El Infierno ¿Mito o Realidad?

El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?  Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. Isaías 14:9-11
El pasado 13 de octubre, múltiples países en todo el mundo observaban el impresionante rescate de 33 mineros chilenos, quienes habían permanecido por casi 70 días bajo la tierra a una profundidad de casi 700 metros.
Sin lugar a dudas, el gobierno chileno, junto a su noble pueblo, se granjearon la admiración de muchas naciones; el gobierno encabezado por el Presidente Sebastián Piñera, por no minimizar la seriedad del asunto; digo así, pues si esto hubiera sucedido en China o en Rusia, no le hubieran dado la importancia a esas vidas en las profundidades de la tierra.
Pero también el pueblo chileno se merece admiración, pues su pasión por rescatar estas vidas obligó al mismo Presidente a estar a la vanguardia de este rescate tan exitoso, y en menor grado los 33 mineros también se merecen ese respeto, pues ellos representan a toda la humanidad, la cual nunca debiera darse por derrotada ante las tragedias de la vida, aunque ésta se encuentre en la más remota posibilidad de salvarse; de hecho, la vida humana está llena de estas historias de supervivencia.

Las imágenes del rescate a los 33 mineros en Chile dieron la vuelta al mundo. En la foto superior
vemos al presidente Sebastián Piñera junto a uno de los mineros, una vez que concluyeron las
labores de rescate.
Cuando se trata de salvar vidas, los pueblos y muchas naciones están dispuestos a dar el todo por el todo; algunas de las naciones que sobresalen en este espíritu de salvar vidas están Estados Unidos en primer lugar, en segundo lugar Israel y en tercer lugar está Cuba.  Estos tres países siempre son los primeros en acudir en socorro cuando se da una tragedia en el mundo.
LOS MINEROS QUE VOLVIERON A LA VIDA… ¿TENDRÁN OTRA OPORTUNIDAD EN LA ETERNIDAD?
Porque, ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16:26
Sin lugar a dudas, estos 33 mineros tuvieron un arrepentimiento de miedo a morir, cuando quedaron atrapados en la profundidad de la tierra. Pero la gran pregunta del millón de dólares es: ¿Realmente tuvieron ellos un genuino arrepentimiento ante el Altísimo Creador? ¿O sólo fue el rutinario arrepentimiento temporal? Ese mismo que siente la humanidad pecadora, que cuando está en peligro se arrepiente; sólo mientras está el peligro. Una vez pasado este peligro, vuelve a su desenfreno.
Aunque debo aclarar que entre los 33 mineros estaba un verdadero cristiano evangélico, quien no perdió un solo instante en esos momentos de eminente peligro de pasar a la eternidad, para hablarles de la salvación en Cristo Jesús, y de lo que significaría morir sin Dios, sin fe y sin esperanza.
Es muy probable que este minero cristiano pudo ver en su momento a todos sus compañeros caer de rodillas y pedir perdón, pero cuál habrá sido la sorpresa para este minero cristiano, cuando el día 17, de estar en la incertidumbre, recibieron una luz de esperanza de vida, y ver a la mayoría de sus compañeros, que habían jurado arrepentimiento al Creador, verlos pidiendo imágenes o ídolos para adorarlos.
¿O cuál será la sorpresa de este minero cristiano ver a ahora a esos compañeros celebrando con borracheras y baile, y ofreciendo homenajes a los ídolos muertos?
Y aquí es donde surge la pregunta del millón de dólares: ¿Tendrán otra oportunidad estos mineros cuando se acerque la verdadera realidad de pasar a la eternidad; es decir, el momento de su muerte? Sin lugar a dudas ellos ya estuvieron muy cerca del infierno. Recuerde: Estuvieron cerca, que no es lo mismo que estar en el infierno. Ellos pudieron salir de esa mina, pero, ¿quién podrá salir del infierno?
Si estos mineros no convertidos al Señor, no entregan sus vidas a Cristo Jesús, y mueren, será la más grande tragedia para ellos, pues tuvieron  gran oportunidad de sus vidas, de volver a la vida, y no la aprovecharon.
Lo peor es que en el infierno no existe la más mínima oportunidad para salir de ese lugar una vez que se va a ese sitio. Y aquí es donde iniciamos este impresionante tema: “El Infierno: ¿Mito o realidad?”, que a continuación entramos a analizar.
¿ES EL INFIERNO UNA REALIDAD?
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28
La mayoría de las religiones del mundo reconocen la existencia del infierno; inclusive los mismos indígenas de América Latina, mucho antes de venir los españoles, ya tenían enseñanzas de la existencia de este lugar. Posiblemente los mismos espíritus demoniacos les habían hablado a los chamanes o brujos de la existencia de este lugar tenebroso.
Las tres religiones reconocidas como monoteístas tienen este tema como una enseñanza profunda en sus creencias. Ellas son: El Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.
Tanto el Judaísmo, como el Cristianismo compartimos el mismo libro sagrado, como la Biblia; los islámicos tienen su libro religioso llamado El Corán, que en algunos casos son recopilaciones de las historias de la Biblia. Pero lo importante es que el Corán reconoce la existencia del infierno.
Aunque el budismo y hinduismo no tienen el tema del infierno, es un hecho que ellos saben de la existencia de este lugar, pues es una religión plagada de mucha relación con los demonios. En Estados Unidos hay dos sectas que fueron fundadas hace poco más de 100 años; ellas son los mal llamados Testigos de Jehová y Adventistas del Séptimo día. Ambas sectas fueron fundadas por personas herejes del Evangelio.

El lugar de castigo y tormento en el mundo espiritua
es reconocido por diversas culturas.
Estas dos sectas niegan la existencia del infierno; aunque dichas afirmaciones carecen de contexto histórico y teológico, aun así hay numerosos seguidores de estas dos sectas que están seguras de que no existe el infierno.
Para ellos, los malvados (es decir, los criminales, los abominables y los que son muy ricos) no tendrán ningún castigo eterno, pues aun cuando ellos mueren hasta sin dolor, según la pobre enseñanza de la secta de los Testigos de Jehová, al final el día del juicio final sólo serán aniquilados.
Es decir, que criminales como Hitler, que mató casi 60 millones de almas, y que a la hora de morir fue instantáneo (pues se suicidó con cianuro), al final este criminal, como todos los demás, no tendrán ningún castigo.
Si esto fuera así, tendríamos múltiples de interrogantes a Dios, o de la existencia de Dios. De modo que la enseñanza de estas sectas carece de moralidad y de contundencia tanto histórica como teológica.
La Biblia trata este tema ampliamente, desde el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, y en ninguna de las dos partes hay contradicción sobre el mismo; tanto los profetas como los apóstoles de la Biblia fueron contundentes en hablar sobre este tema de la eternidad.
Hombres de renombre en la Biblia, como David, Job, Isaías y Ezequiel, hablaron con claridad sobre el infierno; el propio Señor Jesús habló de este tema en múltiples de ocasiones en su vida pública. De hecho, el pasaje que encabeza este subtítulo son palabras del propio Señor Jesús, que creo, son más importantes que las palabras de los herejes:  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28).
Estos son los nombres de las dos sectas estadunidenses que niegan el infierno; estos fueron Charles Taze Russel, quien después de haber sido expulsado de la convención bautista, por hereje, fundó la secta hoy conocida como Los Testigos de Jehová.
William Miller y Ellen G. White, a quienes se les reconoce como los fundadores de Los Adventistas del Séptimo Día; Miller también fue un bautista. Ambas sectas nacieron a finales del siglo XIX.
Aunque la secta de los Adventistas del Séptimo día se consideran más respetuosas de Las Sagradas Escrituras, y de hecho muchos adventistas tienen más cercanía con los evangélicos, y muchos de ellos vienen a los cultos y cantan al Señor con mucho entusiasmo, y tienen un profundo respeto por el Señor Jesús, no así los mal llamados Testigos de Jehová, que es considerada una secta radical y blasfema de la divinidad del Espíritu Santo y Jesús; lamentablemente estas dos secta niegan las verdades de la Biblia en relación al infierno, entre otras cosas.
Algunos de los líderes de estas sectas hacen comparaciones bastantes ridículas para tratar desesperadamente de demostrar que el infierno no existe.
Algunas de estas afirmaciones son estas: “Dios no puede mandar a sus hijos a quemarse, como usted no estaría dispuesto a meter a su hijo en el fuego.  Así como usted no le gustaría ver a su hijo quemándose, también Dios no haría lo mismo”.

