo el Vaticano? Siguió apoyando al régimen derrotado: la Iglesia católica, a través del cardenal Bertram, mandó decir una misa de réquiem en memoria de Adolf Hitler; la Iglesia católica guardó silencio y no hizo ninguna declaración condenatoria cuando se descubrieron las pilas de cadáveres, las cámaras de gas y los campos de exterminio; la Iglesia católica, más bien, organizó para los nazis sin Führer lo que nunca hizo por ningún judío o víctima del nacionalsocialismo: coordinó la oficina de ubicación de los criminales de guerra fuera de Europa; la Iglesia católica utilizó al Vaticano, expidió papeles sellados con visas y creó una red de monasterios europeos como lugares de escondite para protección de los dignatarios del Reich derrotado; la Iglesia católica incluyó en su jerarquía a personas que habían ocupados cargos importantes en el régimen hitleriano; la Iglesia católica nunca se arrepentirá de nada, puesto que no reconoce oficialmente nada de esto.
...
Mientras permanecía en silencio sobre la cuestión nazi durante y después de la guerra, la Iglesia no dejaba de tomar decisiones contra los comunistas. Con respecto al marxismo, el Vaticano dio muestras de un compromiso, de una militancia y de una fuerza que bien nos hubiera gustado verle utilizar para combatir y desacreditar el Reich nazi. Fiel a la tradición de la Iglesia que, por la gracia de Pío IX y Pío X, condenó los derechos del hombre como contrarios a la enseñanza católica, Pío XII, el famoso Papa, amigo del nacionalsocialismo, excomulgó en masa a los comunistas del mundo entero en 1949. Alego la colusión de los judíos y el bolchevismo como una de las razones de su decisión.

A modo de información: ningún nacionalsocialista de las bases, ningún nazi del alto mando o miembro del estado mayor del Reich fue excomulgado y ningún grupo fue excluído de la Iglesia por haber hecho funcionar las cámaras de gas. Adolf Hitler no fue excomulgado, y su libro, Mi Lucha, nunca formó parte del Indice. Recordemos que después de 1924, fecha de publicación de ese libro, el famoso Index Librorum Prohibitorum agregó a su lista –junto a Pierre Larouse, culpable del Grand Dictionaire universel (!) a Henri Bergson, André Gide, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Adolf Hitler nunca figuró allí.

Hitler ama al Vaticano

Un lugar común, que no resiste ni el menor análisis, y aún menos la lectura de los textos, presenta a Adolf Hitler como un ateo pagano, fascinado por los cultos nórdicos, amante de un Wagner de cascos con cuernos, del Walhalla y de las valquirias de grandes pechos, un anticristo, la antítesis del cristianismo. Además de la dificultad de ser ateo y pagano a la vez –negar la existencia de Dios o de los dioses, y creer en ellos al mismo tiempo..- es necesario pasar por alto todos los pasajes de la obra escrita –Mi Lucha-, de la obra política –ausencia en el Reich de persecuciones contra la Iglesia católica, apostólicia y romana, al contrario de las llevadas a cabo contra los Testigos de Jehová, por ejemplo-, y las confidencias privadas del Führer –conversaciones publicadas con Albert Speer-, donde Adolf Hitler afirma sin ambigüedades y de modo constante su buena opinión del cristianismo.

¿Fue decisión de un Führer ateo mandar inscribir en los cintos de los soldados de las tropas del Reich Gott mit uns! ¿Se sabe que la frase fue tomada de las Escrituras? En particular, del Deuteronomio, uno de los libros de la Torá, donde podemos leer explícitamente: Dios (Dt. 20, 4), una frase extraída de la arenga que Yahvé dirige a los judíos cuando parten a luchar contra sus enemigos, los egipcios, a los que Dios promete un exterminio total (Dt. 20, 13). ¿Un Führer ateo fue el que determinó que todos los niños de la escuela pública alemana comenzaran la jornada en Reich nacionalsocialista rezando una oración a Jesús? No a Dios, lo que podría hacer de Hitler un deísta, sino a Jesús, lo cual lo define, en forma explícita, como cristiano. El mismo Führer, supuestamente ateo, les exigió a Goering y a Goebbles, en presencia de Albert Speer, quien relata la conversación, que permanecieran en el seno de la Iglesia católica, como lo haría él hasta el último de sus días.

Las compatibilidades cristianismo-nazimo

Las buenas relaciones entre Hitler y Pio XII se dieron más allá de las complicidades personales. Las dos doctrinas comparten varios puntos de vista. La infalibilidad del Papa, que, recordémoslo, también es jefe de Estado, no podía disgustar a un Führer que estaba a su vez persuadido de la propia. La posibilidad de construir un Imperio, una Civilización y una Cultura con un líder supremo investido de todos los poderes –como Constantino y algunos emperadores cristianos que lo sucedieron- era lo que fascinaba a Adolf Hitler mientras escribía su libro. ¿La erradicación por parte de los cristianos de todo lo que se relacionara con el paganismo? ¿La destrucción de altares y templos? ¿La quema de libros? ¿Las persecuciones contra los opositores de la nueva fe? Excelente, consideraba Hitler.

El 20 de Abril de 1939, el Arzobispo Cesare Orsenigo, nuncio Papal en Berlin, celebra el cumpleaños de Hitler


El Führer exaltaba el devenir teocrático del cristianismo: la intolerancia que crea la fe, según sus propias palabras, en la página 451; la capacidad de la Iglesia para no renunciar a nada, incluso ante la ciencia cuando ésta contradice sus posicones y cuestiona algunos de sus dogmas, página 457; la plasticidad de la Iglesia a la que predice un futuro más allá de lo imaginable, página 457; y la permanencia de la venerable institución, a pesar de este o aquel comportamiento deplorable de algunos miembros de la Iglesia, lo cual no compromete al movimiento general, página 119. Por todo ello, Adolf Hitler invita a aprender, página 457, y también páginas 118, 119 y 120. (Mein Kampf, libro de Hitler).

¿Cuál es el verdadero cristianismo del que habla Hitler en Mein Kampf? El del gran -en la misma página, Jesús, el mismo al que le rezan los niños en las escuelas del Reich. ¿Pero qué Jesús? No el de la otra mejilla, no, sino el colérico que expulsa a latigazos a los mercaderes del Templo. Hitler hace referencia explícita al pasaje de Juan en su demostración. Y además, a modo de recordatorio, ese látigo crístico sirve para desalojar a los infieles, a los no cristianos, a las personas que practican el comercio y hacen transacciones de dinero, en una palabra, los judíos, la razoón de la complicidad entre el Reich y el Vaticano. El Evangelio de Juan (2, 14) no impide la lectura filocristiana y antisemita de Hitler, mejor, la hace posible... Y más aún si recordamos los pasajes que condenan a los judíos a la gehena, pasajes que abundan en el Nuevo Testamento. Los judíos, pueblo deicida, ésa es la clave de aquella camaradería funesta: se sirven de la religión para sus negocios, dice; son los enemigos de toda la humanidad, agrega; y crean el bolchevismo, precisa. Cada uno llegará a su propia conclusión. El, Hitler, explica por qué: "Las ideas y las instituciones religiosas de su pueblo deben ser sagradas para el jefe politíco", página 120. Así pues, las cámaras de gas se alumbrarán en las hogueras de San Juan.

Sobre Michael Onfray

Michel Onfray nace en Argenta, 1 de enero de 1959. Filósofo francés. Nació en el seno de una familia de agricultores normandos. Doctor en filosofía, enseña esta materia en el Lycée de Caen de 1983 a 2002. Según él, la educación nacional enseña la historia oficial de la filosofía y no aprender a filosofar. Dimite en 2002 y crea la Universidad Popular de Caen y escribe su manifiesto en 2004 (communauté philosophique). Michel Onfray cree que no hay filosofía sin psicoanálisis, sin sociología, ni ciencias. Un filósofo piensa en función de las herramientas de que dispone; si no, piensa fuera de la realidad.

Sus escritos celebran el hedonismo, los sentidos, el ateísmo, al filósofo artista en la raza de los pensadores griegos que celebran la autonomía del pensamiento y de la vida. Su ateísmo es sin concesiones, expone que las religiones son indefendibles como herramientas de soberanía y trato con la realidad.

Sobre el libro "Tratado de Ateología", este libro, que trepó raudo a las listas francesas e italianas, el autor critica los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islamismo, que, dice, tienen en común "el odio hacia las mujeres, a la inteligencia, a la razón, a los libros, a la carne y a la libertad".

Ataca Onfray: "El judaísmo, el cristianismo y el islamismo corrompen por igual la vida de millones de individuos en el planeta; fomentan guerras, conflictos, odios dirigidos contra uno mismo, los otros y el mundo; predican amor al prójimo y dan sablazos a diestra y siniestra".
Para Onfray la única vía para mejorar las relaciones humanas es el ateísmo. El filósofo sugiere que tras esta postura ética se sostienen ideas como la libre disposición del cuerpo; la igualdad amorosa y la existencia construida en base al ocio y no al trabajo.

El libro de Onfray ha despertado la ira de algunos círculos religiosos. Desde que el trabajo obtuvo cobertura en los medios, el autor ha recibido varias amenazas de muerte e incluso se han editado dos libros (y hay otro en preparación) para responderle.
Autodefinido como anarquista, Onfray es un predicador solitario que, paradojalmente, tiene millones de lectores en Europa.
READ MORE - El Nazismo y la Iglesia Católica

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Los Asesinos del Vaticano: Los Jesuitas


Los siguientes son extractos directos de el libro de Eric Jon Phelps titulado Los Asesinos del Vaticano: Los Jesuitas - 1540
Su Propósito Y Juramento

El propósito de la Orden Jesuita, formalmente establecido por el Papa en 1540, es destruir la Reforma Protestante. Ellos lo llaman la Contra-Reforma. Nicolini de Roma escribió:
"Los Jesuitas, por su mismo llamado, por la misma esencia de su institución, están ligados a buscar, por cada medio, recto o malo, la destrucción del Protestantismo. Esta es la condición de su existencia, el deber que ellos deben cumplir, o cesar de ser Jesuitas". [Las Huellas de los Jesuitas, R. W. Thompson, 1894]

Extracto del Juramento de los Jesuitas

Para este fin el Jesuita profeso se tiene obligado a sí mismo con un juramento, parte del cual fue publicado en 1899, y se lee:
"Ahora, yo renuncio y desconozco mi lealtad debida a cualquier Rey herético, Príncipe o Estado, llámense Protestantes, o liberales, o la obediencia a cualquiera de sus leyes o magistrados u oficiales.
"Luego declaro que la doctrina de las iglesias de Inglaterra y Escocia, o de los Calvinistas, Hugonotes, y otros del nombre Protestante o Liberales, ser condenables, y ellos mismos ser condenables los que no abandonarán las mismas.
"Luego declaro que yo ayudaré, asistiré y aconsejaré a todos o algunos de los agentes de Su Santidad, en el lugar donde yo esté, en Suiza, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Inglaterra, Irlanda o América, o en cualquier otro reino o territorio al que yo vaya, y haré mi máximo esfuerzo para extirpar a los herejes Protestantes o las doctrinas liberales, y destruir todo pretendido poder, que sea legal o no" [Errores de la Iglesia Católica Romana, 15 Colaboradores, 1894]

* * *

En 1981, uno de nuestros héroes, Alberto Rivera, descubrió el juramento que él tomó como un Jesuita profeso. Nosotros leemos:

Ceremonia De Introducción Y Juramento Extremo De Los Jesuitas

(Dado por un Jesuita de rango menor cuando él está por ser elevado a una posición de comando).

