Profecía para Venezuela declarada por Jorge Raskie (1988)


En 1988 Jorge Raskie advirtió sobre dos amenazas que habría de afrontar Venezuela en los siguientes años, simbolizadas por una mujer con la palabra “Babilonia” en al frente y un hombre sobre un caballo bermejo (rojo).
Tengo que advertirles que hay un peligro inminente sobre este país. Un peligro que Dios me mostró desde los primeros días que llegué. Este país está al borde de un caos. Este país está al borde de una guerra civil en incubación y en crecimiento interno. Hay fuerzas demoníacas que, viendo el potencial del evangelio, están molestas y los demonios están creando un ambiente para la confusión y el desasosiego de este pueblo.
Esta tarde yo veía dos amenazas para Venezuela, dos amenazas para la iglesia, la economía y la paz de este país.
Esta tarde, mientras oraba varias horas, el Espíritu Santo me dio una visión. Me mostró un peligro. Vi una mujer sobre cuya frente tenía la palabra Babilonia, una mujer que aspiraba perseguir el Evangelio. Dios me mostraba un personaje en forma de mujer con la palabra Babilonia en su frente, que decía: “Cuando yo tome el poder, cumpliré mi pacto con Roma y cerraré las puertas al Evangelio en este país”.
A la misma vez que veía esta visión terminando, el Espíritu Santo me revelaba un hombre montado sobre un caballo bermejo (rojo) que quitaba la paz. Dios me mostró un hombre que, de tomar el poder en el país, traería la división del pueblo, la violencia y la destrucción económica.
¡Clamen a Dios!, porque si estas dos figuras se cumplen el avivamiento no se detendrá, pero habrá batalla. Habrá persecución como nunca ha habido en la historia de la iglesia. Y habrá derramamiento de sangre en este país cual nunca ha habido.
¡Oren! ¡No se emocionen! Simplemente ¡oren!. La oración de una iglesia de rodillas es poderosa.
Esta noche, así dice el Señor: “No temais manada pequeña. No os turbéis por espíritus ni por ninguna cosa. Tened paciencia pueblo mío, que yo oiré la oración de esta iglesia”.
Ministros y líderes, en esta hora y en esta noche, no tiemblen. Ustedes son enviados de Dios en esta tierra, siervos del Altísimo. No le tengan miedo a los políticos. ¡Qué tiemblen ellos ante Dios!
La crisis va a durar un tiempo más, pero el valor del petróleo va a subir como no ha subido en años. La economía de Venezuela va a subir de nuevo. Cuando seáis bendecidos y prosperados, aprovechen de hacer todo lo que Dios les mande a hacer. ¡No se olviden de lo que Dios ha dicho aquí esta noche!
Podrán comprar sus emisoras de radio y canales de televisión. Podrán levantar templos. Pero lo más importante que deben hacer es ayudar al pobre y al menesteroso, alcanzar almas, y aún mandar misioneros a otras partes de América Latina. ¡Este es el comienzo de la gloria de Dios sobre este país!.

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Profecía para Venezuela declarada por Jorge Raskie (1988)