Los Testigos de Jehová no creen en la existencia del infierno y consideran
que los “malvados” solo serán destruidos.
En relación a la historia de Jesús en Lucas 16:19-31, donde se narra la historia del rico y Lázaro, ellos argumentan que esto no es una historia; por supuesto que ellos desconocen la existencia del libro del talmud, que es el segundo libro más importante en el judaísmo, después de la Biblia, y que en la época de Jesús era bien conocido.
El talmud es un comentario rabínico desde la antigüedad, y que recopila historias y enseñanzas relacionadas con el judaísmo.
Jesús cito esa historia, pero estas dos sectas, al desconocerla, tratan de minimizarla, diciendo de que no se trata de una historia, sino de una parábola; al hacer esta información, ellos mismos caen en su propio lazo, pues aunque ésta no fuera una historia, sino una parábola, estaría siendo citada para demostrar una verdad.
¿Qué es una parábola? Miremos lo que dice el diccionario: Término que fue sacado de la Septuaginta para traducir la palabra Mashal, y que en griego se traduce como “parabolé”; en hebreo significa comparar a la par. Es decir, poner a la par; lo hacían para enseñar una verdad.
En el diccionario Encarta, que es de la Academia Real Española, significa lo mismo:  “Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral”.
De modo que aunque los Testigos o Adventistas traten de minimizar la historia del rico y Lázaro a una simple parábola, aun así Jesús estaba demostrando la verdadera existencia de un lugar de tormento conocido como el infierno.
Déjenme a continuación dar una serie citas y pruebas de la Biblia sobre la existencia del infierno.
LA VERDAD SOBRE EL INFIERNO
Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado.  Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies y ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.Marcos 9:42-47
El infierno, en cualquier religión, es un lugar o estado de castigo y privación para las almas humanas después de la muerte. En un sentido más estricto, el término se aplica al lugar o estado de eterno castigo de los condenados, ya se trate de ángeles o de seres humanos.
La doctrina de la existencia del infierno se deriva del principio de la necesidad de justificación de la justicia divina, combinada con la experiencia humana de que los malvados no siempre parecen ser castigados de forma apropiada en sus vidas.
La creencia en un infierno estaba muy extendida en la antigüedad, y aparece asimismo en la mayoría de las religiones del mundo actual.

Ilustración del lago de fuego y azufre.
El destino final de los malos es el “infierno”, que es la traducción del gr. que viene del hebreo  “valle de Hinom”. Originalmente esto describía un valle en las afueras de Jerusalén, donde se ofrecían sacrificios de niños a Moloc (2 Cr. 28.3; 33.6).
Se convirtió en símbolo de juicio en Jeremías 7.31–33; 19.6s, y en la literatura intertestamentaria en término para el infierno de fuego escatológico.
En El Nuevo Testamento el infierno aparece como un lugar de fuego inextinguible o eterno (Mr. 9.43, 48; Mt. 18.8; 25.30), y del gusano que no muere (Mr. 9.48); lugar de lloro y crujir de dientes (Mt. 8.12; 13.42, 50; 22.13; 25.30), las tinieblas de afuera (Mt. 8.12; 22.13; 25.30 cf. 2 P. 2.17; Jud. 13), y el lago de fuego y azufre (Ap. 19.20; 20.10, 14s; 21.8; cf.14.10).
El libro de Apocalipsis lo considera como “la segunda muerte” (Ap. 2.11; 20.14; 21.8). Es el lugar donde se destruyen tanto el cuerpo como el alma (Mt. 10.28).
En las grandes obras post Nuevo Testamento, los grandes artistas cristianos fueron un poco más crudos en mostrar esta enseñanza del infierno.
Esto es lo que muestran los historiadores expositores: Los cuadros neo testamentarios del infierno son notablemente moderados en comparación con la apocalíptica judaica y con los escritos cristianos posteriores.
Las imágenes usadas se derivan especialmente de Isaías 66.24 (cf. Mr. 9.48) y Génesis 19.24, 28; Isaías 34.9s (cf. Ap. 14.10s; también Jud. 7; Ap. 19.3). Evidentemente no se deben tomar literalmente, pero no obstante indican el terror y el carácter irrevocable de la condenación al infierno, que se describe menos metafóricamente como exclusión de la presencia de Cristo (Mt. 7.23; 25.41; 2 Ts. 1:9).
Es importante notar que no existe ninguna simetría acerca de los dos destinos de los hombres: El reino de Dios ha sido preparado para los redimidos (Mt. 25.34), pero el infierno ha sido preparado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25.41). Y se convierte en destino de los hombres solamente porque han rechazado su verdadero destino, el que Dios les ofrece en Cristo Jesús.