Habla el Superior:

"Hijo mío, hasta aquí tu has sido enseñado para actuar como el disimulador entre los Católicos Romanos para ser un Católico Romano, y para ser un espía aún entre tus propios hermanos: para no creer a ningún hombre, para no confiar en ningún hombre. Entre los reformadores, para ser un reformador, entre los Hugonotes (Protestantes Franceses) ser un Hugonote: entre los Calvinistas, ser un Calvinista: entre los Protestantes (aquellos que protestan y están en desacuerdo con la institución Católica Romana), generalmente ser un Protestante: y obtener su confianza y buscar aún predicar desde sus púlpitos, y denunciar con toda la vehemencia (emoción violenta) en tu temperamento a nuestra Santa Religión y al Papa; y aún descender tan bajo como para llegar a ser un Judío entre los Judíos, para que tu puedas estar habilitado a reunir toda la información para el beneficio de tu orden como un fiel soldado del Papa.
"Has sido enseñado a plantar insidiosamente las semillas del celo y el odio entre los estados que estaban en paz, e incitarlos a hechos de sangre, envolviéndolos en la guerra unos con otros, y a crear revoluciones y guerras civiles en las comunidades, provincias y países que eran independientes y prósperos, que cultivaban las artes y las ciencias y gozaban de la bendición de la paz;
"A tomar partido con los combatientes y a actuar secretamente en concierto con tus hermanos Jesuitas que pueden estar enlistados en el otro bando, pero abiertamente opuestos a lo que ustedes puedan estar ligados;
"[*Enseñado a] que solamente la iglesia pueda ser la ganadora al final en las condiciones fijadas en los tratados de paz, y que los fines justifican los medios.
"Tú has sido instruido en tu deber como espía, a reunir todas las estadísticas, hechos e información en tu poder desde cada fuente: a congraciarte y entrar en la confianza de las familias y círculos Protestantes y herejes de cada clase y carácter, así como de los comerciantes, los banqueros, los abogados, entre las escuelas y universidades, en el parlamento y las legislaturas, y en los tribunales y los consejos de Estado, 'ser todas las cosas a todo hombre', por la causa del Papa, cuyos siervos nosotros somos hasta la muerte.
"Tú has recibido todas tus instrucciones hasta aquí como un novicio (uno que no tiene entrenamiento), un neófito (un sacerdote recién ordenado), y has servido como un coadjutor (que trabajó como un ayudante), confesor y sacerdote, pero aún tú no has sido investido con todo lo que es necesario para comandar en el ejército de Loyola y en el servicio del Papa.
"Tú debes servir en el tiempo debido como el instrumento y ejecutor dirigido por tus superiores; porque ninguno puede comandar aquí que no haya consagrado sus labores con la sangre de los herejes; porque 'sin el derramamiento de sangre ningún hombre puede ser salvado'.
"Yo, _____, ahora, en la presencia del Dios Todopoderoso, la bendita Virgen María, el bendito Miguel Arcángel, el bendito San Juan el Bautista, los Santos Apóstoles, San Pedro y San Pablo y todos los santos y sagradas huestes del cielo... ...
"Yo, además de esto, prometo y declaro que, cuando la oportunidad se presente, haré y pelearé una guerra incesante, secreta y abierta, contra todos los herejes, Protestantes y Liberales, como sea dirigido a hacerlo.
"[*Y] que cuando la misma no pueda ser hecha abiertamente, yo usaré secretamente la copa envenenada, la cuerda de estrangulación, el acero del puñal (una daga) o la bala de plomo, sin considerar el honor, rango, dignidad, o autoridad, de la persona o las personas, cualquiera pueda ser su condición en la vida, ya pública o privada, como yo sea en ese tiempo dirigido a hacerlo por algún agente del Papa o superior de la hermandad de la santa fe, de la Sociedad de Jesús". [La Cruz Doble: Alberto, Parte 2, 1981]

* * *

En adición al Juramento, los Jesuitas tienen una guía titulada Secreta Monita. Para el conocimiento del autor la misma ha sido solamente puesto al descubierto ante el mundo dos veces: una en los años 1600 y otra en los años 1800. A causa de la magnitud de su contenido que se relaciona con nuestro tema, Las Instrucciones Secretas De Los Jesuitas (1857) está reimpreso en su totalidad [en Los Asesinos Del Vaticano].
[Debido a la extensión de este material, nosotros aquí en The SPECTRUM solamente presentaremos unos pocos extractos y los encabezados de los capítulos, pero esto debería ser suficiente para darle a usted una buena idea de lo que está contenido dentro de ellas. Para la presentación completa, remitirse a Los Asesinos del Vaticano. Las porciones que usted va a leer no han sido impresas, para nuestro conocimiento, en ningún diario de nuestros días modernos.
Lo que usted va a leer, Las Instrucciones Secretas De Los Jesuitas, fue publicado primero en 1669 por el venerable y erudito Dr. Compton, Obispo de Londres. En Los Asesinos del Vaticano nosotros leemos:]
Sus argumentos sobre su autenticidad, y su carácter como un erudito y teólogo, son una garantía suficiente de que él nunca habría dado su nombre e influencia para sustanciar un trabajo de dudosa autoridad, o calculado para desviar al público.
Nosotros tenemos que añadir solamente que la última edición Americana, publicada en Princeton, y ésta que nosotros publicamos, están tomadas de la traducción que fue publicada en Londres en 1723, y dedicada a Sir Robert Walpole, quien fue luego Lord Orford, y quien tuvo el alto honor de ser el primer ministro de Jorge I y Jorge II.

LAS INSTRUCCIONES SECRETAS DE LOS JESUITAS

Capítulo 1: Como la Sociedad debe comportarse cuando ellos comienzan alguna nueva fundación.
V. En sus primeros asentamientos, que nuestros miembros sean cautos en comprar tierras; pero si ellos compran alguna bien situada, que sea hecho en el nombre de algún fiel y confiable amigo. Y que nuestra pobreza pueda ser la más engañosa apariencia de la realidad, hagan las compras, adyacentes a los lugares donde nuestros colegios son fundados, sean asignadas por el provincial a colegios a cierta distancia; por medio de lo cual será imposible que príncipes y magistrados puedan siquiera llegar a algún conocimiento de a cuanto ascienden los montos de los ingresos de la Sociedad.
VI. No sea escogido ningún lugar por ninguno de nuestros miembros cuando van a fundar un colegio sino en ciudades opulentas; siendo el fin de la Sociedad la imitación de nuestro bendito Salvador, quien hizo su principal residencia en la metrópolis de Judea, y solamente transitoriamente visitó los lugares menos destacados.
VII. Sean las más grandes sumas siempre sacadas a las viudas, por frecuentes protestas de nuestras extremas necesidades.
VIII. En cada provincia, ninguno sino el principal ha de estar plenamente informado del valor real de nuestros ingresos; y que lo que contiene la tesorería de Roma sea siempre mantenido como un secreto inviolable.
Capítulo II: En qué manera la Sociedad debe comportarse, para que ellos puedan introducirse a sí mismos, y luego de eso preservar una familiaridad con príncipes, nobles, y personas de la mayor distinción.
I. Los Príncipes, y personas de distinción en todas partes, deben ser por todos los medios manejados de modo que nosotros podamos tener sus oídos, y eso fácilmente asegurará sus corazones; por dicho modo de proceder, todas las personas llegarán a ser nuestras criaturas, y ninguno osará dar a la Sociedad la menor inquietud u oposición.
II. Esas personas eclesiásticas ganan un gran terreno en el favor de los príncipes y nobles, por guiñar ante sus vicios, y poner una construcción favorable sobre lo que sea que ellos hagan impropiamente, la experiencia convence; y esto nosotros podemos observar con sus contrataciones matrimoniales con sus relaciones cercanas y parentela, o parecidos. Debe ser nuestro negocio alentar tales cosas, tales inclinaciones continúan así, por conducirles en la esperanza, de que a través de nuestra asistencia ellos podrán fácilmente obtener una dispensación del Papa; y no dudar que él fácilmente la dará, si es apurada una razón apropiada, casos paralelos producidos, y se citan opiniones que prestan apoyo a tales acciones, cuando el bien común de la humanidad, y el mayor avance de la gloria de Dios, que son el único fin y designio de la sociedad, y pretenden ser los únicos motivos para ellos.
V. Sobre todo, debe ser tomado el debido cuidado de buscar el favor con los subordinados y domésticos de príncipes y nobles; a quienes por pequeños presentes, y muchos oficios de piedad, así nosotros podamos en gran manera inclinarlos a nosotros, como medios de hacerlos fieles inteligencias de las desviaciones de las inclinaciones y humores de sus amos; de tal forma la Sociedad estará mejor calificada para estar en concordancia con sus temperamentos.
VII. Princesas y damas de calidad han de ser ganadas fácilmente por la influencia de la mujer ayuda de cámara; por cuya razón nosotros debemos por todos los medios prestar particular atención a esas, porque de ese modo no habrán secretos en la familia sino que nosotros los tendremos plenamente descubiertos ante nosotros.
XV. Finalmente, - Ganemos con tales artificios la ascendencia sobre príncipes, nobles, y magistrados de cada lugar, para que ellos puedan estar listos a nuestra disposición, aún a sacrificar sus más cercanas relaciones y más íntimos amigos, cuando nosotros digamos que es por nuestro interés y ventaja.
Capítulo III: Cómo la Sociedad debe conducirse hacia aquellos que están al timón de los asuntos, y otros que, aunque ellos no son ricos, están no obstante en una posición de ser útiles de otro modo.
I. Todas las cosas que han sido mencionados, pueden, en una gran medida, ser aplicadas a ellos; y nosotros también debemos ser industriosos en procurar sus favores contra cada uno que se oponga a nosotros.
II. Su autoridad y sabiduría debe ser cortejada para obtener varios servicios que puedan ser ejecutados para nosotros; también debemos hacer una manipulación de sus consejos con respecto al desacato de los ricos; aunque al mismo tiempo, si su discreción y fe pueden ser confiadas, nosotros podemos privadamente hacer uso de sus nombres para amasar bienes temporales para el beneficio de la Sociedad.
Capítulo IV: Las principales cosas a ser recomendadas a los predicadores y confesores de los nobles.
VI. Inmediatamente a la muerte de alguna persona de puesto, que se tomen [*los predicadores confesores de los nobles] el tiempo necesario para conseguir algunos amigos de nuestra sociedad preferidos en su salón; pero esto debe ser sincronizado con tal astucia y manejo de modo de eludir el dar la mínima sospecha de nuestro intento de usurpar la autoridad del príncipe; por esta razón (como ya se dijo) nosotros mismos no debemos aparecer en ello, sino hacer una manipulación de los artificios de algunos fieles amigos para efectuar nuestros designios, cuyo poder puede apantallarlos de la envidia que puede de otra manera caer pesadamente sobre la Sociedad.
Capítulo V: Qué especie de conducta debe ser observada hacia las personas religiosas que son empleadas en las mismas funciones eclesiásticas con nosotros.
Capítulo VI: De los métodos propios para inducir a la viudas ricas a ser liberales con nuestra Sociedad.
I. Para el manejo de sus asuntos, tales miembros únicamente sean escogidos por su edad avanzada, de una complexión vivaz y agradable conversación; que estos visiten frecuentemente a tales viudas, y al minuto en que ellas comienzan a mostrar alguna afección hacia nuestra orden, entonces es el tiempo de mostrar delante de ellas las buenas obras y los méritos de la sociedad. Si ellas parecen dar bondadosamente oídos a esto, y comienzan a visitar nuestras iglesias, nosotros debemos por todos los medios tomar el cuidado de proveerlas de confesores por quienes ellas puedan ser amonestadas, especialmente a una constante perseverancia en su estado de viudez, y esto, enumerando y alabando las ventajas y felicidad de una vida de soltera: y dejen que ellas pongan en garantía su fe, y a ellas mismas también, como una garantía de que una firme continuación en tal piadosa resolución infaliblemente comprará un mérito eterno, y probará un más efectivo medio de escapar de las que de otro modo serían ciertas penas del purgatorio.
IV. Debe tomarse cuidado de remover tales sirvientes particularmente cuando no guardan un buen entendimiento con la Sociedad; pero esto sea hecho poco a poco; y cuando nosotros los hayamos conducido a trabajar afuera, que los tales sean recomendados como ya lo son, o voluntariamente llegarán a ser nuestras criaturas; entonces nosotros nos zambulliremos en cada secreto, tendremos un dedo en cada asunto tramitado en la familia.
Capítulo VII: Cómo tales viudas han de ser aseguradas, y en que manera ha de disponerse de sus efectos.
I. Ellas han de ser perpetuamente presionadas a perseverar en su devoción y buenas obras, en tal manera, que ninguna semana pase en la cual ellas no dejen, de su propio acuerdo, algo aparte de su abundancia para el honor de Cristo, la bendita Virgen, o su santo patrono; y lo dispongan ellas en alivio de los pobres, o en el embellecimiento de las iglesias, hasta que ellas sean enteramente despojadas de sus superfluos depósitos e innecesarias riquezas.
VIII. El confesor tome diligente cuidado en prevenir a tales viudas que son sus penitentes, de visitar eclesiásticos de otras órdenes, o entrar en familiaridad con ellos, bajo ningún pretexto, para lo cual, en la oportunidad apropiada, aclame que la Sociedad es infinitamente superior a todas las otras órdenes; por su más grande servicio en la iglesia de Dios, y por su más grande autoridad con el Papa, y todos los príncipes; y que es la más perfecta en sí misma, ya que descarta toda persona ofensiva o incalificada, de su comunidad, y por lo tanto es purificada de esa escoria y heces con las que están infectados esos monjes, que generalmente hablando, son un conjunto de hombres no eruditos, estúpidos, perezosos, negligentes de sus deberes, y esclavos de sus vientres.
XIX. El confesor les proponga a ellas, y logre persuadirlas a pagar pequeñas pensiones y contribuciones hacia el soporte anual de colegios y de casas profesantes, pero especialmente de la casa profesante en Roma; no las deje que se olviden de los ornamentos de iglesias, velas, vino, y cosas necesarias en la celebración del sacrificio de la misa.
XV. Si alguna viuda transfiere durante su vida su propiedad entera a la Sociedad; cuandoquiera que la oportunidad se ofrece, pero especialmente cuando ella está bajo la enfermedad, o en peligro de su vida, que algunos tomen el cuidado de representar ante ella la pobreza del más grande número de nuestros colegios, de donde muchos ya erigidos difícilmente tienen los cimientos; comprométanla, por una conducta ganadora y argumentos inducidores, a tal liberalidad como (puedan ustedes persuadirla) para dejar un seguro cimiento para su felicidad eterna.
XVI. El mismo arte debe ser usado con príncipes y otros benefactores; porque ellos deben ser conmovidos a creer, que esos son los únicos actos que perpetuarán sus memorias en este mundo, y les asegurará la gloria eterna en el otro mundo.
Capítulo VIII: Cómo las viudas han de ser tratadas, para que ellas puedan abrazar la religión, o una vida devota.
Capítulo IX: Del acrecentamiento de los ingresos de nuestros Colegios.
XV. Sea el confesor constante en visitar al enfermo, pero especialmente a aquellos que se piense estén en peligro; y que los eclesiásticos y miembros de otras órdenes puedan ser descartados con un buen pretexto, que el superior tome cuidado de que cuando el confesor sea obligado a irse, otros lo sucedan inmediatamente, y mantengan a la persona enferma en sus buenas resoluciones. En este tiempo puede ser aconsejable mover a la persona por aprehensiones del infierno, y al menos del purgatorio; y decirle, que como el fuego es apagado por agua, así el pecado es extinguido por actos de caridad; y esas limosnas no puede ser mejor empleadas que para el nutrimiento y apoyo de los tales que por su llamado profesan un deseo de promover la salvación de sus prójimos.
XVI. Finalmente, que las mujeres que se quejan de los vicios del mal humor de sus maridos, sean instruidas secretamente a extraer una suma de dinero, que por hacer una ofrenda de eso a Dios, ellas podrán expiar los crímenes de sus pecaminosos compañeros, y asegurar perdón para ellos.
Capítulo X. Del rigor privado de disciplina en la Sociedad.
Capítulo XI. Cómo nuestros miembros han de comportarse unánimemente hacia aquellos que son expulsados de la Sociedad.
I. Dado que aquellos que son despedidos, frecuentemente hacen muy mucho perjuicio a la Sociedad por divulgar tales secretos como los que ellos han estado en conocimiento; sus intentos deben por lo tanto ser obviados en la siguiente manera. Sean ellos convencidos, antes de que ellos sean despedidos, para dar bajo su firma, y juramento [*la promesa de] que ellos nunca, directa o indirectamente, ni escribirán ni hablarán alguna cosa para la desventaja de la Orden; y los superiores mantengan un registro de las malignas inclinaciones, fallas y vicios, que ellos, de acuerdo a la costumbre de la Sociedad, para descargo de sus consciencias, anteriormente confesaron: esto, si es que ellos nos dan ocasión, puede ser mostrado por la Sociedad, a la nobleza y los prelados, como una muy buena manipulación para prevenir su publicidad.
VIII. Que la mala suerte, e inesperados accidentes los cuales les sucedan a ellos, sean inmediatamente publicados; pero con súplicas de oración de buenos Cristianos, para que el mundo no pueda pensar que nosotros estamos saliendo rápido por pasión: sino que, entre nuestros miembros, sean esas cosas, por todos los medios, representadas en los más negros colores, para que el resto pueda ser mejor asegurado
Capítulo XII. Quién debería ser mantenido, y favorecido en la Sociedad.
Capítulo XIII. Como escoger hombres jóvenes para ser admitidos a la Sociedad y en que manera retenerlos.
V. Sean atraídos, por pequeños presentes, e indulgencias de libertades agradables a su edad, y sobre todo, que sus afecciones sean alentadas con discursos espirituales.
VI. Sea inculcado, que su elección de entre un gran número, en vez de la elección de algunos de sus compañeros de colegio, es una instancia significativa del llamamiento divino.
VII. En otras ocasiones, pero especialmente en exhortaciones, sean aterrorizados con denunciaciones de eterno castigo, a menos que ellos acepten la invitación celestial.
VIII. Cuando más ardientemente ellos deseen ser admitido en nuestra Sociedad, más tiempo debe ser diferido dicho favor, proveyendo al mismo tiempo que ellos parezcan más constante en su resolución; pero si sus mentes parecen estar ondulando, sean usados todos los métodos propios para el inmediato despido de ellos.
Capítulo XIV. De casos reservados, y causas de despido de la Sociedad.
Capítulo XV. De nuestra conducta hacia monjas y devotas.