En 1988 Jorge Raskie advirtió sobre dos amenazas que habría de afrontar Venezuela en los siguientes años, simbolizadas por una mujer con la palabra “Babilonia” en al frente y un hombre sobre un caballo bermejo (rojo).
Tengo que advertirles que hay un peligro inminente sobre este país. Un peligro que Dios me mostró desde los primeros días que llegué. Este país está al borde de un caos. Este país está al borde de una guerra civil en incubación y en crecimiento interno. Hay fuerzas demoníacas que, viendo el potencial del evangelio, están molestas y los demonios están creando un ambiente para la confusión y el desasosiego de este pueblo.
Esta tarde yo veía dos amenazas para Venezuela, dos amenazas para la iglesia, la economía y la paz de este país.
Esta tarde, mientras oraba varias horas, el Espíritu Santo me dio una visión. Me mostró un peligro. Vi una mujer sobre cuya frente tenía la palabra Babilonia, una mujer que aspiraba perseguir el Evangelio. Dios me mostraba un personaje en forma de mujer con la palabra Babilonia en su frente, que decía: “Cuando yo tome el poder, cumpliré mi pacto con Roma y cerraré las puertas al Evangelio en este país”.
A la misma vez que veía esta visión terminando, el Espíritu Santo me revelaba un hombre montado sobre un caballo bermejo (rojo) que quitaba la paz. Dios me mostró un hombre que, de tomar el poder en el país, traería la división del pueblo, la violencia y la destrucción económica.
¡Clamen a Dios!, porque si estas dos figuras se cumplen el avivamiento no se detendrá, pero habrá batalla. Habrá persecución como nunca ha habido en la historia de la iglesia. Y habrá derramamiento de sangre en este país cual nunca ha habido.
¡Oren! ¡No se emocionen! Simplemente ¡oren!. La oración de una iglesia de rodillas es poderosa.
Esta noche, así dice el Señor: “No temais manada pequeña. No os turbéis por espíritus ni por ninguna cosa. Tened paciencia pueblo mío, que yo oiré la oración de esta iglesia”.
Ministros y líderes, en esta hora y en esta noche, no tiemblen. Ustedes son enviados de Dios en esta tierra, siervos del Altísimo. No le tengan miedo a los políticos. ¡Qué tiemblen ellos ante Dios!
La crisis va a durar un tiempo más, pero el valor del petróleo va a subir como no ha subido en años. La economía de Venezuela va a subir de nuevo. Cuando seáis bendecidos y prosperados, aprovechen de hacer todo lo que Dios les mande a hacer. ¡No se olviden de lo que Dios ha dicho aquí esta noche!
Podrán comprar sus emisoras de radio y canales de televisión. Podrán levantar templos. Pero lo más importante que deben hacer es ayudar al pobre y al menesteroso, alcanzar almas, y aún mandar misioneros a otras partes de América Latina. ¡Este es el comienzo de la gloria de Dios sobre este país!.


En 1988 Jorge Raskie advirtió sobre dos amenazas que habría de afrontar Venezuela en los siguientes años, simbolizadas por una mujer con la palabra “Babilonia” en al frente y un hombre sobre un caballo bermejo (rojo).
Tengo que advertirles que hay un peligro inminente sobre este país. Un peligro que Dios me mostró desde los primeros días que llegué. Este país está al borde de un caos. Este país está al borde de una guerra civil en incubación y en crecimiento interno. Hay fuerzas demoníacas que, viendo el potencial del evangelio, están molestas y los demonios están creando un ambiente para la confusión y el desasosiego de este pueblo.
Esta tarde yo veía dos amenazas para Venezuela, dos amenazas para la iglesia, la economía y la paz de este país.
Esta tarde, mientras oraba varias horas, el Espíritu Santo me dio una visión. Me mostró un peligro. Vi una mujer sobre cuya frente tenía la palabra Babilonia, una mujer que aspiraba perseguir el Evangelio. Dios me mostraba un personaje en forma de mujer con la palabra Babilonia en su frente, que decía: “Cuando yo tome el poder, cumpliré mi pacto con Roma y cerraré las puertas al Evangelio en este país”.
A la misma vez que veía esta visión terminando, el Espíritu Santo me revelaba un hombre montado sobre un caballo bermejo (rojo) que quitaba la paz. Dios me mostró un hombre que, de tomar el poder en el país, traería la división del pueblo, la violencia y la destrucción económica.
¡Clamen a Dios!, porque si estas dos figuras se cumplen el avivamiento no se detendrá, pero habrá batalla. Habrá persecución como nunca ha habido en la historia de la iglesia. Y habrá derramamiento de sangre en este país cual nunca ha habido.
¡Oren! ¡No se emocionen! Simplemente ¡oren!. La oración de una iglesia de rodillas es poderosa.
Esta noche, así dice el Señor: “No temais manada pequeña. No os turbéis por espíritus ni por ninguna cosa. Tened paciencia pueblo mío, que yo oiré la oración de esta iglesia”.
Ministros y líderes, en esta hora y en esta noche, no tiemblen. Ustedes son enviados de Dios en esta tierra, siervos del Altísimo. No le tengan miedo a los políticos. ¡Qué tiemblen ellos ante Dios!
La crisis va a durar un tiempo más, pero el valor del petróleo va a subir como no ha subido en años. La economía de Venezuela va a subir de nuevo. Cuando seáis bendecidos y prosperados, aprovechen de hacer todo lo que Dios les mande a hacer. ¡No se olviden de lo que Dios ha dicho aquí esta noche!
Podrán comprar sus emisoras de radio y canales de televisión. Podrán levantar templos. Pero lo más importante que deben hacer es ayudar al pobre y al menesteroso, alcanzar almas, y aún mandar misioneros a otras partes de América Latina. ¡Este es el comienzo de la gloria de Dios sobre este país!.

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