“El juicio final” obra del pintor alemán Hans Memling
Otros términos que le da El Nuevo Testamento al tema del infierno, o más bien palabras que se usan en relación al infierno:
ABADÓN.- Angel satánico del abismo (Ap. 9.11) cuyo nombre gr. Es: Apolión, “destructor”. En hebreo, baddo significa “lugar de destrucción”, y en El Antiguo Testamento se usa como sinónimo de muerte y Seol (* Infierno).
ABISMO.- La palabra gr “pozo” (sin fondo, insondable, profundo) aparece nueve veces en el NT. En °vrv2 se traduce como “pozo del abismo” (la morada de los demonios, Lc. 8.31; el lugar de los muertos, Ro. 10.7; el lugar de tormento, Ap. 9.1–2, 11; 11.7; 17.8; 20.1, 3).
La LXX traduce el hebreo tƒhoÆm, “lugar profundo”, como “abismo” (Gn. 1.2, etc.), con referencia a la idea primitiva de una vasta masa de agua sobre la que flotaba el mundo, o al mundo inferior (Sal. 71.20). (* Infierno).
Ya analizamos el tema del infierno en El Nuevo Testamento; demos un vistazo a este tema desde la perspectiva del Antiguo Testamento.
La palabra que encontramos en el Antiguo Testamento es Sheol o «Seol». Los 65 casos de este vocablo están distribuidos en todos los períodos del hebreo bíblico.
Primero, el vocablo se refiere a un estado de muerte: «Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?» (Sal 6.5; cf. 18.5). Era el lugar de descanso final de todos los seres humanos justos.
«Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol» (Job 21.13-1 S 2.6). «Sheol» se usa paralelamente con los términos hebreos «abismo» o «infierno» (Job 26.6).  El Seol está descubierto delante de él y el Abadón no tiene cobertura.
Segundo, «Sheol» indica un lugar de existencia consciente después de la muerte. La primera vez que se usa el término Jacob dice: «¡Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol!» (Gn. 37.35). Todos los seres humanos van después de la muerte a un lugar, «Seol», en el que están conscientes (Sal 16.10).
Es allí donde los malvados reciben el castigo (Nm. 16.30; Dt. 32.22; Sal. 9.17). Los malos serán trasladados al Seol.En el «Sheol» serán avergonzados y silenciados (Sal 31.17). Jesús menciona un pasaje en Isaías (14.13–15) que habla de pronunciar juicio contra Capernaum (Mt. 11.23); todas las naciones que se olvidan de Dios.
JOB 24:19-  Como la sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, así también el Seol a los pecadores. Traduce a «Sheol» como «Hades» o «Infierno», refiriéndose al lugar de existencia consciente y de juicio. Es un lugar indeseable para los malvados (Job 24.19) y un refugio para los justos (Job 14.13). Por tanto, «Seol» es también un lugar de recompensa para los justos (Os. 13.14; cf. 1 Co. 15.55).
ANTES DE CRISTO TODOS IBAN AL MISMO LUGAR
De manos del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Muerte, yo seré tu muerte; yo seré tu destrucción, Seol. La compasión se ocultará de mi vista. Oseas 13:14
Los Testigos de Jehová engañan a algunas personas preguntándoles si ellos creen que el padre Abraham y Jacob, y otros se fueron al infierno. La pregunta siempre se la hacen a un evangélico que no conoce La Palabra; este evangélico de inmediato les responde que no, entonces ellos le sacan los pasajes donde hablan del Seol.
Pero lo que ellos no le explican es que antes de la primera venida de Jesús, nadie podía ir al Cielo, hasta que no viniera un salvador; esa fue siempre la esperanza del Mesías. De modo que los justos que morían, como el padre Abraham y todos los demás justos del Antiguo Testamento, al morir no podían ir al Cielo, o paraíso celestial, y el capitulo 11 de los Hebreo es bien claro sobre este tema.
Este pasaje del Profeta Oseas muestra esa clara esperanza: Todos los justos iban a un lugar que el judaísmo lo llamaba “El Seno de Abraham”, y que estaba en el mismo lugar del Sheol, sólo que dividido por una cima. Los justos estaban libres del terrible tormento donde sí estaban los que morían siendo malvados; estos justos esperaban con ansias  la llegada de esa promesa del Mesías.

“El Rico y Lazaro”.
En el pasaje se describe a Lazaro en el seno de Abraham,
mientras que el hombre rico era atormentado en el infierno.
El Apóstol Pablo muestra en su carta a los judíos de Éfeso, que Jesús, al morir, había bajado a las partes más baja de la tierra, para rescatar toda esa cautividad de justos, y ser llevados como primicias a su nueva y eterna morada, el paraíso celestial.
De hecho, el ladrón penitente se considera como el último de esos judíos que murieron y fueron al Seno de Abraham, o Sheol, por última vez; sólo que este ladrón penitente tuvo el privilegio de ir con el glorioso Mesías, vencedor en la cruz del calvario: Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43).
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.  Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Efesios 4:8-10.
CONCLUSIÓN
He presentado en forma resumida este tema de la verdad sobre el infierno, ya que es muy extenso; en nuestras oficinas o en nuestra página web puedes solicitar el tema del infierno; el cual, por lo extenso, lo tengo grabado en dos DVD y en dos CD, donde damos amplia pruebas con muchos más pasajes sobre la realidad de este lugar.
Dios no quiere que nadie vaya a ese lugar, y como lo demuestro en el estudio que tenemos grabado, donde hasta presento una anécdota, no es el Altísimo el que manda por su propia voluntad las almas al infierno; son las propias personas, por su propia voluntad, las que deciden ir a ese lugar, por no querer recibir a Jesús como su Salvador.
Sin lugar a dudas, millones nos unimos a la alegría de los chilenos por el rescate de estos 33 mineros (entre ellos un boliviano), pero desgraciadamente la mayoría de ellos no quisieron ser rescatados por Jesús y evitar volver al abismo; sólo que esta vez no será la mina, sino el mismo infierno.
Muchos de ellos prefirieron darles las gracias a los ídolos, que en cierta forma son los mismos demonios, y otros mejor se han dedicado a la vida de un simple pecador sin arrepentimiento.

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El Infierno ¿Mito o Realidad?

El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?  Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. Isaías 14:9-11
El pasado 13 de octubre, múltiples países en todo el mundo observaban el impresionante rescate de 33 mineros chilenos, quienes habían permanecido por casi 70 días bajo la tierra a una profundidad de casi 700 metros.
Sin lugar a dudas, el gobierno chileno, junto a su noble pueblo, se granjearon la admiración de muchas naciones; el gobierno encabezado por el Presidente Sebastián Piñera, por no minimizar la seriedad del asunto; digo así, pues si esto hubiera sucedido en China o en Rusia, no le hubieran dado la importancia a esas vidas en las profundidades de la tierra.
Pero también el pueblo chileno se merece admiración, pues su pasión por rescatar estas vidas obligó al mismo Presidente a estar a la vanguardia de este rescate tan exitoso, y en menor grado los 33 mineros también se merecen ese respeto, pues ellos representan a toda la humanidad, la cual nunca debiera darse por derrotada ante las tragedias de la vida, aunque ésta se encuentre en la más remota posibilidad de salvarse; de hecho, la vida humana está llena de estas historias de supervivencia.