[Es notado en la copia de pre-publicación de Los Asesinos del Vaticano del cual estos extractos han sido tomados, que una de las páginas está perdida de esta sección de las instrucciones].

Capítulo XVII. De los métodos de hacer avanzar la Sociedad.
I. Que nuestros miembros principalmente se esfuercen en esto, siempre actúen con humanidad, aún en cosas de momentos triviales; o al menos tengan la apariencia de hacerlo así; porque por este medio, ante cualquier confusión que pueda asomar en el mundo, la Sociedad necesariamente siempre acrecentará y mantendrá su terreno.
VII. El favor de la nobleza y clero superior, una vez conseguido, nuestra próxima meta será traer todas las curas y prebendas a nuestra posesión, para la más completa reforma del clero, que hasta entonces vivió bajo ciertas regulaciones de sus obispos, y hacer considerables avances hacia la perfección. Y últimamente, aspiremos a ser Abades y Obispos, la obtención de lo cual, cuando las vacancias sucedan, serán fácilmente logradas, considerando el letargo y la estupidez de los monjes, porque esto tendería enteramente al beneficio de la iglesia, que todos los
VIII. Pero si nuestra esperanza en esto fuere marchitada, y ya que necesariamente vendrán ofensas, nuestros esquemas políticos deben ser astutamente variados, de acuerdo a las diferentes posturas de los tiempos; y príncipes, nuestros íntimos, a quienes nosotros podamos influenciar a seguir nuestros consejos, deben ser empujados a embrollarse a sí mismos en vigorosas guerras unos con otros, con el fin de que, nuestra Sociedad (como promotora del bien universal del mundo), pueda por pedido de todos ser solicitada a contribuir en su asistencia, y siempre empleada en ser mediadores de disensiones públicas; por este medio los principales beneficios y privilegios en la iglesia, serán dados desde luego a nosotros como un modo de compensación de nuestros servicios.
IX. Finalmente, la Sociedad debe llevar al efecto esto al menos, que habiendo conseguido el favor y la autoridad de príncipes, aquellos que no los aman al menos los teman.


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EL PODER JESUITA

La Sociedad de Jesús fue de allí en adelante reconocida como la principal fuerza opositora del Protestantismo. La Orden llegó a ser dominante en determinar los planes y la política de la Iglesia Romana. La hermandad creció y floreció. Plantó sus sucursales en Francia, Italia y España, y luego en todas las tierras civilizadas. El éxito de la orden fue fenomenal. Llegó a ser un poder en el mundo. Envió sus representantes a cada parte del globo. Sus solitarios apóstoles fueron visto eclipsando los tronos de Europa. Ellos buscaron, por cada medio conocido al ingenio humano, que se establezca y se confirme el tambaleante edificio de Roma, y que sea minado el edificio del Protestantismo en ascenso. Ellos penetraron en el [*río] Indo y el Ganges. Ellos atravesaron los desiertos del Tibet, y dijeron, "Aquí estoy yo", en las calles de Pekín. Ellos miraron hacia abajo adentro de las minas de plata de Perú, y se arrodillaron en oración en las costas del Lago Superior. Para conocer todos los secretos, sondear todos los designios, penetrar en todas las intrigas, prevalecer en todo consejo, elevarse por sobre toda diplomacia, y dominar a la raza humana, -tal fue su propósito y ambición. Ellos herirían en lo vivo a cada sociedad humana en cada parte de la tierra habitable, el silencioso reptar de su siempre en aumento complot para retomar el mundo para la Iglesia, y dominar y conquistar y extinguir los últimos remanentes de oposición a su dominio de costa a costa, desde los ríos hasta los fines de la tierra" [Historia Universal de Ridpath, John Clarke Ridpath, 1899]

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Los Jesuitas son los verdaderos autores del socialismo-comunismo. El sistema económico de la Edad Media fue el feudalismo consistente en unos pocos ricos terratenientes y los muchos pobres campesinos. Era un pecado hacer alguna ganancia para cualquiera que no fueran los señores feudales. Entonces, si el mundo ha de ser retornado a la Edad de las Tinieblas, la clase media Protestante debe ser destruida. El Socialismo-Comunismo cumplimentó esto, habiendo rendido sus amargos frutos tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos. El gran engaño es que los Judíos son los autores del comunismo. (¿Después de todo, no es el Sionismo comunismo Judío?) Los hechos son que los Jesuitas usaron sus Judíos Masónicos para introducirlo en 1848 y otra vez en 1917 con la Revolución Bolchevique.
Los Jesuitas entonces movieron a su Masón FDR [*Franklin Delano Roosevelt, cuando fue presidente de EEUU] a reconocer el sanguinario gobierno de Rusia en 1933. Los Jesuitas entonces financiaron el comunismo Ruso con sus Caballeros de Malta en Wall Street. Esto habilitó a Joseph Stalin a llevar a cabo las purgas de los años treinta.
Habiendo engañado al mundo en creer que el comunismo era de origen Judío, los Jesuitas entonces utilizaron a Hitler para implementar "la Solución Final a la Cuestión Judía" -en prosecución del maligno Concilio de Trento. El resultado fue el asesinato en masa de las Juderías Europeas y Rusas en las manos de los SS controlados por los Jesuitas.
Al final de la Segunda Guerra de los Treinta Años (1945) los Jesuitas, con su Línea de Fuga del Vaticano, ayudaron a los Nazis sobresalientes a escapar a Sud América. Y ¿dónde en Sud América? A los antiguos dominios donde el comunismo socialista había sido perfeccionado por los padres Jesuitas -en la nación de Paraguay.
Los Jesuitas entraron en Paraguay en los tempranos años 1600, enviados por los reyes de España y Portugal. Ellos establecieron su supremacía sobre los nativos llamados "Indios Guaraníes" y no les permitieron mezclarse con los Españoles o Portugueses. Fue entre este pueblo que los Jesuitas establecieron sus comunas llamadas "reducciones".

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LOS JESUITAS - 1776

Los Jesuitas, Ahora formalmente suprimidos por el Papa, estuvieron aliados con Federico el Grande de Prusia y Catalina de Rusia. El General Jesuita estaba en control del Rito Escocés de la Masonería y ahora buscaron una alianza con la Casa Masónica de los Rothschild en Inglaterra. Para lograr esto él [*el General Jesuita] escogió a un Jesuita que era Judío por raza -Adam Weishaupt. Weishaupt era un brillante instructor de Ley Canónica -el maligno Concilio de Trento- en una universidad Jesuita en Bavaria. Nosotros leemos:
"Del Colegio Jesuita de Ingolstadt se dice haberse iniciado la secta conocida como 'los Iluminati de Bavaria' fundado por Adam Weishaupt. Su fundador nominal, sin embargo, parece haber tenido un papel subordinado aunque conspicuo en la organización de esta secta" [La Oculta Teocracia, Lady Queenborough, originalmente publicado en 1933]
El 1 de Mayo de 1776, la Orden de los Iluminati fue oficialmente fundada en el antiguo fuerte Jesuita de Bavaria. La Compañía ahora usaría a la Casa Judía de los Rothschild para financiar la Revolución Francesa y el surgimiento de Napoleón el Masón con su consejero entrenado por los Jesuitas, Abbe Sieyes. A pesar de los escritos históricos del Jesuita Abbe Barruel, quien culpó a los Rothschilds y a la Masonería por la Revolución, fue la Sociedad de Jesús que usó esas mismas herramientas para poner en práctica la Revolución y castigar a los monarcas que osaron expulsar a los Jesuitas de sus dominios. Los Jesuitas, habiendo sido expulsados del Imperio Español, encontraron refugio en Córcega. Desde allí ellos levantaron su gran vengador, Napoleón Bonaparte.