Las imágenes del rescate a los 33 mineros en Chile dieron la vuelta al mundo. En la foto superior
vemos al presidente Sebastián Piñera junto a uno de los mineros, una vez que concluyeron las
labores de rescate.
Cuando se trata de salvar vidas, los pueblos y muchas naciones están dispuestos a dar el todo por el todo; algunas de las naciones que sobresalen en este espíritu de salvar vidas están Estados Unidos en primer lugar, en segundo lugar Israel y en tercer lugar está Cuba.  Estos tres países siempre son los primeros en acudir en socorro cuando se da una tragedia en el mundo.
LOS MINEROS QUE VOLVIERON A LA VIDA… ¿TENDRÁN OTRA OPORTUNIDAD EN LA ETERNIDAD?
Porque, ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16:26
Sin lugar a dudas, estos 33 mineros tuvieron un arrepentimiento de miedo a morir, cuando quedaron atrapados en la profundidad de la tierra. Pero la gran pregunta del millón de dólares es: ¿Realmente tuvieron ellos un genuino arrepentimiento ante el Altísimo Creador? ¿O sólo fue el rutinario arrepentimiento temporal? Ese mismo que siente la humanidad pecadora, que cuando está en peligro se arrepiente; sólo mientras está el peligro. Una vez pasado este peligro, vuelve a su desenfreno.
Aunque debo aclarar que entre los 33 mineros estaba un verdadero cristiano evangélico, quien no perdió un solo instante en esos momentos de eminente peligro de pasar a la eternidad, para hablarles de la salvación en Cristo Jesús, y de lo que significaría morir sin Dios, sin fe y sin esperanza.
Es muy probable que este minero cristiano pudo ver en su momento a todos sus compañeros caer de rodillas y pedir perdón, pero cuál habrá sido la sorpresa para este minero cristiano, cuando el día 17, de estar en la incertidumbre, recibieron una luz de esperanza de vida, y ver a la mayoría de sus compañeros, que habían jurado arrepentimiento al Creador, verlos pidiendo imágenes o ídolos para adorarlos.
¿O cuál será la sorpresa de este minero cristiano ver a ahora a esos compañeros celebrando con borracheras y baile, y ofreciendo homenajes a los ídolos muertos?
Y aquí es donde surge la pregunta del millón de dólares: ¿Tendrán otra oportunidad estos mineros cuando se acerque la verdadera realidad de pasar a la eternidad; es decir, el momento de su muerte? Sin lugar a dudas ellos ya estuvieron muy cerca del infierno. Recuerde: Estuvieron cerca, que no es lo mismo que estar en el infierno. Ellos pudieron salir de esa mina, pero, ¿quién podrá salir del infierno?
Si estos mineros no convertidos al Señor, no entregan sus vidas a Cristo Jesús, y mueren, será la más grande tragedia para ellos, pues tuvieron  gran oportunidad de sus vidas, de volver a la vida, y no la aprovecharon.
Lo peor es que en el infierno no existe la más mínima oportunidad para salir de ese lugar una vez que se va a ese sitio. Y aquí es donde iniciamos este impresionante tema: “El Infierno: ¿Mito o realidad?”, que a continuación entramos a analizar.
¿ES EL INFIERNO UNA REALIDAD?
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28
La mayoría de las religiones del mundo reconocen la existencia del infierno; inclusive los mismos indígenas de América Latina, mucho antes de venir los españoles, ya tenían enseñanzas de la existencia de este lugar. Posiblemente los mismos espíritus demoniacos les habían hablado a los chamanes o brujos de la existencia de este lugar tenebroso.
Las tres religiones reconocidas como monoteístas tienen este tema como una enseñanza profunda en sus creencias. Ellas son: El Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.
Tanto el Judaísmo, como el Cristianismo compartimos el mismo libro sagrado, como la Biblia; los islámicos tienen su libro religioso llamado El Corán, que en algunos casos son recopilaciones de las historias de la Biblia. Pero lo importante es que el Corán reconoce la existencia del infierno.
Aunque el budismo y hinduismo no tienen el tema del infierno, es un hecho que ellos saben de la existencia de este lugar, pues es una religión plagada de mucha relación con los demonios. En Estados Unidos hay dos sectas que fueron fundadas hace poco más de 100 años; ellas son los mal llamados Testigos de Jehová y Adventistas del Séptimo día. Ambas sectas fueron fundadas por personas herejes del Evangelio.

El lugar de castigo y tormento en el mundo espiritua
es reconocido por diversas culturas.
Estas dos sectas niegan la existencia del infierno; aunque dichas afirmaciones carecen de contexto histórico y teológico, aun así hay numerosos seguidores de estas dos sectas que están seguras de que no existe el infierno.
Para ellos, los malvados (es decir, los criminales, los abominables y los que son muy ricos) no tendrán ningún castigo eterno, pues aun cuando ellos mueren hasta sin dolor, según la pobre enseñanza de la secta de los Testigos de Jehová, al final el día del juicio final sólo serán aniquilados.
Es decir, que criminales como Hitler, que mató casi 60 millones de almas, y que a la hora de morir fue instantáneo (pues se suicidó con cianuro), al final este criminal, como todos los demás, no tendrán ningún castigo.
Si esto fuera así, tendríamos múltiples de interrogantes a Dios, o de la existencia de Dios. De modo que la enseñanza de estas sectas carece de moralidad y de contundencia tanto histórica como teológica.
La Biblia trata este tema ampliamente, desde el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, y en ninguna de las dos partes hay contradicción sobre el mismo; tanto los profetas como los apóstoles de la Biblia fueron contundentes en hablar sobre este tema de la eternidad.
Hombres de renombre en la Biblia, como David, Job, Isaías y Ezequiel, hablaron con claridad sobre el infierno; el propio Señor Jesús habló de este tema en múltiples de ocasiones en su vida pública. De hecho, el pasaje que encabeza este subtítulo son palabras del propio Señor Jesús, que creo, son más importantes que las palabras de los herejes:  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28).
Estos son los nombres de las dos sectas estadunidenses que niegan el infierno; estos fueron Charles Taze Russel, quien después de haber sido expulsado de la convención bautista, por hereje, fundó la secta hoy conocida como Los Testigos de Jehová.
William Miller y Ellen G. White, a quienes se les reconoce como los fundadores de Los Adventistas del Séptimo Día; Miller también fue un bautista. Ambas sectas nacieron a finales del siglo XIX.
Aunque la secta de los Adventistas del Séptimo día se consideran más respetuosas de Las Sagradas Escrituras, y de hecho muchos adventistas tienen más cercanía con los evangélicos, y muchos de ellos vienen a los cultos y cantan al Señor con mucho entusiasmo, y tienen un profundo respeto por el Señor Jesús, no así los mal llamados Testigos de Jehová, que es considerada una secta radical y blasfema de la divinidad del Espíritu Santo y Jesús; lamentablemente estas dos secta niegan las verdades de la Biblia en relación al infierno, entre otras cosas.
Algunos de los líderes de estas sectas hacen comparaciones bastantes ridículas para tratar desesperadamente de demostrar que el infierno no existe.
Algunas de estas afirmaciones son estas: “Dios no puede mandar a sus hijos a quemarse, como usted no estaría dispuesto a meter a su hijo en el fuego.  Así como usted no le gustaría ver a su hijo quemándose, también Dios no haría lo mismo”.

Los Testigos de Jehová no creen en la existencia del infierno y consideran
que los “malvados” solo serán destruidos.
En relación a la historia de Jesús en Lucas 16:19-31, donde se narra la historia del rico y Lázaro, ellos argumentan que esto no es una historia; por supuesto que ellos desconocen la existencia del libro del talmud, que es el segundo libro más importante en el judaísmo, después de la Biblia, y que en la época de Jesús era bien conocido.
El talmud es un comentario rabínico desde la antigüedad, y que recopila historias y enseñanzas relacionadas con el judaísmo.
Jesús cito esa historia, pero estas dos sectas, al desconocerla, tratan de minimizarla, diciendo de que no se trata de una historia, sino de una parábola; al hacer esta información, ellos mismos caen en su propio lazo, pues aunque ésta no fuera una historia, sino una parábola, estaría siendo citada para demostrar una verdad.
¿Qué es una parábola? Miremos lo que dice el diccionario: Término que fue sacado de la Septuaginta para traducir la palabra Mashal, y que en griego se traduce como “parabolé”; en hebreo significa comparar a la par. Es decir, poner a la par; lo hacían para enseñar una verdad.
En el diccionario Encarta, que es de la Academia Real Española, significa lo mismo:  “Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral”.
De modo que aunque los Testigos o Adventistas traten de minimizar la historia del rico y Lázaro a una simple parábola, aun así Jesús estaba demostrando la verdadera existencia de un lugar de tormento conocido como el infierno.
Déjenme a continuación dar una serie citas y pruebas de la Biblia sobre la existencia del infierno.
LA VERDAD SOBRE EL INFIERNO
Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado.  Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies y ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.Marcos 9:42-47
El infierno, en cualquier religión, es un lugar o estado de castigo y privación para las almas humanas después de la muerte. En un sentido más estricto, el término se aplica al lugar o estado de eterno castigo de los condenados, ya se trate de ángeles o de seres humanos.
La doctrina de la existencia del infierno se deriva del principio de la necesidad de justificación de la justicia divina, combinada con la experiencia humana de que los malvados no siempre parecen ser castigados de forma apropiada en sus vidas.
La creencia en un infierno estaba muy extendida en la antigüedad, y aparece asimismo en la mayoría de las religiones del mundo actual.

Ilustración del lago de fuego y azufre.
El destino final de los malos es el “infierno”, que es la traducción del gr. que viene del hebreo  “valle de Hinom”. Originalmente esto describía un valle en las afueras de Jerusalén, donde se ofrecían sacrificios de niños a Moloc (2 Cr. 28.3; 33.6).
Se convirtió en símbolo de juicio en Jeremías 7.31–33; 19.6s, y en la literatura intertestamentaria en término para el infierno de fuego escatológico.
En El Nuevo Testamento el infierno aparece como un lugar de fuego inextinguible o eterno (Mr. 9.43, 48; Mt. 18.8; 25.30), y del gusano que no muere (Mr. 9.48); lugar de lloro y crujir de dientes (Mt. 8.12; 13.42, 50; 22.13; 25.30), las tinieblas de afuera (Mt. 8.12; 22.13; 25.30 cf. 2 P. 2.17; Jud. 13), y el lago de fuego y azufre (Ap. 19.20; 20.10, 14s; 21.8; cf.14.10).
El libro de Apocalipsis lo considera como “la segunda muerte” (Ap. 2.11; 20.14; 21.8). Es el lugar donde se destruyen tanto el cuerpo como el alma (Mt. 10.28).
En las grandes obras post Nuevo Testamento, los grandes artistas cristianos fueron un poco más crudos en mostrar esta enseñanza del infierno.
Esto es lo que muestran los historiadores expositores: Los cuadros neo testamentarios del infierno son notablemente moderados en comparación con la apocalíptica judaica y con los escritos cristianos posteriores.
Las imágenes usadas se derivan especialmente de Isaías 66.24 (cf. Mr. 9.48) y Génesis 19.24, 28; Isaías 34.9s (cf. Ap. 14.10s; también Jud. 7; Ap. 19.3). Evidentemente no se deben tomar literalmente, pero no obstante indican el terror y el carácter irrevocable de la condenación al infierno, que se describe menos metafóricamente como exclusión de la presencia de Cristo (Mt. 7.23; 25.41; 2 Ts. 1:9).
Es importante notar que no existe ninguna simetría acerca de los dos destinos de los hombres: El reino de Dios ha sido preparado para los redimidos (Mt. 25.34), pero el infierno ha sido preparado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25.41). Y se convierte en destino de los hombres solamente porque han rechazado su verdadero destino, el que Dios les ofrece en Cristo Jesús.

“El juicio final” obra del pintor alemán Hans Memling
Otros términos que le da El Nuevo Testamento al tema del infierno, o más bien palabras que se usan en relación al infierno:
ABADÓN.- Angel satánico del abismo (Ap. 9.11) cuyo nombre gr. Es: Apolión, “destructor”. En hebreo, baddo significa “lugar de destrucción”, y en El Antiguo Testamento se usa como sinónimo de muerte y Seol (* Infierno).
ABISMO.- La palabra gr “pozo” (sin fondo, insondable, profundo) aparece nueve veces en el NT. En °vrv2 se traduce como “pozo del abismo” (la morada de los demonios, Lc. 8.31; el lugar de los muertos, Ro. 10.7; el lugar de tormento, Ap. 9.1–2, 11; 11.7; 17.8; 20.1, 3).
La LXX traduce el hebreo tƒhoÆm, “lugar profundo”, como “abismo” (Gn. 1.2, etc.), con referencia a la idea primitiva de una vasta masa de agua sobre la que flotaba el mundo, o al mundo inferior (Sal. 71.20). (* Infierno).
Ya analizamos el tema del infierno en El Nuevo Testamento; demos un vistazo a este tema desde la perspectiva del Antiguo Testamento.
La palabra que encontramos en el Antiguo Testamento es Sheol o «Seol». Los 65 casos de este vocablo están distribuidos en todos los períodos del hebreo bíblico.
Primero, el vocablo se refiere a un estado de muerte: «Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?» (Sal 6.5; cf. 18.5). Era el lugar de descanso final de todos los seres humanos justos.
«Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol» (Job 21.13-1 S 2.6). «Sheol» se usa paralelamente con los términos hebreos «abismo» o «infierno» (Job 26.6).  El Seol está descubierto delante de él y el Abadón no tiene cobertura.
Segundo, «Sheol» indica un lugar de existencia consciente después de la muerte. La primera vez que se usa el término Jacob dice: «¡Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol!» (Gn. 37.35). Todos los seres humanos van después de la muerte a un lugar, «Seol», en el que están conscientes (Sal 16.10).
Es allí donde los malvados reciben el castigo (Nm. 16.30; Dt. 32.22; Sal. 9.17). Los malos serán trasladados al Seol.En el «Sheol» serán avergonzados y silenciados (Sal 31.17). Jesús menciona un pasaje en Isaías (14.13–15) que habla de pronunciar juicio contra Capernaum (Mt. 11.23); todas las naciones que se olvidan de Dios.
JOB 24:19-  Como la sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, así también el Seol a los pecadores. Traduce a «Sheol» como «Hades» o «Infierno», refiriéndose al lugar de existencia consciente y de juicio. Es un lugar indeseable para los malvados (Job 24.19) y un refugio para los justos (Job 14.13). Por tanto, «Seol» es también un lugar de recompensa para los justos (Os. 13.14; cf. 1 Co. 15.55).
ANTES DE CRISTO TODOS IBAN AL MISMO LUGAR
De manos del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Muerte, yo seré tu muerte; yo seré tu destrucción, Seol. La compasión se ocultará de mi vista. Oseas 13:14
Los Testigos de Jehová engañan a algunas personas preguntándoles si ellos creen que el padre Abraham y Jacob, y otros se fueron al infierno. La pregunta siempre se la hacen a un evangélico que no conoce La Palabra; este evangélico de inmediato les responde que no, entonces ellos le sacan los pasajes donde hablan del Seol.
Pero lo que ellos no le explican es que antes de la primera venida de Jesús, nadie podía ir al Cielo, hasta que no viniera un salvador; esa fue siempre la esperanza del Mesías. De modo que los justos que morían, como el padre Abraham y todos los demás justos del Antiguo Testamento, al morir no podían ir al Cielo, o paraíso celestial, y el capitulo 11 de los Hebreo es bien claro sobre este tema.
Este pasaje del Profeta Oseas muestra esa clara esperanza: Todos los justos iban a un lugar que el judaísmo lo llamaba “El Seno de Abraham”, y que estaba en el mismo lugar del Sheol, sólo que dividido por una cima. Los justos estaban libres del terrible tormento donde sí estaban los que morían siendo malvados; estos justos esperaban con ansias  la llegada de esa promesa del Mesías.