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Luego, estuvo George Washington quien fue tan amado por el General Francés Lafayette. Durante la Revolución [*de la Independencia Norteamericana] nuestro gran caudillo tomó al "General niño" bajo su protección, por eso el Francés llamó a su hijo mayor: George Washington Lafayette. Con este mismo cariñoso amor el Católico Romano Lafayette advirtió:
"Es mi opinión que si las libertades de este país, los Estados Unidos de América, son destruidas, será por la sutileza de los sacerdotes Jesuitas Católicos Romanos, porque ellos son los más industriosos, peligrosos enemigos de la libertad civil y religiosa. Ellos han instigado la mayoría de las guerras de Europa".

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Napoleón fue capturado por los Ingleses y desterrado a la isla de Santa Helena. Allí, fueron escritas sus Memorias las cuales describen con precisión a sus amos, los Jesuitas:
"Los Jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es un general de un ejército, no el mero padre abad de un monasterio. Y la meta de esta organización es: PODER. Poder en su más despótico ejercicio. Absoluto poder, universal poder, poder para controlar el mundo por la voluntad de un solo hombre. Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos: y a la vez el más grande y más enorme de los abusos ...
"El general de los Jesuitas insiste en ser el amo, soberano, sobre los soberanos. Dondequiera que los Jesuitas son admitidos ellos serán amos, cueste lo que cueste. Su sociedad es por naturaleza dictatorial, y por lo tanto es el enemigo irreconciliable de toda autoridad constituida. Cada acto, cada crimen, aunque sea atroz, es una obra meritoria, si se comete para el interés de la Sociedad de los Jesuitas, o por la orden del General". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886 , citando el Memorial De La Cautividad de Napoleón en Santa Helena, General Montholon]


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¡Los Caballeros de Malta y los Jesuitas trabajan Juntos!
(Para los buscadores de la verdad, esto puede parecer irrelevante ahora, pero es importante para usted estar informado de esta conexión. Como hemos visto, los Caballeros financiaron a Lenin y a Hitler desde Wall Street, también usando su Banco de la Reserva Federal encabezado por Judíos Masónicos, Warburg en particular). Los Caballeros negociaron el Concordato (un tratado Papal) entre el Papa y Hitler en la persona de Franz Von Papen. Ellos también ayudaron a los Altos Nazis a escapar a Norte y Sud América después de la Segunda Guerra Mundial con las personas de James Angleton y el Presidente de Argentina Juan Perón.
En América, los Caballeros, con su OSS [*Oficina de Servicios Estratégicos], que luego sería la CIA [*Agencia Central de Inteligencia], estuvieron detrás en la "Operación Paperclip". Luego de la Segunda Guerra Mundial, los Altos Nazis y científicos fueron ilegalmente introducidos secretamente a los Estados Unidos. Muchos fueron ubicados en instalaciones militares top-secret en Tonapah, Nevada, conocidas como "Area 51". El perfeccionamiento de las naves Nazis anti-gravedad (platos voladores) sería completada allí, entre otras tecnologías secretas. La "Operación Paperclip" fue supervisada por el más poderoso Caballero de Malta de América, J. Peter Grace. J. Peter Grace estaba sujeto al Arzobispo Spellman entrenado por los Jesuitas, puesto que el cuartel general Americano de los Caballeros estaba y está en la Catedral de Saint Patrick en Nueva York.

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1816 - JOHN ADAMS

Nuestros Padres fundadores sabían de las intrigas Jesuitas dirigidas hacia la nueva República Protestante de estos Estados Unidos de América. En 1816, John Adams escribió al Presidente Jefferson:
"¿Acaso no tendremos regulares enjambres de ellos aquí, en tantos disfraces como solamente un rey de los gitanos puede asumir, vestidos como pintores, editores, escritores, y maestros de escuelas? Si hubo aún un cuerpo de hombres que merecieron la condenación eterna sobre la Tierra y el Infierno ese es la Sociedad de los de Loyola". [Los Nuevos Jesuitas, George Riemer, 1971].

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EL PRESIDENTE ABRAHAM LINCOLN

Un amigo personal del Profesor Morse creyó en su advertencia acerca de esta conspiración Jesuita. Él fue el Presidente Abraham Lincoln. Nosotros Leemos:
"Los Protestantes tanto del Norte como del Sur seguramente se unirían para exterminar a los sacerdotes y a los Jesuitas, si ellos pudieran saber como los sacerdotes, las monjas, y los monjes, que diariamente desembarcan en nuestras costas, bajo el pretexto de predicar su religión. ... no son otra cosa sino los emisarios del Papa, de Napoleón III, y los otros déspotas de Europa, para minar nuestras instituciones, alienar los corazones de nuestro pueblo de nuestra Constitución, y nuestras leyes, destruir nuestras escuelas, y preparar un reino de anarquía aquí como lo hicieron en Irlanda, en México, en España, y dondequiera que haya algunas personas que quieran ser libres". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886]

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Los Jesuitas - 1868-1872

Esta nueva nación será una república centralizada con el Presidente ejercitando poderes de un monarca absoluto. La antigua República Federal de Washington sería convertida en un enorme Imperio centralizado, con las diez tablas del Manifiesto Comunista Masónico reemplazando a los Diez Mandamientos de Moisés.
En orden de lograr esto, la Constitución tiene que ser enmendada -"por las buenas o por las malas". Sería enmendada de acuerdo al clamor masónico de ambas Revoluciones Francesas. "Libertad" sería la Enmienda 13. "Igualdad" sería la Enmienda 14. "Fraternidad" sería la Enmienda 15. Examinaremos ahora la Enmienda Catorce, y como ella fue el golpe de estado.

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EL ASESINATO DEL PRESIDENTE LINCOLN

Aunque él actuó como tirano en impedir la secesión de Maryland y levantó el Ejército del Potomac para "sofocar la rebelión", hay evidencia de que él tuvo un cambio de corazón. De acuerdo a muchos, Lincoln fue convertido a Cristo después de ver el campo de batalla en Gettysburg [*la mayor batalla de la Guerra Civil a la que algunos llamaron "el Armagedón de Norteamérica"]. Él se unió más tarde a la Iglesia Presbiteriana en Washington y tuvo varias conversaciones espirituales con su cercano amigo y sacerdote convertido, Charles Chiniquy. Nosotros leemos:
"Yo repetiré lo que dije en Urbana, cuando por primera vez usted me dijo de sus temores de que yo sea asesinado por los Jesuitas: Un hombre no debe cuidarse de cuando y donde él morirá, con tal que muera en el puesto de honor y deber. Pero yo puedo añadir, hoy, que tengo un presentimiento de que Dios vendrá a mí a través de la mano de un asesino. ¡Que se haga Su voluntad, y no la mía! El Papa y los Jesuitas, con su infernal Inquisición, son el único poder organizado en el mundo que tiene el recurso de la daga del asesino para asesinar a aquellos a quienes ellos no puedan convencer con sus argumentos o conquistar con la espada. ... Me parece que el Señor quiere hoy, como lo quiso en los días de Moisés, otra víctima. ... No puedo ocultar de usted que mi impresión es que yo soy esa víctima. Ya muchos complots han sido hechos contra mi vida, es un milagro real que ellos hayan fallado, cuando consideramos que la gran mayoría de ellos estuvieron en las manos de diestros asesinos Católicos Romanos, evidentemente entrenados por los Jesuitas. Pero ¿podemos esperar que Dios hará un milagro perpetuo para salvar mi vida? Creo que no. Los Jesuitas son tan expertos en esos hechos de sangre, que Enrique IV dijo que era imposible escapar de ellos, y él llegó a ser su víctima, aunque él hizo todo lo que podía ser hecho para protegerse a sí mismo. Mi escape de sus manos, desde la carta del Papa a Jeff Davis que ha aguzado un millón de cuchilleros para partir mi pecho, sería más que un milagro". [Cincuenta Años En La Iglesia de Roma, Charles Chiniquy, 1968, reimpreso de la edición de 1886]
[Luego más adelante]
Sobre la mano Jesuita en el asesinato de Lincoln nosotros leemos:
"Me siento seguro al afirmar que ninguna otra parte puede ser encontrado en un libro la presentación coordinada de la historia completa de la muerte de Abraham Lincoln, la cual fue instigada por el papa "negro", el General de la Orden Jesuita, camuflado por el papa "blanco", Pío IX, ayudado, instigado y financiado por otros abogados del "Derecho Divino" de Europa, y finalmente consumado por la Jerarquía Romana y sus agentes pagados en este país y Canadá Francesa en "Viernes Santo" a la noche, el 14 de Abril, en 1865, en el Teatro de Ford, Washington, D.C." [La Verdad Suprimida Sobre El Asesinato De Abraham Lincoln, Burke McCarty, 1973, originalmente publicado en 1924].

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LOS JESUITAS - 1945-1990

La Grande y Terrible Segunda Guerra de los Treinta Años había pasado ahora. Europa, Rusia, Norte de África, China, y Japón eran "un naufragio universal" gracias a la Compañía de Jesús. Millones de "herejes" han sido "extirpados" en prosecución del Juramento Jesuita y el Concilio de Trento. A diferencia del Tratado de Westfalia terminada la Primera Guerra de los Treinta Años, los agentes de los Jesuitas controlaron las negociaciones en Yalta y Postdam terminando la segunda Guerra de los Treinta Años.
Era tiempo de aplicar la Dialéctica Hegeliana de los Jesuitas mundialmente. Sería conocido como "la Guerra Fría". La tesis y la antítesis serían "el Mundo Libre en el Oeste" versus "el Bloque Comunista en el Este". El Imperio Americano encabezaría el Oeste, y el Imperio Ruso guiaría al Este. Ambos lados serían financiados por el Cartel Bancario Internacional de los Jesuitas centrado en Londres y Nueva York -los Bancos de la Reserva Federal y el Chase-Manhattan en particular.
La síntesis [*la resultante entre la tesis y la antítesis] sería la destrucción del Imperio Americano a través de la así llamada "finalización de la Guerra Fría". La ilusión del final de la Guerra Fría habilitaría legalmente a Monopolios Corporativos de Roma, federados juntos en la Ciudad de Nueva York bajo el liderazgo del Concilio de Relaciones Exteriores, para dar a Rusia y a China alta tecnología y respaldo financiero. El llenado de esas necesidades perfeccionaría las Máquinas de Guerra de ambos gigantes económicamente comunistas y políticamente fascistas para el propósito de invadir Norte América, que contiene la mayoría de los Protestantes, Bautistas, y Judíos del mundo. Es por esas razones que el poder financiero de Hong Kong fue dado a China Roja, juntamente con una Base Naval Americana en Long Beach, California. Es por esas razones que el Canal de Panamá, construido con sangre Americana, sudor, lágrimas, y Fiebre Amarilla, fue dado a Panamá para ser manejado por soldados Chinos poniendo en peligro a la flota Americana. Es por esas razones que los Jesuitas en control de Washington han establecido nacionalmente el registro de armas con el propósito de una nacional confiscación de armas justo como lo hizo Hitler en Alemania. Es por esas razones que los Jesuitas, con sus corporaciones internacionales manejadas por los Caballeros de Malta, han financiado y continúan construyendo tanto la máquina de guerra Rusa y China, mientras influyentes Presidentes Americanos clausuran cantidades de instalaciones militares a lo largo del país. Esos hechos nos están deletreando invasión - masiva invasión por millones de soldados extranjeros, sin Dios y sin misericordia. Y si los Jesuitas pueden manejar la voladura del Domo de la Roca en Jerusalén y culpar al Imperio Americano por ello, los Árabes declararán una guerra santa contra "el gran Satán". La riqueza privada de Americanos que usan las Corporaciones de Negocios Internacional con cuentas bancarias en las Bahamas será confiscada justo como lo fueron en la Cuba de Castro. (Los Caballeros [*de Malta] han movido toda su riqueza a bancos Europeos convertidas en Francos y Marcos como también Eurodólares, escapándole así a la catástrofe económica Americana que se avecina).
Mientras tanto, a medida que los Jesuitas, con su policía interna del dictador Americano (FEMA) y los invasores extranjeros, están "extirpando" "la execrable raza" de los "herejes" Americanos y "liberales", las naciones Europeas serán llevadas a deponer sus históricas diferencias y a unificarse.
Esta unificación restaurará el Santo Imperio Romano, por cuya razón los Jesuitas están rápidamente reconstruyendo Roma. Cuando el humo desaparezca, China controlará el Este, Rusia controlará el Norte, y una unificada Europa Católica Romana controlará el Oeste. La Comunidad Internacional de Inteligencia del Papa buscará que Jerusalén sea declarada una ciudad internacional con el Templo reconstruido de Salomón en medio de ella. El gobierno mundial resultará y el "bendito despotismo" de los Jesuitas de la Edad Media habrá arribado, con el Papa siendo el Déspota Universal del Mundo, tan apropiadamente descripto en los Protocolos De Los Eruditos Ancianos De Sion, al mismo tiempo que siendo la Autoridad Mundial de Los Documentos Del Vaticano II.

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Los Jesuitas - 1963

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE KENNEDY

"Es de la fe que el Papa tiene el derecho de deponer herejes y reyes rebeldes. Los monarcas así depuestos por el Papa están convertidos en tiranos notorios, y pueden ser matados por el primero que los encuentre.
"Si la causa pública no puede toparse con su defensa en la muerte [*natural] de un tirano, es legal para el primero que arribe, asesinarlo" [Defensio Didei, Jesuit Suarez, Libro VI. C 4, Nos. 13, 14]

Freed recuerda lo que aparentemente pasó por conversación cortés cuando hombres tales como Colby y Cline estuvieron juntos: "Fue bastante rara" dijo Freed, "porque el tema que ellos habían elegido fue: '¿Cuándo es aceptable asesinar a un jefe de estado?' Colby presentó lo que él dijo fue un tratamiento teológica y filosóficamente sano. La Iglesia Católica, dijo él, ha lidiado desde largo tiempo con esta cuestión y hubo, al modo de ver de Colby, emergido con un concepto firme: "Es aceptable" dijo él, "asesinar un tirano". [Plausible Negación, Mark Lane, 1991, p. 85]
"Una conspiración es raramente, si alguna vez lo es, probada por un testimonio positivo. Cuando un crimen de gran magnitud va a ser perpetrado por una combinación de individuos, ellos no actúan abiertamente, sino encubiertamente y secretamente. El propósito establecido es conocido únicamente por aquellos que entraron en ello. A menos que uno de los conspiradores originales traicione a sus compañeros y dé evidencia contra ellos, su culpa puede ser probada únicamente por evidencia circunstancial... y las circunstancias no pueden engañar". [Empleado judicial militar especial John A. Bingham, citado en El Juicio De Los Conspiradores, Washington, 1865]
Este capítulo examinará el bosque, no el árbol. Los cientos de obras cubriendo el asesinato pueden ser reducidas a unos pocos hechos simples. Esos hechos vistos en el contexto de los capítulos previos nos guían al "León" en su "Cueva de Iniquidad" que tuvo el poder de ejecutar el asesinato de Kennedy y encubrirlo exitosamente. Ese León fue el Cardenal de Nueva York y su Cueva de Iniquidad fue la Catedral de Saint Patrick, "el pequeño Vaticano", base local de la Rama Americana de los Caballeros de Malta. Desde la muerte del Cardenal Spellman en 1967 hasta ahora (1999), los sucesivos "Leones" que han mantenido encubierto el asesinato fueron: El Cardenal Cooke (él mismo siendo un Caballero de Malta) y el Cardenal O'Connor, un ex Capellán de la Marina durante la Guerra de Vietnam de Spellman, y actualmente arzobispo de Nueva York.
Sabiendo que el Presidente Kennedy no iba a hacer una escalada en la Guerra de Vietnam, la Comunidad de Inteligencia comenzó a hacer preparativos para su asesinato. El Católico Romano Lee Oswald fue elegido para ser el culpable. ... Como agente de la CIA, él había sido enviado a la Rusia Soviética por Allen Dulles en 1959, supuestamente como un desertor. Conociendo que la CIA (OSS) y la KGB (NKVD) habían trabajado juntos durante la Segunda Guerra Mundial, Oswald aparentemente tomó una vacación por cerca de dos años. Durante ese tiempo él se casó con un Rusa cuyo tío era un Coronel en la KGB.
Cuando él retornó al Imperio Americano en 1962, se asoció con los agentes de la CIA: Howard Hunt, Frank Sturgis, David Ferrie, Guy Banister, el Conde George DeMohrenschildt, y Clay Shaw. Oswald era de la CIA, y pariente de un Jesuita. Emannuel Josephson nos dice:
"Un interesante ángulo es presentado por el envolvimiento de Lee Oswald. Su primo es reportado ser un sacerdote Jesuita. Y es una cuestión establecida que Lee Oswald fue invitado a hablar al colegio Jesuita en Springhill, Alabama, sobre el tema de sus actividades, dos semanas antes del Asesinato de Kennedy. El envolvimiento Jesuita sigue el mismo lineamiento que en el Asesinato de Lincoln". [La Conspiración de la Reserva Federal y los Rockefellers, Emanuel M. Josephson, 1968].
Jim Garrison claramente probó que la CIA estuvo involucrada en el asesinato a través de Clay Shaw. Él escribió:
"...nosotros descubrimos el abarcante rol internacional de Shaw como un empleado de la CIA. La vida secreta de Shaw como un hombre de la Agencia en Roma, tratando de hacer volver al Fascismo en Italia, fue denunciado en artículos en la prensa Italiana. ... Para mí, entre las más significantes revelaciones están: ...la confirmación por parte tanto de Victor Marchetti y Richard Helms de que Clay Shaw había sido un agente de la Agencia Central de Inteligencia [*CIA]. [Sobre La Pista De Los Asesinos, Jim Garrison, 1991]
¿Y quién era el Director de la CIA en 1963? Fue el Caballero de Malta John McCone. Antes de que McCone hubiera sido un contratista de defensa que había encabezado formalmente la Comisión de Energía Atómica. Más tarde en 1970, él fue un miembro del panel de ITT mientras permanecía como consultor de la CIA. Marchetti nos dice:
"Fue John McCone el miembro del panel de ITT que más tarde admitió ante un comité investigador del Senado que él había jugado el rol clave en juntar a los oficiales de la CIA e ITT, el director de la CIA durante la administración de Kennedy y, en 1970, un consultor de la CIA". [La CIA Y El Culto De La Inteligencia, Victor Marchetti, 1975]
El soldado del Cardenal Spellman, John McCone, Director de la CIA, participó en el asesinato de Kennedy.
Jim Garrison y otros han probado que el FBI estuvo también involucrado en el asesinato. Él escribe:
"Yo ya he llegado a la conclusión de que partes del establishment de los agentes de la ley de Dallas estuvieron probablemente implicados en el asesinato o su encubrimiento. Pero ahora veo que el altamente respetado FBI estuvo implicado también". [Sobre La Pista De Los Asesinos, Jim Garrison, 1991]
El Cardenal Spellman tuvo dos agentes en el FBI. El primero fue el Masón y hermano Guerrero-Frío, J. Edgar Hoover. De acuerdo a Loftus, Hoover había cooperado con la Línea de Fuga del Vaticano reubicando criminales de guerra Nazis en el Nordeste. ¿Porqué él no cooperaría ahora con Spellman? ¿Cómo podría él rehusarse?
Más importante aún, el hombre clave de Spellman en el FBI era Caballero de Malta, Cartha DeLoach. Como el tercero en el mando, DeLoach estuvo en posición de supervisar el asesinato y suprimir evidencia. Garrison probó que DeLoach de hecho suprimió evidencia.
Luego del asesinato nosotros vemos una sonante relación entre Johnson y DeLoach. DeLoach era conocido como hombre de Johnson en el FBI y el Presidente lo llamaba en cualquier momento del día. Curt Gentry escribe:
"Lyndon Johnson no podía dormir. Tarde en la noche él tenía su ayudante, Marvin Watson, telefonea al cuarto de DeLoach. El presidente había súbitamente llegado a convencerse que la muerte de su predecesor había sido una conspiración y quería más información del FBI". [J. Edgar Hoover: El Hombre Y Los Secretos, Curt Gentry, 1991]
Este es el Cartha DeLoach que había firmado un contrato de cinco años con Lee Iacocca de Ford Mercury en conexión con la serie: "El FBI". Ambos, DeLoach y Iacocca eran Caballeros de Malta, sujetos al Cardenal Spellman durante el asesinato de Kennedy. Más tarde DeLoach ascendió hasta ser director de PepsiCo. Y de acuerdo al Coronel Prouty, esa compañía también participó en el asesinato de Kennedy. Nosotros leemos:
"Nixon estuvo en Dallas con un ejecutivo máximo de la Compañía Pepsi-Cola, Mr. Harvey Russell, el consejero general. Nixon era un consejero legal para esa corporación. El hijo de ese ejecutivo máximo había hablado de la presencia de Nixon en Dallas en el tiempo del asesinato, y Russell ha confirmado la exactitud del relato de su hijo. Más tarde, poco después del disparo, Nixon fue conducido al aeropuerto de Dallas por un Señor DeLuca, también un oficial de la Compañía Pepsi-Cola. En adición a eso, el hijo de otro ejecutivo de Pepsi-Cola estuvo en Dallas esa vez y comió con Jack Ruby, el asesino de Oswald, la noche antes JFK [*John F. Kennedy, el presidente de los EEUU] había sido matado". [JFK: La CIA, Vietnam, Y El Complot Para Asesinar a John F. Kennedy, Cor. L. Fletcher Prouty, 1992]
DeLoach, Iacocca, y los Caballeros de Pepsi, ahora PepsiCo, todos trabajaron juntos.
Al tiempo del asesinato en Dallas, el sacerdote Católico, Oscar Shubert, fue enviado desde la Iglesia Católica Santa Trinidad en Dallas para administrar los "Últimos Ritos" para el presidente. Sabiendo que las heridas de Kennedy fueron heridas de entrada, él reportó cada cosa a su superior. El superior de Shubert fue el Obispo de Dallas, entonces El Mayor Reverendo Thomas Kiely Gorman, DD. De acuerdo al artículo de Martin Lee titulado "¿Quiénes son los Caballeros de Malta? que apareció en la edición del 14 de Octubre de 1983 del National Catholic Reporter, Thomas K. Gorman era un Caballero de Malta. Siendo un hermano Caballero él reportó directamente al Cardenal Spellman, y lo mantuvo observando lo que estaba sucediendo en Dallas.
Al momento del asesinato en Dallas, alrededor de las 12:30 después del mediodía, todos los teléfonos estuvieron muertos en Washington, D.C. por casi 30 minutos. ¿Cómo podía esto haber sucedido? Alguien en ITT tenía que ser responsable, porque ésta prestaba servicio en el área de Washington. En 1963, uno de los más importantes hombres de ITT era Francis D. Flanagan. Usted adivínelo. Flanagan era un Caballero [*Caballero de Malta]. Más tarde, McCone, con sus hermanos caballeros, coordinó un trato entre la CIA e ITT para trabajar mejor juntos.
El autor sabe que hubieron varios Caballeros de Colón involucrados en el asesinato de Kennedy. Ellos estaban trabajando para el FBI en particular. Pero el único notable Caballero que estuvo involucrado en eso fue el Senador Edward Kennedy, a través de su silencio, él estuvo consintiendo la muerte de su hermano. Puede ser que esto es lo que condujo al Senador perpetuo de Massachusetts a su ruinosa vida alcohólica. Tomemos unos pocos momentos para orar por el Senador para que pueda tener un cambio de corazón, que él pueda decir todo, y que nosotros podamos protegerlo. Porque él también estuvo sujeto al poder del Cardenal Spellman.
Finalmente nosotros sabemos que la Mafia estuvo involucrada en el asesinato de Kennedy. La Mafia, CIA, FBI, y la Oficina de Inteligencia Naval han estado trabajando juntos a través de la Segunda Guerra Mundial. Jack Ruby era un mafioso y David E. Scheim lo hace perfectamente claro en su Contrato Sobre América que la Pandilla tuvo al menos dos motivos: uno que los hermanos Kennedy atacaron al Crimen Organizado y el otro la pérdida del paraíso del juego de las Pandillas en Cuba.
Pero esas no eran las razones. Les fue prometido a los Dones de la Mafia que ellos harían más dinero que ni siquiera la Habana podría haber producido, a través de la explosión del negociado internacional de la droga hecho posible por la Guerra de Vietnam. Si ellos ayudaban a eliminar a Kennedy, Johnson produciría una escalada en la guerra y, por lo tanto, del negociado de la droga. La CIA traería las drogas del Triángulo de Oro, distribuyéndolas a las familias de la Mafia, y ambos ganarían.
Más importante aún, la Comisión de la Mafia tenía un favor que devolver. El Cardenal Spellman, a través de FDR [*el presidente Franklin Delano Roosevelt], arregló la liberación de "Lucky" Luciano a causa de la "Operación Bajomundo" mencionada en previos capítulos. Ahora el Cardenal necesitó un favor. Si lo rehusaba, Spellman usaría toda la comunidad de inteligencia que él había ayudado a organizar, para eliminar a cualquier jefe de pandilla. Si estaba de acuerdo, nuevos centros de juegos se abrirían, Atlantic City en particular.
Claramente, si el Presidente fuera removido, cada uno de ellos adquiriría más poder y riqueza, la comunidad de inteligencia llegaría a ser más absoluta, y el Cardenal sería aún más respetado por sus pares en Roma. El resto es historia.
Más tarde, en 1964, por primera vez en la historia, el Papa de Roma puso su pie en la América de la Enmienda Catorce. El Cardenal Spellman se había desempeñado bien y fue recompensado por una visita de su Amo, socio Guerrero Frío y manipulador de la Línea de Fuga del Vaticano, Cardenal Montini, quien era ahora el Papa Pablo VI.
Hay todavía otra razón para la remoción del Presidente Kennedy. Él quiso armar a Israel. Loftus escribe:
"En Septiembre de 1962 Kennedy decidió suplir a Israel con misiles defensivos tierra-aire capaces de detener aeronaves, pero no a los misiles ofensivos Egipcios. Esta fue la primera venta de armas del Gobierno de los Estados Unidos a Israel. ... Kennedy prometió a los Israelíes que tan pronto como hubiera concluido la elección de 1964, él rompería a la CIA 'en miles de pedazos y los arrojaría a los vientos'. ... Con el asesinato de Kennedy en Noviembre de 1963, los Israelíes perdieron el mejor amigo que ellos tuvieron en la Casa Blanca desde que Truman partió". [La Guerra Secreta Contra Los Judíos, John Loftus, 1994]
¿Y porqué los Jesuitas del Vaticano no querían ninguna venta de armas a Israel en este tiempo? ¿Porqué el Presidente Johnson controlado por los Jesuitas dio su espalda cuando el ejército Egipcio se movió a través del desierto del Sinaí para preparar su asalto sobre Israel en 1967? Porque el ataque sobre Israel tenía que ser provocado. Ese ataque fue provocado por la Comunidad Internacional de Inteligencia de los Jesuitas por medio de una falsa percepción por parte de Egipto acerca de la debilidad del ejército israelí y el supuesto abandono de Israel por el Imperio Americano.
La guerra de los seis días, ideada por el Caballero de Malta James Angleton, tuvo un propósito primario: la toma de Jerusalén junto con el Monte del Templo. La aparente falta de equipo militar de parte de Israel provocó el ataque previsto de Egipto. Entonces, Israel lanzó un golpe preventivo y, en seis días, la ciudad santa [*Jerusalén] estuvo en las manos del gobierno Sionista de Roma.
Si Kennedy hubiera armado a Israel, los Egipcios nunca hubieran sido envalentonados a maniobrar hacia la guerra. Con una guerra no provocada, no habría habido ataque Israelí. Sin ataque Israelí, Jerusalén nunca habría sido tomada por los Sionistas, controlados por el Mossad de los Jesuitas. Con Jerusalén en manos Árabes, los Sionistas nunca podrían reconstruir el Templo de Salomón -desconocido para ellos- para el "infalible" Papa de los Jesuitas "Que se opone y se exalta a sí mismo sobre todo lo que es llamado Dios, o que es adorado; como para hacerse él Dios sentado en el templo de Dios [el templo reconstruido de Salomón], mostrándose él mismo que él es Dios". [2 Tesalonicences 2:4]
Es seguro decir que el General Jesuita, usando al Papa con su más poderoso Cardenal en el Imperio Americano, asesinó al Presidente John F. Kennedy en 1963.
Porque fue el Cardenal Spellman, "el Papa Americano" en comando de sus soldados, los Caballeros de Malta, quien supervisó el asesinato.
Y fueron los Caballeros de Malta, usando la Agencia Central de Inteligencia [*CIA], quienes ayudaron en el asesinato mismo del Presidente. Esos Caballeros eran: El Director de la CIA, John McCone, los oficiales de la CIA William F. Buckley, y Henry Luce.
En 1963, tanto William F. Buckley y Henry Luce eran amigos personales del agente de la CIA Howard Hunt. Nosotros leemos de Negación Plausible de Mark Lane en la página 270, concerniente a las revistas Time y Life, de las cuales Henry Luce era el propietario:
"Yo (Howard Hunt) las había tipeado en una tipeadora (fabricó cables oficiales), y ellas fueron fotocopiadas, y las fotocopias fueron eventualmente mostradas a una persona de confianza del Señor (Charles) Colson, y en Time y Life". Hunt, luego de jurar que él nunca había estado involucrado en un esfuerzo de desinformación para calumniar a Kennedy, había ahora testificado que él había meramente buscado falsificar y crear evidencia para probar que Kennedy fue un asesino.
Otra vez en Negación Plausible nosotros leemos de la conexión de Hunt con el pomposo William F. Buckley, Júnior en la página 207:
"(G. Gordon) Liddy completó su testimonio perfectamente, afirmando que mientras él no se asoció mucho tiempo con Hunt, él lo vio último, él rememoró, cuando ambos hombres demostraron su apoyo para otro ex oficial de la CIA, William F. Buckley, cuando Buckley celebró el aniversario de su show de televisión en el Yacht Club de Nueva York".
Queridos buscadores de la verdad, Hunt estuvo cerca a esas dos centrales de energía que eran: Buckley y Luce. Hunt estuvo también trabajando con dos de sus criminales socios en el futuro escándalo Watergate, G. Gordon Liddy (entrenado por los Jesuitas) y Chuck Colson.
Y en 1985, fue Mark Lane quien probó en la corte federal de Miami que Hunt estuvo en Dallas el día que el Presidente Kennedy fue asesinado. Por lo tanto, la conclusión era obvia. La CIA, con su agente, E. Howard Hunt, había matado al Presidente. En las palabras de la supervisora del jurado, Leslie Armstrong, encontrada en la cubierta interna y la página 322 de Negación Plausible, nosotros leemos:
"El Señor Lane estuvo pidiéndonos que hiciéramos algo muy dificultoso. Él estuvo pidiéndonos creer que John Kennedy ha sido matado por nuestro propio gobierno. Cuando nosotros examinamos la evidencia (por 65 minutos) nosotros fuimos compelidos a concluir que la CIA había verdaderamente matado al Presidente Kennedy". Hunt ha sido parte de esto, y esa evidencia, tan concienzudamente presentada, debe ahora ser examinada por las instituciones relevantes del Gobierno de los Estados Unidos, para que esos responsables del asesinato puedan ser traídos a la justicia.