“El Rico y Lazaro”.
En el pasaje se describe a Lazaro en el seno de Abraham,
mientras que el hombre rico era atormentado en el infierno.
El Apóstol Pablo muestra en su carta a los judíos de Éfeso, que Jesús, al morir, había bajado a las partes más baja de la tierra, para rescatar toda esa cautividad de justos, y ser llevados como primicias a su nueva y eterna morada, el paraíso celestial.
De hecho, el ladrón penitente se considera como el último de esos judíos que murieron y fueron al Seno de Abraham, o Sheol, por última vez; sólo que este ladrón penitente tuvo el privilegio de ir con el glorioso Mesías, vencedor en la cruz del calvario: Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43).
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.  Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Efesios 4:8-10.
CONCLUSIÓN
He presentado en forma resumida este tema de la verdad sobre el infierno, ya que es muy extenso; en nuestras oficinas o en nuestra página web puedes solicitar el tema del infierno; el cual, por lo extenso, lo tengo grabado en dos DVD y en dos CD, donde damos amplia pruebas con muchos más pasajes sobre la realidad de este lugar.
Dios no quiere que nadie vaya a ese lugar, y como lo demuestro en el estudio que tenemos grabado, donde hasta presento una anécdota, no es el Altísimo el que manda por su propia voluntad las almas al infierno; son las propias personas, por su propia voluntad, las que deciden ir a ese lugar, por no querer recibir a Jesús como su Salvador.
Sin lugar a dudas, millones nos unimos a la alegría de los chilenos por el rescate de estos 33 mineros (entre ellos un boliviano), pero desgraciadamente la mayoría de ellos no quisieron ser rescatados por Jesús y evitar volver al abismo; sólo que esta vez no será la mina, sino el mismo infierno.
Muchos de ellos prefirieron darles las gracias a los ídolos, que en cierta forma son los mismos demonios, y otros mejor se han dedicado a la vida de un simple pecador sin arrepentimiento.

El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?  Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. Isaías 14:9-11
El pasado 13 de octubre, múltiples países en todo el mundo observaban el impresionante rescate de 33 mineros chilenos, quienes habían permanecido por casi 70 días bajo la tierra a una profundidad de casi 700 metros.
Sin lugar a dudas, el gobierno chileno, junto a su noble pueblo, se granjearon la admiración de muchas naciones; el gobierno encabezado por el Presidente Sebastián Piñera, por no minimizar la seriedad del asunto; digo así, pues si esto hubiera sucedido en China o en Rusia, no le hubieran dado la importancia a esas vidas en las profundidades de la tierra.
Pero también el pueblo chileno se merece admiración, pues su pasión por rescatar estas vidas obligó al mismo Presidente a estar a la vanguardia de este rescate tan exitoso, y en menor grado los 33 mineros también se merecen ese respeto, pues ellos representan a toda la humanidad, la cual nunca debiera darse por derrotada ante las tragedias de la vida, aunque ésta se encuentre en la más remota posibilidad de salvarse; de hecho, la vida humana está llena de estas historias de supervivencia.

Las imágenes del rescate a los 33 mineros en Chile dieron la vuelta al mundo. En la foto superior
vemos al presidente Sebastián Piñera junto a uno de los mineros, una vez que concluyeron las
labores de rescate.
Cuando se trata de salvar vidas, los pueblos y muchas naciones están dispuestos a dar el todo por el todo; algunas de las naciones que sobresalen en este espíritu de salvar vidas están Estados Unidos en primer lugar, en segundo lugar Israel y en tercer lugar está Cuba.  Estos tres países siempre son los primeros en acudir en socorro cuando se da una tragedia en el mundo.
LOS MINEROS QUE VOLVIERON A LA VIDA… ¿TENDRÁN OTRA OPORTUNIDAD EN LA ETERNIDAD?
Porque, ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Mateo 16:26
Sin lugar a dudas, estos 33 mineros tuvieron un arrepentimiento de miedo a morir, cuando quedaron atrapados en la profundidad de la tierra. Pero la gran pregunta del millón de dólares es: ¿Realmente tuvieron ellos un genuino arrepentimiento ante el Altísimo Creador? ¿O sólo fue el rutinario arrepentimiento temporal? Ese mismo que siente la humanidad pecadora, que cuando está en peligro se arrepiente; sólo mientras está el peligro. Una vez pasado este peligro, vuelve a su desenfreno.
Aunque debo aclarar que entre los 33 mineros estaba un verdadero cristiano evangélico, quien no perdió un solo instante en esos momentos de eminente peligro de pasar a la eternidad, para hablarles de la salvación en Cristo Jesús, y de lo que significaría morir sin Dios, sin fe y sin esperanza.
Es muy probable que este minero cristiano pudo ver en su momento a todos sus compañeros caer de rodillas y pedir perdón, pero cuál habrá sido la sorpresa para este minero cristiano, cuando el día 17, de estar en la incertidumbre, recibieron una luz de esperanza de vida, y ver a la mayoría de sus compañeros, que habían jurado arrepentimiento al Creador, verlos pidiendo imágenes o ídolos para adorarlos.
¿O cuál será la sorpresa de este minero cristiano ver a ahora a esos compañeros celebrando con borracheras y baile, y ofreciendo homenajes a los ídolos muertos?
Y aquí es donde surge la pregunta del millón de dólares: ¿Tendrán otra oportunidad estos mineros cuando se acerque la verdadera realidad de pasar a la eternidad; es decir, el momento de su muerte? Sin lugar a dudas ellos ya estuvieron muy cerca del infierno. Recuerde: Estuvieron cerca, que no es lo mismo que estar en el infierno. Ellos pudieron salir de esa mina, pero, ¿quién podrá salir del infierno?
Si estos mineros no convertidos al Señor, no entregan sus vidas a Cristo Jesús, y mueren, será la más grande tragedia para ellos, pues tuvieron  gran oportunidad de sus vidas, de volver a la vida, y no la aprovecharon.
Lo peor es que en el infierno no existe la más mínima oportunidad para salir de ese lugar una vez que se va a ese sitio. Y aquí es donde iniciamos este impresionante tema: “El Infierno: ¿Mito o realidad?”, que a continuación entramos a analizar.
¿ES EL INFIERNO UNA REALIDAD?
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28
La mayoría de las religiones del mundo reconocen la existencia del infierno; inclusive los mismos indígenas de América Latina, mucho antes de venir los españoles, ya tenían enseñanzas de la existencia de este lugar. Posiblemente los mismos espíritus demoniacos les habían hablado a los chamanes o brujos de la existencia de este lugar tenebroso.
Las tres religiones reconocidas como monoteístas tienen este tema como una enseñanza profunda en sus creencias. Ellas son: El Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.
Tanto el Judaísmo, como el Cristianismo compartimos el mismo libro sagrado, como la Biblia; los islámicos tienen su libro religioso llamado El Corán, que en algunos casos son recopilaciones de las historias de la Biblia. Pero lo importante es que el Corán reconoce la existencia del infierno.
Aunque el budismo y hinduismo no tienen el tema del infierno, es un hecho que ellos saben de la existencia de este lugar, pues es una religión plagada de mucha relación con los demonios. En Estados Unidos hay dos sectas que fueron fundadas hace poco más de 100 años; ellas son los mal llamados Testigos de Jehová y Adventistas del Séptimo día. Ambas sectas fueron fundadas por personas herejes del Evangelio.