Nota del Editor: Para aquellos de ustedes que puedan desear contactar a Rick Martin por email,rm888@mindspring.com es su nueva dirección de email.
Mario Lopez Ibañez
Lonko@vtr.net
"El verdadero héroe no es aquel bastante audaz para cumplir las predicciones, sino aquel bastante audaz para falsificarlas."
(G. K. Chesterton, Cuentos del Arco Largo)

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LA HISTORIA SECRETA DE LOS JESUITAS

Mandamiento de Dios: “No mataras”

Libro publicado por Chick Publications.
El 3 de mayo de 1945, el día en que murió Hitler, la prensa de Franco, el dictador español, publicó lo siguiente: "Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo". Más adelante decía: "Sobre sus restos mortales se yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, Dios le da a Hitler los laureles de la victoria".
Hitler mismo declaró: "Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización".
Walter Schellenberg, ex jefe del contraespionaje nazi, declaró: "Himmler formó la organización de la Gestapo siguiendo los principios de la orden jesuita. Los reglamentos y Ejercicios Espirituales, prescritos por Ignacio de Loyola, fueron el modelo que Himmler trató de copiar exactamente. El título de Himmler como jefe supremo de la Gestapo se usó como equivalente del título de 'general' de los jesuitas, y toda la estructura fue una imitación casi exacta del orden jerárquico de la Iglesia Católica".
Franz von Papen, otro nazi poderoso cuya participación fue fundamental para establecer el concordato entre Alemania y el Vaticano, dijo: "El Tercer Reich es la primera potencia mundial que no sólo reconoce, sino que pone en práctica los elevados principios del papado". Y, ¿qué es un concordato? Es un acuerdo entre el Vaticano y un gobierno. En lo que respecta al Vaticano, el gobierno que firma el concordato llega a ser parte del gobierno de Dios, y el Vaticano tiene el propósito de estabilizar ese gobierno, y brindarle protección divina y protección internacional.
Sabias tu MI HERMANO esto:

Los sacerdotes católicos cambiaron la sotana por el uniforme de los temibles escuadrones asesinos de la Ustashi, dirigieron los asaltos más bárbaros y brutales contra los ortodoxos, y practicaron torturas satánicas que nunca antes se habían visto en el siglo XX. No hablamos de 800 años atrás, sino del año 1940.
Stane Kukavica, es un monje franciscano, con el uniforme de la Ustashi.

Si Dios es amor, y la iglesia Católica, sirve a Dios, como entonces participó enviando a sus monjes a la guerra, no para poner paz, sino para matar como soldados....
Ellos fueron los que asesinaron a los 6 millones de judios en la matanza mas cruel y sanguinaria que se halla visto en la historia; no solo los soldados de Hitler, sino los propios monjes de la iglesia catolica, los jesuitas que pueden ver con sus habitos y luego con sus uniformes de guerra.....

MUESTRA DE SU CRUELDAD¡¡¡¡

En Nevesinje, la Ustashi arrestó a toda una familia serbia, formada por el padre, la madre y cuatro hijos. La madre y los hijos fueron separados del padre. Durante siete días no les dieron nada de comer ni beber. Luego, a la madre y a los hijos les dieron un buen trozo de carne asada y mucha agua. Puesto que tenían tanta hambre, se comieron toda la carne. Después que terminaron de comer, los de la Ustashi les dijeron que habían comido carne de su padre

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El Nazismo y la Iglesia Católica


El Nazismo y la Iglesia Católica

Arzobispo Freidrich Coch y Nazis, Dresden 1933


Aunque la Iglesia Católica se ha querido desmarcar fuertemente del Nazismo y el Papa Benedicto XVI ha condenado duramente el nazismo durante una visita a una sinagoga alemana, no podemos cerrar los ojos a la historia y ver que fue lo que realmente ocurrió en esos funestos años. Traemos 2 análisis, uno por el filósofo Michael Onfray y el otro por el escritor John Cornwell sobre la relación de la Iglesia con el Nazismo antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

"Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere esta fe. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: lo hemos aplastado."
(Adolf Hitler, en un discurso en Berlín, 24 de octubre de 1933).

Con estas palabras, Hitler asumía que su lucha por alcanzar y obtener poder también involucraba a la fe religiosa de las personas. Hitler mismo declaró: "Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización".

Pero ahora revisaremos la actuación del Papa Pío XII y la Iglesia Católica durante el Nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Es un tema muy controversial, pero no podemos negar el conocimiento a los hechos que sucedieron. Desde los años 20, la Iglesia condenó al nazismo y en las elecciones de 1932, Hitler fue rechazado en las urnas en las regiones católicas como Baviera. Entre 1933 y 1936, El Vaticano dirigió a Berlín 34 notas oficiales en las que tachaba de total aberración la ideología hitleriana.

Obispo Ludwig Muller y Nazis


Hubieron muchos héroes católicos que murieron en campos de concentración, uno de ellos fue el Padre Maximiliano de Kolbe, quien murió de hambre en el campo de exterminio de Auschwitz, dando su vida por otro prisionero que había sido condenado a moris de esa forma. También tenemos al Cardenal Faulhaber que condenó la persecución a los judios en los años 30. Los nazis pidieron que sea asesinado. En 1936 la policía confiscó sus sermones y luego fue presionado por los nazis con manifestaciones. Durante la guerra se siguió manifestando en contra de los nazis y elevando su voz sin miedo en defensa de los judíos.

Pero en general, al empezar la escalada nazi, se puso en práctica un pacto entre el partido nazi y la Iglesia Católica, en la cual, la mayoría de la Iglesia colaboró con su silencio, y el nazismo dejaría a la Iglesia sobrevivir, al menos por esos años. A ese pacto se le llamó "Concordato". El concordato hecho entre el Vaticano y Hitler, era para acordar que la Iglesia no se iba a entrometer de manera oficial en la politica Nazi y de ningun pais ocupado por ellos, a cambio Hitler desistiria de formar una religión propia, además también evitaban que los nazis tomaran a los católicos como enemigos.