El lugar de castigo y tormento en el mundo espiritua
es reconocido por diversas culturas.
Estas dos sectas niegan la existencia del infierno; aunque dichas afirmaciones carecen de contexto histórico y teológico, aun así hay numerosos seguidores de estas dos sectas que están seguras de que no existe el infierno.
Para ellos, los malvados (es decir, los criminales, los abominables y los que son muy ricos) no tendrán ningún castigo eterno, pues aun cuando ellos mueren hasta sin dolor, según la pobre enseñanza de la secta de los Testigos de Jehová, al final el día del juicio final sólo serán aniquilados.
Es decir, que criminales como Hitler, que mató casi 60 millones de almas, y que a la hora de morir fue instantáneo (pues se suicidó con cianuro), al final este criminal, como todos los demás, no tendrán ningún castigo.
Si esto fuera así, tendríamos múltiples de interrogantes a Dios, o de la existencia de Dios. De modo que la enseñanza de estas sectas carece de moralidad y de contundencia tanto histórica como teológica.
La Biblia trata este tema ampliamente, desde el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, y en ninguna de las dos partes hay contradicción sobre el mismo; tanto los profetas como los apóstoles de la Biblia fueron contundentes en hablar sobre este tema de la eternidad.
Hombres de renombre en la Biblia, como David, Job, Isaías y Ezequiel, hablaron con claridad sobre el infierno; el propio Señor Jesús habló de este tema en múltiples de ocasiones en su vida pública. De hecho, el pasaje que encabeza este subtítulo son palabras del propio Señor Jesús, que creo, son más importantes que las palabras de los herejes:  Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno (Mateo 10:28).
Estos son los nombres de las dos sectas estadunidenses que niegan el infierno; estos fueron Charles Taze Russel, quien después de haber sido expulsado de la convención bautista, por hereje, fundó la secta hoy conocida como Los Testigos de Jehová.
William Miller y Ellen G. White, a quienes se les reconoce como los fundadores de Los Adventistas del Séptimo Día; Miller también fue un bautista. Ambas sectas nacieron a finales del siglo XIX.
Aunque la secta de los Adventistas del Séptimo día se consideran más respetuosas de Las Sagradas Escrituras, y de hecho muchos adventistas tienen más cercanía con los evangélicos, y muchos de ellos vienen a los cultos y cantan al Señor con mucho entusiasmo, y tienen un profundo respeto por el Señor Jesús, no así los mal llamados Testigos de Jehová, que es considerada una secta radical y blasfema de la divinidad del Espíritu Santo y Jesús; lamentablemente estas dos secta niegan las verdades de la Biblia en relación al infierno, entre otras cosas.
Algunos de los líderes de estas sectas hacen comparaciones bastantes ridículas para tratar desesperadamente de demostrar que el infierno no existe.
Algunas de estas afirmaciones son estas: “Dios no puede mandar a sus hijos a quemarse, como usted no estaría dispuesto a meter a su hijo en el fuego.  Así como usted no le gustaría ver a su hijo quemándose, también Dios no haría lo mismo”.

Los Testigos de Jehová no creen en la existencia del infierno y consideran
que los “malvados” solo serán destruidos.
En relación a la historia de Jesús en Lucas 16:19-31, donde se narra la historia del rico y Lázaro, ellos argumentan que esto no es una historia; por supuesto que ellos desconocen la existencia del libro del talmud, que es el segundo libro más importante en el judaísmo, después de la Biblia, y que en la época de Jesús era bien conocido.
El talmud es un comentario rabínico desde la antigüedad, y que recopila historias y enseñanzas relacionadas con el judaísmo.
Jesús cito esa historia, pero estas dos sectas, al desconocerla, tratan de minimizarla, diciendo de que no se trata de una historia, sino de una parábola; al hacer esta información, ellos mismos caen en su propio lazo, pues aunque ésta no fuera una historia, sino una parábola, estaría siendo citada para demostrar una verdad.
¿Qué es una parábola? Miremos lo que dice el diccionario: Término que fue sacado de la Septuaginta para traducir la palabra Mashal, y que en griego se traduce como “parabolé”; en hebreo significa comparar a la par. Es decir, poner a la par; lo hacían para enseñar una verdad.
En el diccionario Encarta, que es de la Academia Real Española, significa lo mismo:  “Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral”.
De modo que aunque los Testigos o Adventistas traten de minimizar la historia del rico y Lázaro a una simple parábola, aun así Jesús estaba demostrando la verdadera existencia de un lugar de tormento conocido como el infierno.
Déjenme a continuación dar una serie citas y pruebas de la Biblia sobre la existencia del infierno.
LA VERDAD SOBRE EL INFIERNO
Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado.  Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies y ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.Marcos 9:42-47
El infierno, en cualquier religión, es un lugar o estado de castigo y privación para las almas humanas después de la muerte. En un sentido más estricto, el término se aplica al lugar o estado de eterno castigo de los condenados, ya se trate de ángeles o de seres humanos.
La doctrina de la existencia del infierno se deriva del principio de la necesidad de justificación de la justicia divina, combinada con la experiencia humana de que los malvados no siempre parecen ser castigados de forma apropiada en sus vidas.
La creencia en un infierno estaba muy extendida en la antigüedad, y aparece asimismo en la mayoría de las religiones del mundo actual.

Ilustración del lago de fuego y azufre.
El destino final de los malos es el “infierno”, que es la traducción del gr. que viene del hebreo  “valle de Hinom”. Originalmente esto describía un valle en las afueras de Jerusalén, donde se ofrecían sacrificios de niños a Moloc (2 Cr. 28.3; 33.6).
Se convirtió en símbolo de juicio en Jeremías 7.31–33; 19.6s, y en la literatura intertestamentaria en término para el infierno de fuego escatológico.
En El Nuevo Testamento el infierno aparece como un lugar de fuego inextinguible o eterno (Mr. 9.43, 48; Mt. 18.8; 25.30), y del gusano que no muere (Mr. 9.48); lugar de lloro y crujir de dientes (Mt. 8.12; 13.42, 50; 22.13; 25.30), las tinieblas de afuera (Mt. 8.12; 22.13; 25.30 cf. 2 P. 2.17; Jud. 13), y el lago de fuego y azufre (Ap. 19.20; 20.10, 14s; 21.8; cf.14.10).
El libro de Apocalipsis lo considera como “la segunda muerte” (Ap. 2.11; 20.14; 21.8). Es el lugar donde se destruyen tanto el cuerpo como el alma (Mt. 10.28).
En las grandes obras post Nuevo Testamento, los grandes artistas cristianos fueron un poco más crudos en mostrar esta enseñanza del infierno.
Esto es lo que muestran los historiadores expositores: Los cuadros neo testamentarios del infierno son notablemente moderados en comparación con la apocalíptica judaica y con los escritos cristianos posteriores.
Las imágenes usadas se derivan especialmente de Isaías 66.24 (cf. Mr. 9.48) y Génesis 19.24, 28; Isaías 34.9s (cf. Ap. 14.10s; también Jud. 7; Ap. 19.3). Evidentemente no se deben tomar literalmente, pero no obstante indican el terror y el carácter irrevocable de la condenación al infierno, que se describe menos metafóricamente como exclusión de la presencia de Cristo (Mt. 7.23; 25.41; 2 Ts. 1:9).
Es importante notar que no existe ninguna simetría acerca de los dos destinos de los hombres: El reino de Dios ha sido preparado para los redimidos (Mt. 25.34), pero el infierno ha sido preparado para el diablo y sus ángeles (Mt. 25.41). Y se convierte en destino de los hombres solamente porque han rechazado su verdadero destino, el que Dios les ofrece en Cristo Jesús.

“El juicio final” obra del pintor alemán Hans Memling
Otros términos que le da El Nuevo Testamento al tema del infierno, o más bien palabras que se usan en relación al infierno:
ABADÓN.- Angel satánico del abismo (Ap. 9.11) cuyo nombre gr. Es: Apolión, “destructor”. En hebreo, baddo significa “lugar de destrucción”, y en El Antiguo Testamento se usa como sinónimo de muerte y Seol (* Infierno).
ABISMO.- La palabra gr “pozo” (sin fondo, insondable, profundo) aparece nueve veces en el NT. En °vrv2 se traduce como “pozo del abismo” (la morada de los demonios, Lc. 8.31; el lugar de los muertos, Ro. 10.7; el lugar de tormento, Ap. 9.1–2, 11; 11.7; 17.8; 20.1, 3).
La LXX traduce el hebreo tƒhoÆm, “lugar profundo”, como “abismo” (Gn. 1.2, etc.), con referencia a la idea primitiva de una vasta masa de agua sobre la que flotaba el mundo, o al mundo inferior (Sal. 71.20). (* Infierno).
Ya analizamos el tema del infierno en El Nuevo Testamento; demos un vistazo a este tema desde la perspectiva del Antiguo Testamento.
La palabra que encontramos en el Antiguo Testamento es Sheol o «Seol». Los 65 casos de este vocablo están distribuidos en todos los períodos del hebreo bíblico.
Primero, el vocablo se refiere a un estado de muerte: «Porque en la muerte no hay memoria de ti; en el Seol, ¿quién te alabará?» (Sal 6.5; cf. 18.5). Era el lugar de descanso final de todos los seres humanos justos.
«Pasan sus días en prosperidad, y en paz descienden al Seol» (Job 21.13-1 S 2.6). «Sheol» se usa paralelamente con los términos hebreos «abismo» o «infierno» (Job 26.6).  El Seol está descubierto delante de él y el Abadón no tiene cobertura.
Segundo, «Sheol» indica un lugar de existencia consciente después de la muerte. La primera vez que se usa el término Jacob dice: «¡Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol!» (Gn. 37.35). Todos los seres humanos van después de la muerte a un lugar, «Seol», en el que están conscientes (Sal 16.10).
Es allí donde los malvados reciben el castigo (Nm. 16.30; Dt. 32.22; Sal. 9.17). Los malos serán trasladados al Seol.En el «Sheol» serán avergonzados y silenciados (Sal 31.17). Jesús menciona un pasaje en Isaías (14.13–15) que habla de pronunciar juicio contra Capernaum (Mt. 11.23); todas las naciones que se olvidan de Dios.
JOB 24:19-  Como la sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, así también el Seol a los pecadores. Traduce a «Sheol» como «Hades» o «Infierno», refiriéndose al lugar de existencia consciente y de juicio. Es un lugar indeseable para los malvados (Job 24.19) y un refugio para los justos (Job 14.13). Por tanto, «Seol» es también un lugar de recompensa para los justos (Os. 13.14; cf. 1 Co. 15.55).
ANTES DE CRISTO TODOS IBAN AL MISMO LUGAR
De manos del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Muerte, yo seré tu muerte; yo seré tu destrucción, Seol. La compasión se ocultará de mi vista. Oseas 13:14
Los Testigos de Jehová engañan a algunas personas preguntándoles si ellos creen que el padre Abraham y Jacob, y otros se fueron al infierno. La pregunta siempre se la hacen a un evangélico que no conoce La Palabra; este evangélico de inmediato les responde que no, entonces ellos le sacan los pasajes donde hablan del Seol.
Pero lo que ellos no le explican es que antes de la primera venida de Jesús, nadie podía ir al Cielo, hasta que no viniera un salvador; esa fue siempre la esperanza del Mesías. De modo que los justos que morían, como el padre Abraham y todos los demás justos del Antiguo Testamento, al morir no podían ir al Cielo, o paraíso celestial, y el capitulo 11 de los Hebreo es bien claro sobre este tema.
Este pasaje del Profeta Oseas muestra esa clara esperanza: Todos los justos iban a un lugar que el judaísmo lo llamaba “El Seno de Abraham”, y que estaba en el mismo lugar del Sheol, sólo que dividido por una cima. Los justos estaban libres del terrible tormento donde sí estaban los que morían siendo malvados; estos justos esperaban con ansias  la llegada de esa promesa del Mesías.

“El Rico y Lazaro”.
En el pasaje se describe a Lazaro en el seno de Abraham,
mientras que el hombre rico era atormentado en el infierno.
El Apóstol Pablo muestra en su carta a los judíos de Éfeso, que Jesús, al morir, había bajado a las partes más baja de la tierra, para rescatar toda esa cautividad de justos, y ser llevados como primicias a su nueva y eterna morada, el paraíso celestial.
De hecho, el ladrón penitente se considera como el último de esos judíos que murieron y fueron al Seno de Abraham, o Sheol, por última vez; sólo que este ladrón penitente tuvo el privilegio de ir con el glorioso Mesías, vencedor en la cruz del calvario: Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:43).
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.  Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Efesios 4:8-10.
CONCLUSIÓN
He presentado en forma resumida este tema de la verdad sobre el infierno, ya que es muy extenso; en nuestras oficinas o en nuestra página web puedes solicitar el tema del infierno; el cual, por lo extenso, lo tengo grabado en dos DVD y en dos CD, donde damos amplia pruebas con muchos más pasajes sobre la realidad de este lugar.
Dios no quiere que nadie vaya a ese lugar, y como lo demuestro en el estudio que tenemos grabado, donde hasta presento una anécdota, no es el Altísimo el que manda por su propia voluntad las almas al infierno; son las propias personas, por su propia voluntad, las que deciden ir a ese lugar, por no querer recibir a Jesús como su Salvador.
Sin lugar a dudas, millones nos unimos a la alegría de los chilenos por el rescate de estos 33 mineros (entre ellos un boliviano), pero desgraciadamente la mayoría de ellos no quisieron ser rescatados por Jesús y evitar volver al abismo; sólo que esta vez no será la mina, sino el mismo infierno.
Muchos de ellos prefirieron darles las gracias a los ídolos, que en cierta forma son los mismos demonios, y otros mejor se han dedicado a la vida de un simple pecador sin arrepentimiento.

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