Ahora sabemos, gracias a algunos eclesiásticos fieles a los derechos humanos, mediante los documentos soltados, los secretos que se ocultaron en ese tiempo. En ellos se describen claramente todo lo que la Iglesia calló para sobrevivir mientras otros fueron asesinados.

¿Donde estuvo la Iglesia Católica en esos tiempos que mas se necesitaba de ella?.
Susan Zuccotti en su libro “Under his very windows”, descubrió que clérigos y laicos católicos desafiaron a nazis proveyendo de comida, ropa y cobijo a los judíos y otros refugiados en toda Italia. Como resultado de esto, mientras que aproximadamente el 80 por ciento de los judíos europeos perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial, el 85 por ciento de los judíos italianos sobrevivieron a los nazis. Pero Zucotti no le da crédito de esto al Papa por no encontrar directrices dadas por el pontífice a los católicos.

El cardenal Karl Lehmann presentó en Maguncia un estudio que ilustra el papel de la Iglesia de Roma en el sistema nazi de trabajos forzados durante la II Guerra Mundial. Entre seis y ocho mil esclavos judíos trabajaron para ella. Y la Iglesia se benefició con esa esclavitud.

El historiador Karl-Joseph Hummel, que ha editado este informe, describía las dificultades de los católicos bajo el nazismo. “Mediante contratos con el Ejército, los monasterios y otras instituciones evitaban las posibles expropiaciones” de un régimen hostil. Para cumplir estos contratos en medio de la guerra, la Iglesia recurrió a los trabajadores forzados puestos a su disposición por los nazis como “medida de autodefensa”. El catedrático de la Universidad Libre de Berlín Wolfgang Wippermann destacaba la “estrecha relación” entre la Iglesia católica y la Comisión de Historia que ha guiado el estudio. Para él “tiene como meta la justificación de algunos comportamientos del Vaticano respecto a la Alemania de Hitler”.

Hitler y Obispo Ludwig Muller. Muller se suicidó al termino de la Segunda Guerra Mundial


Se calcula que el Tercer Reich entregó a sus empresas colaboradoras cerca de ocho millones de trabajadores forzosos. Los que fueron entregados a instituciones eclesiásticas eran en cierto modo los más afortunados, puesto que fueron empleados en labores de cocina, limpieza o agrícolas.

La realidad de todo esto es que el Papa Pío XII fue criticado durante décadas por no hacer nada para salvar a los judíos durante la matanza nazi. Seis millones de judíos fueron exterminados en campos de concentración por parte de los alemanes y sus aliados en la guerra.
El Vaticano ha tratado de defender la memoria del Papa, señalando que si bien éste nunca denunció en público el genocidio, practicó una diplomacia silenciosa a fin de salvar discretamente a miles de judíos.

A continuación, 2 análisis sobre lo que sucedió en esta época, uno, por el escritor John Cornwell y el siguiente por el filósofo Michael Onfray.


John Cornwell, periodista y escritor inglés, hace un analisis que es considerado muy controversial, sobre la relación Iglesia - Nazismo:



Siempre estuve convencido de que la evidente santidad de Eugenio Pacelli (aún no era el Papa Pío XII), era una prueba de su buena fe. ¿Cómo podría haber traicionado a los judios un Papa tan Santo?. Pedí acceso a documentos cruciales, asegurándoles a sus custodios que estaba del lado de mi investigado: en un libro titulado Un ladrón en la Noche, yo había defendido al Vaticano contra cargos del asesinato del Papa Juan Pablo I por sus pares.

Dos oficiales me permitieron acceder al material secreto: declaraciones bajo juramento que se juntaron hace treinta años para avalar el proceso de canonización de Pacelli y el archivo de la Secretaría de Estado del Vaticano. También recurrí a fuentes alemanas en relación con las actividades de Pacelli en Alemania durante las décadas del ´20 y del ´30, incluídos sus contactos con Adolf Hitler.

A mediados de 1997 me encontré en un estado de shock moral. El material que había juntado no apuntaba a una exoneración sino a una acusación aún más escandalosa. La evidencia era explosiva, Mostraba por primera vez que Pacelli era abiertamente, y según sus propias palabras, antisemita.

Pacelli llegó al Vaticano en 1901, a la edad de 24 años, reclutado para especializarse en cuestiones internacionales y derecho canónico. Colaboró con su superior, Pietro Gasparri, en la reformulación del Código de Derecho Canónico que se distribuyó en 1917 a los obispos católicos de todo el mundo.

A la edad de 41 años, ya arzobispo, Pacelli partió hacia Munich como nuncio papal para comenzar el proceso de eliminar los desafíos legales a la nueva autocracia papal y procurar un tratado entre el papado y Alemania como un todo, que reemplazará todos los arreglos locales y se convirtiera en un modelo de las relaciones entre la Iglesia Católica y los Estados.

Obispos catolicos haciendo el saludo Nazi en honor a Hitler.


En mayo de 1917 recorrió Alemania, destruída por la guerra, ofreciéndo su caridad a gente de todas las religiones. Sin embargo, en una carta al Vaticano, reveló tener menos amor por los judíos. El 4 de septiembre le informó a Gasparri, que era cardenal secretario de estado en el Vaticano, que un doctor Werner, el rabino jefe de Munich, se había acercado a la nunciatura para rogar un favor. Con el fin de celebrar Succoth, los judíos necesitaban hojas de palmeras, que normalmente llegaban de Italia. Pero el gobierno italiano había prohibido la exportación, vía Suiza, de unas palmeras que los judíos habían comprado y que estaban retenidas en Como. “La comunidad israelita – continuaba Pacelli – busca la intervención del Papa con la esperanza de que abogue a favor de los miles de judíos alemanes”.

Pacelli le dijo a Gasparri que no le parecía apropiado que el Vaticano “los ayudara en la práctica de su culto judío”. Gasparri respondió que confiaba completamente en la “astucia” de Pacelli, coincidiendo con que no sería apropiado ayudar al rabino Werner.

Dieciocho meses mas tarde reveló su antipatía por los judíos de una manera más abiertamente antisemita, cuando estuvo en el centro de una revuelta bolchevique en Munich. En una carta a Gasparri, Pacelli describió a los revolucionarios y a su líder, Eugenio Levien: “Un ejército de trabajadores corría de un lado a otro, dándo órdenes, y en el medio, una pandilla de mujeres jóvenes, de dudosa apariencia, judías como todos los demás”, daba vueltas por las salas con sonrisas provocativas, degradantes y sugestivas. La jefa de esa pandilla de mujeres era la amante de Levien, una jóven mujer rusa, judía y divorciada. (…..) Este Levien es un hombre jóven, de unos 30 o 35 años, también ruso y judío. Pálido sucio, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar repulsivo, con una cara a la vez inteligente y taimada”.

Hitler que había logrado su primer gran triunfo en las elecciones de 1930, quería un trato con el Vaticano porque estaba convencido de que su movimiento sólo podía tener éxito si se eliminaba al catolicismo político y sus redes democráticas. Luego de su ascenso al poder en enero de 1933, Hitler hizo una prioridad de su negociación con Pacelli.

El Concordato del Reich le garantizó a Pacelli el derecho a imponer un nuevo Código de Leyes Canónicas sobre los católicos de Alemania. A cambio, Pacelli colaboró en el retiro de los católicos de la actividad política y social. Luego Hitler insistió en la disolución “voluntaria” del Partido Central Católico Alemán”.

Cardenal Bertram en una procesión funeraria, marzo 7 del 1935. 


Los judios fueron las primeras víctimas del Concordato: luego de su firma , el 14 de julio de 1933, Hitler dijo a su gabinete que el tratado había creado una atmósfera de confianza “especialmente significativa en la lucha urgente contra el judaísmo internacional”. Aseguraba que la Iglesia Católica le había dado su bendición pública, en el país y afuera, al nacional – socialismo, incluída su posición antisemita.

Durante los años ´30, a medida que el antisemitismo nazi crecía en Alemania, Pacelli no se quejó ni siquiera en nombre de los judios convertidos al catolicismo: para él, era cuestión de política interna.

En enero de 1937, tres cardenales y dos obispos alemanes viajaron al Vaticano para pedir una vigorosa protesta contra la persecución nazi de la Iglesia Católica, a la que se le habían suprimido todas las formas de actividad con excepción de los servicios religiosos. Finalmente, Pío XI decidió lanzar una encíclica, escrita bajo la dirección de Pacelli, donde no había ninguna condena explícita al antisemitismo.

En el verano de 1938, mientras agonizaba, Pio XI se preocupó por el antisemitismo en Europa y encargó la redacción de otra encíclica dedicada al tema. El texto que nunca vió la luz del día, se descubrió hace poco. Lo escribieron tres jesuitas, pero presumiblemente Pacelli estuvo a cargo del proyecto. Se iba a llamar Humani Generis Unitas (La unión de las raza humana) y, a pesar de sus buenas intenciones, está lleno de un antisemitismo que Pacelli había mostrado en su primer estadía en Alemania. Los Judios, dice el texto, eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y “cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista” se merecían “la ruina material y espiritual” que se habían echado sobre sí mismos.



El documento advierte que defender a los judíos como exígen “los principios de humanidad cristianos” podría conllevar el riesgo inaceptable de caer en la trampa de la política secular. La encíclica llegó a los jesuitas de Roma a fines de 1938; hasta el día de hoy, no se sabe por qué no fue elevada a Pío XI. Pacelli, convertido en Papa el 12 de marzo de 1939, sepultó el documento en los archivos secretos y les dijo a los cardenales alemanes que iba a mantener relaciones diplomáticas normales con Hitler.

Pacelli conoció los planes nazis para exterminar a los judíos de Europa en enero de 1942. Las deportaciones a campos de exterminio habían comenzado en diciembre de 1941. A lo largo de 1942, Pacelli recibió información confiable sobre los detalles de la solución final provista por los británicos, franceses y norteamericanos en el Vaticano.

El 17 de marzo de 1942, representantes de las organizaciones judías reunidos en Suiza le enviaron un memorándum a través del nuncio papal en Berna, donde detallaban las violentas medidas antisemitas en Alemania, en sus territorios aliados y en zonas conquistadas. El memo fue excluído de los documentos de la época de la guerra que el Vaticano publicó entre 1965 y 1981.

En septiembre de 1942, el presidente norteamericano Franklin Roosevelt envió a su representante personal, Mylon Taylor, a que le pediera a Pacelli una declaración contra el exterminio de los judíos. Pacelli se negó a hablar porque debía elevarse sobre las partes beligerantes.

El 24 de diciembre de 1942, finalmente, Pacelli habló de “aquellos cientos de miles que, sin culpa propia, a veces sólo por su nacionalidad o raza, reciben la marca de la muerte o la extinción gradual”. Esa fue su denuncia pública mas fuerte de la solución final.

Pero hay algo peor. Luego de la liberación de Roma, Pio XII pronunció su superioridad moral retrospectiva por haber hablado y actuado a favor de los judíos. Ante un grupo de palestinos, dijo el 3 de agosto de 1946:

“Desaprobamos todo uso de fuerza (….) como en el pasado condenamos en varias ocasiones las persecuciones que el fanatismo antisemita infligió al pueblo hebreo”. Su autoexculpación grandilocuente un año después del fin de la guerra demostró que no sólo fue Papa ideal para la solución final nazi, sino que también un hipócrita.

Sobre John Conrwell

El periodista y escritor inglés John Cornwell, es conocido por varios libros sobre el Papado. Ultimamente ha estado mas abocado a las ciencias y humanidades. Su libro "Un ladrón en la noche" de 1989, investiga la muerte en 1978 del Papa Juan Pablo I, muerte que fue rodeada de muchas teorías de conspiración. Aunque el atribuye la muerte a una embolia pulmonar posiblemente como resultado de una negligencia y sobretrabajo. En 1999, Cornwell publica "El Papa de Hitler", en el cual acusa al Papa Pio XII en ayudar a legitimar el régimen nazi a través de un Concordato para permanecer en silencio durante el Holocausto. Despues del libro, Cornwell dijo que es imposible juzgar los motivos del silencio del Papa durante la guerra, mientras Roma estuvo bajo el yugo de Mussolini y luego ocupado por Alemania.

Sobre el "Papa de Hitler", inició un estudio sobre Pio XII con el aval de la Iglesia con la idea de intentar lavar su imagen. El tema era Pío XII y la Segunda Guerra Mundial. Pero sus investigaciones lo llevaron a volver a plantearse la dirección de sus ideas ya que lo que descubrió fue muy aterrador, asi que sus escritos pasaron a hacer una crítica por lo que sucedió en esos años. En el prólogo del libro "El papa de Hitler. La historia secreta de Pío XII", nos revela que su intención era realizar una obra vindicativa de la imagen de Pío XII. Cornwell ya había trabajado para el Vaticano en una investigación sobre la muerte de Juan Pablo I ("Un ladrón en la noche"), donde deshechó la idea la de la conspiración del asesinato y atribuyó la muerte a una embolia pulmonar. Ante esto, El Vaticano, le dió libre acceso a sus libros y escritos para su siguiente libro. Fue el mismo Vaticano quien proporcionó sus escritos secretos asi que Cornwell hizo esta investigación con muy buenas bases. Lógicamente, el resultado de sus investigaciones, hicieron que el Vaticano empeore sus relaciones con el historiador.


Michael Onfray en sus reflexiones sobre esta cuestión (libro: "Tratado de Ateología de Ed. Anagrama):

Hitler con Obispo Ludwig Muller


El Vaticano ama a Hitler 

El matrimonio entre la Iglesia católica y el nazismo es incuestionable, abundan los ejemplos y no son insignificantes. La complicidad no se estableció con silencios de aprobación, con no dichos explícitos o cálculos realizados a partir de hipótesis interesadas. Los hechos le demuestran a cualquiera que investigue el tema en la historia que no fue un matrimonio de conveniencia, impuesto por una necesidad de supervivencia de la Iglesia, sino una pasión común y compartida hacia los mismos enemigos irreductibles, los judios y los comunistas, igualados, la mayor parte del tiempo, en el revoltijo conceptual del judeobolchevismo.

Desde los inicios del nacionalsocialismo hasta la protección de los criminales de guerra del Tercer Reich después de la caída del régimen, a quienes ayudaron a huir a otros países, aparte del silencio de la Iglesia sobre estos asuntos, desde entonces, y aún hoy –incluso la imposibilidad de consultar los archivos sobre este tema en el Vaticano-, el feudo de San Pedro, heredero de Cristo, fue también el de Adolf Hitler y sus secuaces nazis, fascistas franceses, colaboracionista, vichyistas, milicianos y otros criminales de guerra.

Los hechos: la Iglesia católica aprobó el rearme de Alemania, yendo en contra del Tratado de Versalles, desde luego, pero también en contra de las enseñanzas de Jesús, en especial, las que celebran la paz, la bondad y el amor al prójimo; la Iglesia católica firmó un acuerdo con Adolf Hitler desde su asunción como canciller en 1933; la Iglesia católica calló sobre el boicot de los comerciantes judíos, no protestó ante la proclamación de las leyes raciales de Nuremberg en 1935, guardó silencio en 1938 cuando ocurrió la Noche de los Cristales; la Iglesia católica entregó su archivo genealógico a los nazis que supieron desde ese momento quiénes eran cristianos, y por lo tanto no judíos; la Iglesia católica sostuvo, defendió y apoyó al regimen pro nazi de los ustachis de Ante Pavelic en Croacia; la Iglesia católica absolvió al régimen colaboracionista de Vichy en 1940; la Iglesia católica, aunque estaba al corriente de la política de exterminio iniciada en 1942, no la condenó, ni en privado ni en público, como tampoco dio órdenes a los curas u obispos de censurar ante los fieles al régimen criminal.



Las fuerzas aliadas liberaron Europa, llegaron a Berchtesgaden y descubrieron Auschwitz. ¿Qué hizo el Vaticano? Siguió apoyando al régimen derrotado: la Iglesia católica, a través del cardenal Bertram, mandó decir una misa de réquiem en memoria de Adolf Hitler; la Iglesia católica guardó silencio y no hizo ninguna declaración condenatoria cuando se descubrieron las pilas de cadáveres, las cámaras de gas y los campos de exterminio; la Iglesia católica, más bien, organizó para los nazis sin Führer lo que nunca hizo por ningún judío o víctima del nacionalsocialismo: coordinó la oficina de ubicación de los criminales de guerra fuera de Europa; la Iglesia católica utilizó al Vaticano, expidió papeles sellados con visas y creó una red de monasterios europeos como lugares de escondite para protección de los dignatarios del Reich derrotado; la Iglesia católica incluyó en su jerarquía a personas que habían ocupados cargos importantes en el régimen hitleriano; la Iglesia católica nunca se arrepentirá de nada, puesto que no reconoce oficialmente nada de esto.
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Mientras permanecía en silencio sobre la cuestión nazi durante y después de la guerra, la Iglesia no dejaba de tomar decisiones contra los comunistas. Con respecto al marxismo, el Vaticano dio muestras de un compromiso, de una militancia y de una fuerza que bien nos hubiera gustado verle utilizar para combatir y desacreditar el Reich nazi. Fiel a la tradición de la Iglesia que, por la gracia de Pío IX y Pío X, condenó los derechos del hombre como contrarios a la enseñanza católica, Pío XII, el famoso Papa, amigo del nacionalsocialismo, excomulgó en masa a los comunistas del mundo entero en 1949. Alego la colusión de los judíos y el bolchevismo como una de las razones de su decisión.

A modo de información: ningún nacionalsocialista de las bases, ningún nazi del alto mando o miembro del estado mayor del Reich fue excomulgado y ningún grupo fue excluído de la Iglesia por haber hecho funcionar las cámaras de gas. Adolf Hitler no fue excomulgado, y su libro, Mi Lucha, nunca formó parte del Indice. Recordemos que después de 1924, fecha de publicación de ese libro, el famoso Index Librorum Prohibitorum agregó a su lista –junto a Pierre Larouse, culpable del Grand Dictionaire universel (!) a Henri Bergson, André Gide, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Adolf Hitler nunca figuró allí.

Hitler ama al Vaticano

Un lugar común, que no resiste ni el menor análisis, y aún menos la lectura de los textos, presenta a Adolf Hitler como un ateo pagano, fascinado por los cultos nórdicos, amante de un Wagner de cascos con cuernos, del Walhalla y de las valquirias de grandes pechos, un anticristo, la antítesis del cristianismo. Además de la dificultad de ser ateo y pagano a la vez –negar la existencia de Dios o de los dioses, y creer en ellos al mismo tiempo..- es necesario pasar por alto todos los pasajes de la obra escrita –Mi Lucha-, de la obra política –ausencia en el Reich de persecuciones contra la Iglesia católica, apostólicia y romana, al contrario de las llevadas a cabo contra los Testigos de Jehová, por ejemplo-, y las confidencias privadas del Führer –conversaciones publicadas con Albert Speer-, donde Adolf Hitler afirma sin ambigüedades y de modo constante su buena opinión del cristianismo.

¿Fue decisión de un Führer ateo mandar inscribir en los cintos de los soldados de las tropas del Reich Gott mit uns! ¿Se sabe que la frase fue tomada de las Escrituras? En particular, del Deuteronomio, uno de los libros de la Torá, donde podemos leer explícitamente: Dios (Dt. 20, 4), una frase extraída de la arenga que Yahvé dirige a los judíos cuando parten a luchar contra sus enemigos, los egipcios, a los que Dios promete un exterminio total (Dt. 20, 13). ¿Un Führer ateo fue el que determinó que todos los niños de la escuela pública alemana comenzaran la jornada en Reich nacionalsocialista rezando una oración a Jesús? No a Dios, lo que podría hacer de Hitler un deísta, sino a Jesús, lo cual lo define, en forma explícita, como cristiano. El mismo Führer, supuestamente ateo, les exigió a Goering y a Goebbles, en presencia de Albert Speer, quien relata la conversación, que permanecieran en el seno de la Iglesia católica, como lo haría él hasta el último de sus días.

Las compatibilidades cristianismo-nazimo

Las buenas relaciones entre Hitler y Pio XII se dieron más allá de las complicidades personales. Las dos doctrinas comparten varios puntos de vista. La infalibilidad del Papa, que, recordémoslo, también es jefe de Estado, no podía disgustar a un Führer que estaba a su vez persuadido de la propia. La posibilidad de construir un Imperio, una Civilización y una Cultura con un líder supremo investido de todos los poderes –como Constantino y algunos emperadores cristianos que lo sucedieron- era lo que fascinaba a Adolf Hitler mientras escribía su libro. ¿La erradicación por parte de los cristianos de todo lo que se relacionara con el paganismo? ¿La destrucción de altares y templos? ¿La quema de libros? ¿Las persecuciones contra los opositores de la nueva fe? Excelente, consideraba Hitler.

El 20 de Abril de 1939, el Arzobispo Cesare Orsenigo, nuncio Papal en Berlin, celebra el cumpleaños de Hitler


El Führer exaltaba el devenir teocrático del cristianismo: la intolerancia que crea la fe, según sus propias palabras, en la página 451; la capacidad de la Iglesia para no renunciar a nada, incluso ante la ciencia cuando ésta contradice sus posicones y cuestiona algunos de sus dogmas, página 457; la plasticidad de la Iglesia a la que predice un futuro más allá de lo imaginable, página 457; y la permanencia de la venerable institución, a pesar de este o aquel comportamiento deplorable de algunos miembros de la Iglesia, lo cual no compromete al movimiento general, página 119. Por todo ello, Adolf Hitler invita a aprender, página 457, y también páginas 118, 119 y 120. (Mein Kampf, libro de Hitler).

¿Cuál es el verdadero cristianismo del que habla Hitler en Mein Kampf? El del gran -en la misma página, Jesús, el mismo al que le rezan los niños en las escuelas del Reich. ¿Pero qué Jesús? No el de la otra mejilla, no, sino el colérico que expulsa a latigazos a los mercaderes del Templo. Hitler hace referencia explícita al pasaje de Juan en su demostración. Y además, a modo de recordatorio, ese látigo crístico sirve para desalojar a los infieles, a los no cristianos, a las personas que practican el comercio y hacen transacciones de dinero, en una palabra, los judíos, la razoón de la complicidad entre el Reich y el Vaticano. El Evangelio de Juan (2, 14) no impide la lectura filocristiana y antisemita de Hitler, mejor, la hace posible... Y más aún si recordamos los pasajes que condenan a los judíos a la gehena, pasajes que abundan en el Nuevo Testamento. Los judíos, pueblo deicida, ésa es la clave de aquella camaradería funesta: se sirven de la religión para sus negocios, dice; son los enemigos de toda la humanidad, agrega; y crean el bolchevismo, precisa. Cada uno llegará a su propia conclusión. El, Hitler, explica por qué: "Las ideas y las instituciones religiosas de su pueblo deben ser sagradas para el jefe politíco", página 120. Así pues, las cámaras de gas se alumbrarán en las hogueras de San Juan.

Sobre Michael Onfray

Michel Onfray nace en Argenta, 1 de enero de 1959. Filósofo francés. Nació en el seno de una familia de agricultores normandos. Doctor en filosofía, enseña esta materia en el Lycée de Caen de 1983 a 2002. Según él, la educación nacional enseña la historia oficial de la filosofía y no aprender a filosofar. Dimite en 2002 y crea la Universidad Popular de Caen y escribe su manifiesto en 2004 (communauté philosophique). Michel Onfray cree que no hay filosofía sin psicoanálisis, sin sociología, ni ciencias. Un filósofo piensa en función de las herramientas de que dispone; si no, piensa fuera de la realidad.

Sus escritos celebran el hedonismo, los sentidos, el ateísmo, al filósofo artista en la raza de los pensadores griegos que celebran la autonomía del pensamiento y de la vida. Su ateísmo es sin concesiones, expone que las religiones son indefendibles como herramientas de soberanía y trato con la realidad.

Sobre el libro "Tratado de Ateología", este libro, que trepó raudo a las listas francesas e italianas, el autor critica los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islamismo, que, dice, tienen en común "el odio hacia las mujeres, a la inteligencia, a la razón, a los libros, a la carne y a la libertad".

Ataca Onfray: "El judaísmo, el cristianismo y el islamismo corrompen por igual la vida de millones de individuos en el planeta; fomentan guerras, conflictos, odios dirigidos contra uno mismo, los otros y el mundo; predican amor al prójimo y dan sablazos a diestra y siniestra".
Para Onfray la única vía para mejorar las relaciones humanas es el ateísmo. El filósofo sugiere que tras esta postura ética se sostienen ideas como la libre disposición del cuerpo; la igualdad amorosa y la existencia construida en base al ocio y no al trabajo.

El libro de Onfray ha despertado la ira de algunos círculos religiosos. Desde que el trabajo obtuvo cobertura en los medios, el autor ha recibido varias amenazas de muerte e incluso se han editado dos libros (y hay otro en preparación) para responderle.
Autodefinido como anarquista, Onfray es un predicador solitario que, paradojalmente, tiene millones de lectores en Europa.

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